viernes, septiembre 20, 2019

1353 - La Mejor Cita.

Sir Helder Amos | viernes, septiembre 20, 2019 |
Pasaron la fría noche sentados en el techo de la casa, viendo las estrellas, estudiando las constelaciones y hablando de sus vidas: su pasado, presente y lo que esperaban que sería el futuro. Hasta que el sol comenzó a salir, y el cielo se empezó a teñir de rojo y naranja con el amanecer.

- Discúlpame, sé que no es la mejor cita, pero...
- Shhh, no digas más, es la primera vez que veo el amanecer y lo siento tan cálido.

Fin.

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viernes, septiembre 13, 2019

1352 - Recuerdos del Viernes 13.

Sir Helder Amos | viernes, septiembre 13, 2019 |
Sentado junto a su ventana, miró al cielo y se percató de la brillante luna llena, luego miró el calendario y, al ver que era viernes 13, sonrió con nostalgia.

Si mal no recordaba, habían pasado 13 años desde la ultima vez que había visto una luna llena en un viernes 13.

Recordó como la mañana de ese viernes su mamá le había sugerido que usara un amuleto de la buena suerte antes de salir de casa, pero él le había rechazado la lagartija disecada que ella le quería meter en el bolsillo de su camisa, porque en aquel entonces no creía en nada de eso.

También recordó, como todos sus amigos rechazaron su invitación para salir a cenar esa noche, porque todos preferían querdarse en casa ese viernes 13 de luna llena.

Sonrió, al recordar lo testarudo y escéptico que era hace 13 años, porque solía pensar que todos los creyentes eran tontos. Pero ese mismo viernes 13, todo cambio para él.

Haciendo caso omiso de todas las advertencias que le dijeron sobre ese día, él decidió dar un paseo nocturno por el parque y de pronto, cuando se detuvo sobre el puentecito del lago a contemplar la luna llena brillar en su punto más alto, sintió un fuerte dolor en su pierna, como si se la desgarraran.

Al bajar la ojos, pegó un grito de horror, un lobo se había acercado sigilosamente a donde él estaba y le tenia los colmillos clavados en la pierna. Tras darle un patada con él otro pie, el lobo se alejó aullando  y él cayó semi desmayado al puente, porque el dolor de la pierna ahora se extendía por todo su cuerpo.

Luego, recordó lo dolorosa que había sido su primera transformación y lo brutal que había sido esa noche, su primera noche como hombre lobo.

Por muchos años recordó esta serie de eventos que sucedieron en aquel viernes 13 con amargura, pero ahora, no puede evitar pensar que ese viernes 13 fue el mejor día de su vida.

Fin.

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miércoles, septiembre 11, 2019

1351 - El Error Médico

Sir Helder Amos | miércoles, septiembre 11, 2019 |
Me acerqué al ataúd de mi mejor amigo y las lágrimas empezaron a caer por mis mejilla.

- Era tan joven -dijo, entre suspiros, su hermana.
- Sí, no lo puedo creer -respondí, sonándome la nariz.
- ¡Y todo por un error médico! -se quejó la hermana.
- ¿Qué? -le pregunté, confundido-. Yo pensaba que su novia lo...
- No, fue por culpa del médico -me interrumpió, amargamente-. ¿Sabias que se estaba quedando calvo?
- Sí, lo sabía, él estaba muy preocupado por eso, -le respondí-, pero ¿qué tiene que ver con su muerte?
- Todo, por culpa del médico fue que murió -me aseguró.
- No entiendo, si en las noticias salió que su novia...
- Hace dos semanas empezó el tratamiento contra la alopecia -continuó, sin prestarme mucha atención-. Y como tenía miedo de ir solo y su novia no podía acompañarlo, se llevó a Claudia,  la otra, a consulta.
- Sí, él me dijo que lo acompañara, pero ese día yo no podía.
- Entonces tú eres tan culpable como el médico -me acusó.
- ¿Qué tiene que ver el médico con todo eso? -le pregunté, porque no entendía su acusación.
- Todo, mi hermano murió por su culpa -insistió ella.

Esta vez me quedé callado, y esperé a que continuara:

- Hace dos días volvió a la clínica para la segunda fase de su tratamiento, pero esta vez Cristina, su novia, insistió en acompañarlo, y fueron juntos, pero el estupido del médico cometió el error de no diferenciarlas y llamó Claudia a Cristina y le dijo que le alegraba verla de nuevo en la segunda fase del tratamiento porque el apoyo de las parejas ayudaba mucho. Así que Cristina descubrió todo y cuando regresaron a caso, en un haz de pasión mató a mi pobre hermano ¡y todo por culpa de ese médico! -gritó, dándole un un puñetazo al ataúd-.  ¡Un maldito error médico!

Fin.

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lunes, septiembre 09, 2019

1350 - Las Pecas Vs. las Estrellas.

Sir Helder Amos | lunes, septiembre 09, 2019 |
Le gustaba comparar sus pecas con las estrellas y repetir, con su dedo o con su boca, las constelaciones en su piel como si fuera el cielo nocturno. Y a pesar de que las estrellas brillan y son infinitas, prefería sus pecas porque, a diferencia de las estrellas, las tenía cerca.

Fin.

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miércoles, septiembre 04, 2019

1349 - Las Lagartijas.

Sir Helder Amos | miércoles, septiembre 04, 2019 |
- ¡100 lagartijas! -le ordenó el Teniente.
- ¿Qué es eso? -preguntó el cadete, confundido.
- ¡Flexiones de pecho, cadete! ¡Hágame 100 flexiones de pecho!
- 98, 99 y... 100 -gritó un rato después, terminando de contarlas y, exhausto, con los brazos ardiendo, se dejó caer sobre su pecho, con los brazos estirados y la lengua afuera por el cansancio.
- ¡Cadete! -lo regañó el Teniente al verlo-. ¿Qué hace tirado como una lagartija en el suelo?

Y en ese momento comprendió porqué le decían así a las flexiones de pecho.

Fin.

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lunes, septiembre 02, 2019

1348 - La Carne del Rey

Sir Helder Amos | lunes, septiembre 02, 2019 |
Cuando los buitres que vivían en los árboles cerca del palacio vieron cómo la población enfurecida lanzaban al Rey por la ventana de la Torre más alta, sonrieron de felicidad y desplegaron sus alas.

Mientras se acercaban volando, en círculos, al cadaver del Rey, sus picos se les hacían agua, porque por años y años habían visto como los demás humanos servían y trataban al Rey con delicadeza y devoción, así que pensaron que su carne debía ser especial: más sabrosa y jugosa que la de los demás.

Sin embargo, cuando finalmente aterrizaron, y empezaron a picotear el cuerpo del Rey, los buitres empezaron a quejarse entre ellos:

- ¡Meh! Esta carne sabe igual que la de los esclavos que matan en la mazmorras -dijeron,  decepcionados.

Fin.

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jueves, agosto 29, 2019

1347 - La Peor Tormenta

Sir Helder Amos | jueves, agosto 29, 2019 |
Despertó exaltado y sudoroso, el estruendo de la tormenta había interrumpido su sueño, pero cuando se asomó por la ventana vio que el sol brillaba y que hacía un día hermoso. Sin embargo, cuando cerró los ojos, volvió a escuchar el silbido del viento y los truenos retumbar en su cabeza.

- ¡Oh, no! -balbuceó, soltando un triste suspiro, porque estaba seguro que aquella tormenta, la peor de todas, se acercaba.

Fin.

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martes, agosto 27, 2019

1346 - El Matador de Moscas

Sir Helder Amos | martes, agosto 27, 2019 |
En medio del bosque, en un claro muy difícil de acceder, había una pequeña aldea llena de hombres y mujeres trabajadores que vivían feliz venerando a los diferentes dioses y espíritus del bosque. Pero un día, mientras todos los aldeanos estaban en misa, vieron como el Sacerdote mató siete moscas de un solo ataque con su libro de oraciones.

Instantáneamente, el cielo se oscureció y de él descendió una gigantesca y grotesca mosca que, al ver a sus siete súbditos muertos, maldijo a la aldea con una plaga de moscas que nunca los dejaría comer, dormir ni vivir en paz. Y luego, ascendió a los cielos y desapareció tan rápido como había llegado.

Los aldeanos se sintieron aterrados, muchos gritaban de horror mientras otros se desmayaban; pero entre ellos había un joven que amaba matar moscas y, como odiaba su trabajo pastoreando las ovejas, se paró en frente de todos y les dijo:

- Aldeanos, no temáis, yo os propongo que de ahora en adelante, dejar mi trabajo de pastor y, en cambio, convertirme en matador de moscas, para librarnos de tan terrible maldicion.

Los aldeanos aceptaron la propuesta del joven y fue librado de su trabajo de pastor. Y desde ese mismo momento, en el cual cientos y miles de moscas empezaron a llegar, zumbando, por la aldea, tomó su mata moscas para comenzar la matanza.

Al día siguiente, todos los aldeanos se reunieron a lo que salió el sol y el joven anunció.

- El día de ayer maté más de dos mil moscas.

Y los aldeanos los aplaudieron y lo felicitaron. Pero esas dos mil no fueron suficiente, porque así como las mataba, más moscas llegaban zumbando a la aldea.

El segundo día, el joven mató más de 7 mil moscas y el tercero más de 13 mil, ante tales números los aldeanos lo aplaudían y felicitaban por su trabajo.

Pero a medida que pasaban las semanas y las moscas no se acababan, los aldeanos empezaron a quejarse del joven porque, al verlo divertirse y disfrutando tanto matar moscas todo el día, alegaron que no hacía más que jugar con las moscas sin hacer nada productivo par la aldea. De tal forma, acordaron que como su trabajo de matador de moscas no era suficiente contra la maldicion de la mosca gigante, el joven debería regresar a su antiguo trabajo de pastor o de lo contrario debería dejar la aldea, porque ellos no podían albergar a alguien sin trabajar.

Al escuchar la decisión de los aldeanos, el joven se sintió ofendido, porque a pesar de que era cierto que él se divertía haciendo su trabajo de matador de moscas, no era una labor fácil matar más de 16 mil moscas al día. Así que decidió dejar la aldea y no volver nunca más.

Los aldeanos expulsaron al joven de la aldea y luego celebraron su partida, porque según ellos se habían librado de un “aprovechado”. Pero a medida que las horas pasaban, lo empezaron a echar de menos, porque las moscas seguían llegando a la aldea y, sin nadie que las matara, sumaban y sumaban más a cada momento.

Al día siguiente, los aldeanos se arrepintieron de su decisión en contra del joven al verse inundados de moscas, y algunos fueron a buscarlo al bosque para pedirle que regresara, pero sin importar cuanto lo buscaran o llamaran, no lo encontraron y ninguno de los otros aldeanos era tan bueno matando moscas como lo era el joven que se había ido.

Eventualmente, fueron tantas las moscas que llegaron a la aldea que poco a poco todos fueron muriendo por accidentes por que las moscas no los dejaban ver, enfermedades que las moscas traían, y hasta asfixia, porque eran tantas las moscas que habían llegado a la aldea que se le metían en la boca y la nariz a la gente y no los dejaban respirar.

Así que de la aldea no quedó nada, porque las moscas se devoraron todo. Y respecto al joven matador de moscas, nadie sabe qué pasó con él luego de que dejó la aldea.

Fin.

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viernes, agosto 23, 2019

1345 - El Apocalipsis Alienígena

Sir Helder Amos | viernes, agosto 23, 2019 |
En solo cuestión de segundos, las nubes se disiparon y 7 gigantescas naves espaciales 🛸 aterrizaron alrededor de la tierra en Canadá, Francia, Italia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos.

Lo cual causó gran conmoción a la población, todos estaban aterrados, esperaban lo peor. Durante los primeros días, representantes de cada país intentaron comunicarse con las naves y sus posibles tripulantes alienígenas, pero sin importar los medios de comunicación que usaran, ni los diferentes lenguajes o códigos conocidos por los humanos, no pudieron establecer un contacto.

A medida que pasaban los días y las semanas, la población sintió más y más miedo y ansiedad, porque temían que en cualquier momento las naves podrían empezar un ataque tan fugaz como su aparición y acabar con la tierra, o peor aún, con la humanidad en un abrir y cerrar de ojos. Por esto, millones de personas empezaron a protestar por todo el mundo, para que los gobiernos y la milicia tomaran cartas en el asunto para expulsar las naves alienígenas del planeta.

Guiados por el miedo y la presión social, los gobiernos de los paises decidieron atacar las naves alienígenas, primero intentaron dispararle balas. Pero el material con el que estaban hechas, era un metal muy extraño y fuerte, que hizo que las balas rebotaran y, en cambio, hirieran a quienes habían disparado.

Al ver lo sucedido, los gobernantes se tomaron este suceso personal y consideraron que los alienígenas los estaban retando, a pesar de que no se había detectado ningún movimiento o contraataque de parte de las naves. Así que organizaron un segundo ataque, esta vez con misiles y explosivos, pero al igual que el primer ataque, todo lo que dispararon y lanzaron a las naves alienígenas rebotó y cayó sobre los tanques y bases militares desde donde las habían atacado.

Enojados, por lo que había pasado, los gobernantes sentían que los alienígenas se estaban burlando de ellos, de tal forma, para tratar de reír de último, organizaron un gran ataque nuclear, con el que estaban seguros que destruirían las naves invasoras y salvarían el planeta.

Sin embargo, igual que como había pasado con los misiles y los disparos, cuando lanzaron las bombas y misiles nucleares contra las naves alienígenas, estas rebotaron y cayeron sobre la tierra, destruyendo todo y acabando hasta con el más mínimo rastro de la humanidad.

Fin.

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miércoles, agosto 21, 2019

1344 - La Persona Tóxica.

Sir Helder Amos | miércoles, agosto 21, 2019 |
De pronto, mientras hablábamos, cambió de tema bruscamente y me dijo:

- A mi no me gustan las personas tóxicas, yo a las personas tóxicas las elimino de mi vida.

Yo no entendí a que se refería con el término de “personas tóxicas”, pero me sorprendió mucho al ver que cada vez que lo utilizaba, de su boca salía un viscoso líquido de color verde brillante.

- Las personas tóxicas lo único que hacen es criticar y no traen nada más que chismes y cosas negativas a tu vida, por eso a las personas tóxicas yo ni les hablo.

Continuó diciendo, esta vez, además de por su boca, por sus ojos empezó a brotar el mismo líquido viscoso cada vez que decía “personas tóxicas”.

- Porque las personas tóxicas te enferman, te contaminan tu ambiente sentimental, y te contagian con su toxicidad. Por eso a las personas tóxicas hay que cortarlas.

Añadió, mientras el líquido verde empezaba a salir también pos su nariz y oídos.

- Cada vez que yo veo a una persona tóxica, me alejo... Disculpame un momento.

Afortunadamente, le repicó el teléfono y yo aproveché la oportunidad para escabullirme y escaparme. Todavía sin entender nada de eso de las “Personas Tóxicas”. Aunque mientras me alejaba, voltié la mirada y lo comprendí todo, porque para entonces ya todo su cuerpo estaba cubierto por aquel viscoso líquido verde brillante.

Fin.

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lunes, agosto 19, 2019

1343 - El Payaso de los Negocios.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 19, 2019 |
Cuando el payaso entró con sus gigantescos zapatos y nariz roja a la conferencia para los dueños de negocios en quiebra, todos los ejecutivos empezaron a reír al verlo.

De tal forma, cuando el payaso empezó a hablar y los hombres de traje descubrieron que ese sería el ponente, no pudieron aguantar las carcajadas.

El payaso habló de manera formal, sin chistes y, utilizando muchos tecnicismos, dio una clase magistral exponiendo que el éxito de los negocios se aseguraba al aprovechar las oportunidades del mercado. Sin embargo, mientras explicaba esto, todos los presentes se reían y se aflojaban la corbata para reírse aún más de todo lo que el payaso decía, sin prestarle mucha atención.

Antes de finalizar la conferencia, al ver la poca atención que los presentes le prestaban, el payaso decidió mostrarles su cuenta bancaria, y cuando los hombres de negocio vieron la gran cantidad de dinero que tenía el payaso, finalmente se lo tomaron en serio, y le preguntaron ¿cómo había obtenido tanto dinero?

- Aprovechando las oportunidades del mercado -les explicó el payaso, aunque ya les había mencionado eso decenas de veces durante la conferencia.
- Pero, ¿cómo? ¡Si eres solo un payaso! -refutó uno de los hombres, ajustándose su caro reloj en la muñeca.
- Desde que entré a la sala ustedes se han estado riendo mío, ¿no es cierto? -dijo el payaso-. Bueno, desde que era pequeño la gente siempre ha tenido la costumbre por reírse de mí y no tomarme en serio, ¿y yo que hice? En vez de luchar contra la gente y tratar de cambiar su perspectiva de mí, o peor aún, cambiar mi forma de ser para ser tomado en serio, vi en eso una gran oportunidad y me volví payaso. Porque un payaso hace reír a la gente, y si la gente se reía de mí, ¿que mejor y mas fácil forma de hacer dinero que cobrarles por lo que ya hacían? De esa forma, al volverme payaso, me volví muy famoso por hacer reír a la gente, tanto, que las entradas a mis shows se encuentran agotadas hasta el próximo año.

Los ejecutivos se quedaron perplejos, mirándose unos a otros ante el ingenio del payaso.
- ¿Y cómo podríamos identificar las oportunidades de nuestro negocios para ser tan ricos como usted? -preguntó uno.
- Eso ya lo expliqué hace media hora,  mientras ustedes se reían de mi, ahora... -añadió el payaso, sacando un reloj de oro con incrustaciones de diamantes de debajo de su manga-. Si me disculpan, la conferencia se acabó, debo prepararme para mi show que empieza en media hora.

Fin.

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jueves, agosto 15, 2019

1342 - El Alcohólico NO Anónimo.

Sir Helder Amos | jueves, agosto 15, 2019 |
- ¡¡¡QUIERO BEBER!!! ¡¡¡NECESITO ALCOHOL!!! -gritó, en frente de todos, sin importar lo que pensaran ni lo que dijeran.

Fin.

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lunes, agosto 12, 2019

1341 - La Silla del Jefe

Sir Helder Amos | lunes, agosto 12, 2019 |
La oficina estaba sola y bajo un haz de luz que entraba por la ventana estaba la silla del jefe, que parecía brillar con todo su esplendor. Todos los hombres que se han sentado en ella han liderado la oficina con inteligencia. Por eso sale a brote la pregunta: ¿la silla hace al jefe o el jefe a la silla?

Si bien es cierto, la silla del jefe es solo un objeto, así que probablemente solo sea un instrumento afortunado en el cual solo los hombres más sabios se han sentado. Aunque, también es posible que esta silla posea inteligencia y que use a los hombres que se sientan en ella para transmitir sus conocimientos y tomar buenas decisiones. Quizás es por eso que sea tan deseada en la oficina y muchos sueñen con sentarse en ella. Porque, a pesar de que todas las sillas de la oficina son iguales: misma marca y mismo modelo, la silla del jefe tiene un no sé qué que la hace diferente.

Fin.

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viernes, agosto 09, 2019

1340 - El Paso del Hombre.

Sir Helder Amos | viernes, agosto 09, 2019 |
Un día cualquiera un hombre salió a pasear, en su camino se encontró con un hermoso rosal lleno de brillantes rosas rojas y enamorado de su aroma, las cortó, hizo un bouquet y siguió su camino.

Más adelante se encontró con un vid, del cual guindaban varios racimos de suculentas uvas. Al verlas sintió hambre, así que se detuvo y comió y comió, hasta que no dejó ninguna.

Luego, el hombre siguió andando, hasta que tropezó con una gallina que estaba empollando tres huevos y, pensando en el desayuno del día siguiente, los agarró y los guardó cuidadosamente entre las rosas. Sin embargo, antes de seguir su camino, el hombre se quedó pensando un momento y, tras asentir, también agarró la gallina y se la metió abajo del brazo.

El hombre siguió marchando, recolectando todo lo que podía a su paso, hasta que se cansó y cuando volteó la cabeza para mirar el camino de regreso, descubrió que se había convertido en un desierto.

Ese es el paso del hombre por la tierra.

Fin.

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miércoles, agosto 07, 2019

1339 - La Carriola Azul.

Sir Helder Amos | miércoles, agosto 07, 2019 |
Cuando la mujer vio a llegar a su esposo con una hermosa y extravagante carriola azul, se enojó y le preguntó enfurecida:

- ¿Por qué la compraste azul? ¡Si te dije que va a ser niña! ¡NI-ÑA! ¡Tenias que haberla comprado rosada, o ¿acaso no me escuchaste cuando te dije que sería niña?
- Shh, shh, cálmate querida, yo te escuché cuando me dijiste que nuestra bebé será niña.
- ¡¿Entonces por qué compraste la carriola azul?!
- Mi Amor, porque yo soy el que la va a sacar a pasear en la carriola y yo soy hombre, ¡no voy a andar por el parque con una carriola rosada!

Fin.

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lunes, agosto 05, 2019

1338 - La Vida Extra.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 05, 2019 |
De pronto, mientras madre e hijo esperaban que la luz del semáforo cambiara, el niño empezó a gritar y patalear en la parte trasera del vehículo.

- ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Estás bien?! -Lo cuestionó su madre, preocupada, mirándolo por el espejo retrovisor.
- ¡Se me acabaron las vidas! -chilló el pequeño-. ¡Necesito una vida extra!
- ¡¿Una vida extra?! -le preguntó su madre irónicamente-. ¡Lo que necesitas es UNA VIDA! -sentenció-. ¡A ver, dame esa tablet! ¡No jugarás más con ella por una semana!
- ¡Pero mamá! ¿Por qué? -protestó el pequeño-. ¡No es justo! ¿Y ahora con qué voy a jugar?
- Si quieres jugar, tendrás que hacerlo con los niños de la cuadra. A ver si así consigues la vida extra que tanto necesitas.

Fin.

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viernes, agosto 02, 2019

1337 - La Fuente de la Felicidad.

Sir Helder Amos | viernes, agosto 02, 2019 |
Había una vez un viajero que, en una de sus tantas travesías, encontró a un viejo moribundo en un camino desolado. Él viajero trató de ayudarlo, pero el viejo ya había aceptado que era su hora de morir. Sin embargo, ante la insistencia del viajero de brindarle ayuda, el viejo le dio un mapa y le reveló su más grande secreto.

- ¡Anda! ¡Ve y disfruta! Ya yo voy de salida en este mundo, pero tú eres un buen hombre, así que espero que tengas una vida muy feliz; pero no le reveles mi secreto a nadie, porque de lo contrario serás muy infeliz -le advirtió el viejo antes de morir.

El viajero esperó a que el viejo muriera y lo enterró al lado del camino. Luego, sacó el mapa y se dirigió al lugar marcado para ver si era verdad lo que le había dicho el viejo. Tras tres días de viaje, el viajero se encontró en un desierto, y tal como lo marcaba el mapa, allí, en el medio de la nada, había una pequeña fuente dorada ⛲️.

El viajero tomó del agua de la fuente e instantáneamente se sintió muy feliz. Así, que regresó a su pueblo natal y, olvidando la advertencia del viejo, le contó a todo el mundo que había encontrado la fuente de la felicidad.

Al principio nadie le creía, pero tras tanto insistir, un par de curiosos decidieron visitar la fuente y cuando regresaron al pueblo, confirmaron el descubrimiento del viajero. Por lo que toda la gente del pueblo viajó a la fuente y se corrió la voz de la existencia de aquella agua que brindaba felicidad.

Sin embargo, no habían bebido del agua de la fuente ni setenta personas cuando la fuente dejó de funcionar. El agua se había acabado. Y todos los pueblerinos, enfurecidos, empezaron a maldecir y a insultar al viajero, por haberlos sacado de su pueblo y de sus oficios en vano.

Desde entonces, tal como lo había predecido el viejo moribundo, el viajero fue muy infeliz, y por más de que año tras año visitaba la fuente para ver si volvía a dar agua, esta siempre estaba seca. Aunque tan pronto el viajero le daba la espalda, la fuente se encendía de nuevo y lanzaba sus chorros de agua hasta el cielo.

Fin.

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martes, julio 30, 2019

1336 - El Antropófago.

Sir Helder Amos | martes, julio 30, 2019 |
Todos mis amigos me llamaron loco cuando acepté la invitación al nuevo y misterioso restaurante de la ciudad, por parte de su excéntrico dueño. Pero no podía perder esa oportunidad, porque una reseña a ese lugar haría que mi sitio web tuviera miles o quizás, millones de visitas.

Para llegar al restaurante te recibían en un fabuloso Hotel ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️, donde te vendaban los ojos y te montaban en un vehículo por aproximadamente 30 minutos. Nadie conocía la locación exacta del restaurante, porque todos los clientes llegaban con los ojos vendados.

El mismo dueño del restaurante, me quitó la venda cuando llegue al lugar y quedé un poco decepcionado. El lugar no era más grande que mi pequeño apartamento tipo estudio. Pero eso sí, todo el mobiliario era majestuoso: candelabros de oro guindaban del techo, manteles de la más fina y delicada seda, vajilla de plata y, cada butaca parecía un trono digno de la Reina de Inglaterra.

- Por aquí -me indicó el dueño, guiándome a una mesa para dos-. La verdad estoy muy emocionado por su visita, espero que su reseña pueda atraer más clientes.
- Todo dependerá del servicio y del sabor de la comida -le dije, examinando mi alrededor, habían pocas mesas y solo un par de ellas ocupadas, pero me pareció ver que en ellas estaba el Alcalde de la ciudad con su esposa y en otra el Arzobispo de la iglesia con un par de monaguillos.
- Espero todo sea de su agrado.

Tan pronto nos sentamos a la mesa, un mesonero, vestido como un mayordomo, se nos acercó y me dio la carta.

- Los precios son caros -me dijo el dueño, antes de que leyera el menú-. Si me permites, déjame invitarte el Especial de la Casa.
- Esta bien, -asentí, tras haber medio abierto el menú y verificar que todos los platos costaban más de 3 cifras-. ¿Usted me va a acompañar?
- Por los momentos no. No tengo hambre -respondió el dueño con una sonrisa y le ordenó al mesonero el especial de la casa por mí.

El plato llegó rápidamente y me dispuse a comerlo. La verdad era exquisito, el sabor era único, delicioso, y la carne era tan suave que se deshacía en mi boca, nunca había probado nada similar, era lo mejor que había comido en mi vida.

- ¡Esto está delicioso! ¿Qué es?
- Es la receta secreta de la casa -dijo el dueño, sonriendo.
- No es res, ni cerdo, ni conejo, -deduje, saboreando la suculenta carne-. Tampoco pollo, iguana, caballo, alce, ni llama.
- Nunca lo adivinará -dijo el dueño.
- ¿El especial es su plato favorito del menú? -le pregunté, rindiéndome ante el delicioso sabor, quería saber si habían otros platos tan sabrosos como el que me estaba comiendo.
- ¡Oh no! A pesar de haber fundado este restaurante, nunca he probado ninguno de los platillos que aquí servimos. Pero la mayoría de mis clientes dicen que el especial es el mejor.
- ¡Qué curioso que no coma la comida de su restaurante! -exclamé, con la boca llena-. ¿Es usted vegano? ¿Vegetariano?
- Ja, ja, no, no. Nada de eso. A mí me encanta la carne.
- ¿Y entonces? ¡Está es la mejor carne que he comida en mi vida!
- La cuestión es que yo no soy antropófago -dijo, expandiendo su sonrisa al maximo.
- Yo tampoco -respondí instantáneamente.
- ¿Estás seguro? -inquirió el dueño, intercambiando su pícara mirada entre mi plato y mi boca.

La idea me hizo sentir nauseas y corrí al baño, donde me forcé el vomito una y otra vez hasta que perdí el conocimiento.

Horas después desperté en uno de los muebles del hotel donde me habían recogido y regresé a casa confundido asqueado y, más que todo, avergonzado. Me sentía tan mal por lo que había comido que no pude escribir la reseña del lugar en mi sitio web.

Y lo peor de todo, es que a pesar de que esto sucedió hace un par de semanas, todavía no me he podido quitar el sabor de la carne de mi boca, porque muy interna y secretamente deseo volver a ese restaurante para repetir ese exquisito platillo.

Fin.

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viernes, julio 26, 2019

1335 - El 26 Negro.

Sir Helder Amos | viernes, julio 26, 2019 |
Después de tanto girar, la esfera se detuvo en el número 3, rojo, y la ruleta se detuvo.

- ¡Casí! -gritó, enojado, dándole un golpe a la mesa, había apostado al número de al lado, el 26, negro-. Esta vez sí... -balbuceó, metiéndose la mano en el bolsillo, pero al sacarla y contar los billetes que le quedaban, volvió a golpear la mesa-. ¡Demonios!

Solo le quedaba el dinero de renta. No podía seguir jugando. Sin embargo, intentó sacar cuentas en su mente, pensando que gastos podía reducir para seguir jugando. Pero nada, los números no le daban.

- Apuesta el dinero de la renta -le dijo una vocecita al oído, y al ver sobre su hombro se encontró con que la voz provenía de un pequeño diablito rojo, aquel que siempre le susurraba que siguiera jugando.

Recontó el dinero.

- No, no, no, no puedo -se dijo.
- ¡Vamos apuéstalo! -insistió el diablito.

Se mordió los labios y vio el número 26, negro.

- ¡Apuéstalo todo! -le dijo una vocecita diferente al otro oído, y al girar la cabeza al otro lado vio al pequeño ángel vestido de blanco, que siempre le decía que dejara el juego y al que nunca le hacía caso.
- ¡¿Qué?! -preguntó confundido- ¡¿Tú también?!.

No lo podía creer. Su angelito le estaba diciendo que apostara, ¿sería una trampa? ¿O acaso, algún tipo de psicología inversa? Si perdía, quedaría en la calle.

- ¡Apuesta! -dijo el diablito.
- ¡Todo! -dijo el angelito.
- ¡Apuéstalo todo! -dijeron ambos al unísono

El eco de voces resonaban en sus oídos, mientras miraba fijamente el 26 negro, hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos.

- ¿Va a apostar?  -le preguntó el croupier.

Contó el dinero de nuevo y sacudió la cabeza.

- No, me retiro -dijo, rindiéndose.

El croupier puso la esfera a girar. Mientras él se paraba y se retiraba, cabizbajo, de la mesa de la ruleta. Pero antes de salir de la sala de juego, lo invadió la curiosidad y volteó la cabeza para ver el resultado de la ruleta.

La esfera ya estaba deteniéndose y cayó con fuerza en el 0, verde, pero no se detuvo y rebotó al 3, rojo, antes de aterrizar en el 26, negro.

- Hubiera ganado -se dijo, bajando de nuevo la cabeza y saliendo del casino.

Fin.

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miércoles, julio 24, 2019

1334 - Sin Suerte en el Juego ni en el Amor.

Sir Helder Amos | miércoles, julio 24, 2019 |
Miró las cartas que tenía. Malísimas. Estaba perdido, era imposible que su hermosa contrincante tuviera una mano peor que la suya.

- ¿Qué te parece si además del dinero apostamos un beso? -le propuso, pensando que si la suerte no estaba de su lado en el juego, quizás el amor le sonreiría-. Si yo gano te doy un beso, y si tú ganas me das un beso.

La hermosa mujer asintió levemente con la cabeza.

El repartidor dio la señal. Ambos mostraron sus manos.

- ¡Empate! -anunció el repartidor, al ver que, por muy improbable que era, los dos tenían las mismas cartas: un Jack y un 2.

Ambos se quedaron con las ganas.

Fin.

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lunes, julio 22, 2019

1333 - La Leyenda del Jackpot.

Sir Helder Amos | lunes, julio 22, 2019 |
- ¿Ya nos podemos ir? -le pregunté a mi novio, ya estaba fastidiada, el sonido de las tragaperras y los gritos de las personas jugando me tenían con dolor de cabeza.
- Solo un ratito más, querida, estoy seguro que la máquina está a punto de pagarme el Jackpot -respondió, sobándome la pierna.

Crucé los brazos y me enfurruñé.

- ¡Vamos! Querida, no te pongas así, recuerda que tú eres mi amuleto, y cuando te pones así no gano.
- ¡Tú nunca ganas! -me quejé-. Nunca te has ganando un Jackpot, es más, nunca en mi vida he visto a alguien ganarse uno. Los Jackpot nunca salen, solo son una leyenda.

Pero mi novio no me estaba prestando atención, estaba dando brinquitos en su asiento, golpeando la pantalla de la máquina tragaperras... dos logos de Jackpot seguidos, tres en línea, cuatro y... se atravesó un nueve.

- ¡Ay! ¡Casi!
- ¡¿Ves?! ¡Te lo dije! Esos Jackpot nunca salen.
- Sí salen, querida.
- Entonces, ¿por qué nunca he visto uno?
- Porque tu nunca juegas -me respondió mi novio a la ligera.

Pero sus palabras, a pesar de que estaba segura de que no las había pensado mucho, me dejaron pensativa.

- Dame unas monedas -le dije, metiéndole la mano en su bote y agarrando algunas.
- ¡Oh! ¡Así es que me gusta, querida! Juega y apuesta alto.

Le metí las monedas a la máquina que tenía más cerca y noté que con el crédito que me había marcado podía jugar una vez todas las líneas en apuesta máxima o una sola línea diez veces la apuesta mínima. Así que, para no gastar todas mis monedas en una sola jugada, preferí jugar una línea diez veces  en apuesta mínima.

Le di al botón, los símbolos de la pantalla comenzó a girar y aparecio un logo de Jackpot, dos, seguidos, tres, cuatro y, por último el quinto logo apareció formando una línea perfecta en la parte superior de la pantalla.

-¡Jackpot! -grité emocionada, no lo podía creer, no eran solo una leyenda, me había ganado un Jackpot, quizás por mi suerte de principiante.
- ¡¿Enserio, querida?! ¡¿Somos ricos?!
- ¡¡¡Sí!!! ¡Ven a ver!

Mi novio miró mi pantalla emocionado, pero al ver de cerca el resultado, me dio unas palmaditas en la espalda y me dijo:

- Casi, somos ricos.
- ¿Por qué? -le pregunté, confundida-. ¿No saqué Jackpot? ¡Ahí están los cinco símbolos!
- Sí, querida, pero en la línea superior, y tú solo jugaste la línea del medio. Si hubieras jugado en apuesta máxima si hubieramos ganado.

Al escuchar las malas noticias, me quedé viendo la pantalla de la máquina, pérdida en mis pensamientos.

- No es solo jugar por jugar, querida, es apostar y arriesgarse para ganar -me dijo mi novio, como si estuviera leyendo mi mente.
- Solo salió el Jackpot porque no estaba apostando en esa línea -le dije-. De lo contrario, no hubiera salido. Los Jackpot son solo una leyenda.

Fin.

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jueves, julio 18, 2019

1332 - Calidez Musical.

Sir Helder Amos | jueves, julio 18, 2019 |
La tormenta empeoraba con cada minuto que pasaba, y el pobre músico, muerto frío al no tener ni un pedazo de leña para encender su chimenea, decidió ponerse a tocar su violín para mantenerse caliente.

Entre suspiros, el músico, tocó las más tristes melodías, las cuales, aunadas a la tormenta, creaban un ambiente melancólico.

Mientras tocaba, sentía que no tenía elección entre las piezas que sonaban, porque era como si ellas solas llegaran y se conectaran con él y su violín. Haciendo arder su alma de placer.

De pronto, un toc, toc, toc, en su puerta lo interrumpió.

- Querido vecino, soy del apartamento de arriba -le dijo aquel hombre de traje con zapatos brillantes que estaba parado sobre su tapete que leía bienvenidos-. Quisiera invitarlo a la fiesta que estamos teniendo, porque nos alegraría mucho que nos deleite con su esplendorosa música, mis amigos y yo somos amantes del violín, y nos encantaría que pudiera tocarnos ciertas piezas, un poco más alegres, para animar nuestra velada.
- Eh.. no lo sé... -balbuceó el músico.
- Arriba tenemos un caluroso fuego encendido y bastante comida -añadió el hombre de traje, al echarle un vistazo al deplorable y lúgubre estado en el que estaba el apartamento del músico.
- Muchas gracias por su ofrecimiento, vecino, pero así como estoy me encuentro bien. Quizás en otra ocasión -sentenció el músico, cerrándole la puerta en la cara al hombre de traje.

Sacudiéndose el mal sabor del encuentro acababa de suceder, el músico retomó su violín y continuo tocando sus tristes melodías, sientiendo aquella misteriosa conexión musical de antes, que lo mantuvo cálido durante toda la noche tormentosa.

Fin.

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lunes, julio 15, 2019

1331 - La Redención.

Sir Helder Amos | lunes, julio 15, 2019 |
- Para redimirte, por haberlo dejado escapar -expresó calmadamente el jefe, botando el humo de su tabaco mientras hablaba-, tendrás que matar a su hija.
- Muy bien, jefe, así será.
- Usando esto -añadió, lanzándole una escopeta con la mano que tenía libre.
- Sí, jefe, como usted diga.
- Y tendrás que hacer que parezca un suicidio.
- ¿Qué? ¡Jefe, eso es imposible! ¿Cómo una niña de 3 años puede suicidarse con una escopeta?
- No lo sé, pero estoy seguro de que encontrarás la manera... A no ser que quieras fallarme de nuevo.
- No, no, jefe. Jamás. Lo haré. Lo haré, como usted desee.
- Así me gusta, -aprobó el jefe, inhalando de su tabaco-. Y espero que esto te sirva de lección, porque la próxima vez no seré tan condescendiente, y el más mínimo error podría costarte la vida -añadió, sonriendo macabramente.

Esa noche no pudo dormir, pensando un plan para llevar a cabo su redención, pero después de horas y horas de darle vuelta al asunto, entendió que todo era farsa. No tenía oportunidad de redimirse ante el jefe. Así que en un intento desesperado para redimirse, llamó a la policia y les contó todo lo que sabía.

Amaneció muerto, pero con una peculiar sonrisa en su pálido y frío rostro que no había sonreído en años.
Fin.

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viernes, julio 12, 2019

1330 - El Pasatiempo o la Vocación.

Sir Helder Amos | viernes, julio 12, 2019 |
No necesitaba nanotecnología para escribir microcuentos, porque llevaba la literatura en su sangre. Sin embargo, su filosofía de solo escribir para sí mismo hizo que, a pesar de sus dotes para ser un gran escritor, terminara dando charlas de neurología barata para subsistir aunque no le gustara. 

Fin.

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miércoles, julio 10, 2019

1329 - El Terror de los 30s.

Sir Helder Amos | miércoles, julio 10, 2019 |
Un pánico siniestro se apoderó de ella al verse esa mañana frente al espejo.

“Esa no soy yo” se dijo, al ver su reflejo. Negó con la cabeza, se sacudió y rascándose los ojos, se pellizcó el brazo una y otra vez para despertar de esa horrible pesadilla.


Pero al sentir el dolor en su brazo, descubrió que sí era ella y que eso que veía en su frente era una arruga.

- 😱😱😱 ¡NOOOOOOO! 😱😱😱

Fin.

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⚠️ EXTRA ⚠️

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viernes, julio 05, 2019

1328 - Las Galletas del Rey.

Sir Helder Amos | viernes, julio 05, 2019 |
Había una vez un Rey déspota y despiadado que trataba muy mal a todos su pueblo y sirvientes, a excepción de su cocinero. Al cuál siempre le daba generosos regalos y alababa las deliciosas comidas que este le preparaba. Por eso, el cocinero no tenía amigos en el palacio, porque todos le tenían envidia por ser el preferido del Rey.

Un día, el Rey leyó en un libro sobre un misterioso y delicioso postre al que le llamaban “Galleta” y le pidió a su cocinero que le preparara algunas.

Sin embargo, en ese reino las galletas no existían y el cocinero no sabía como hacerlas. Y cuando le dijo esto al Rey, sintió mucho miedo de que el monarca lo mandara a decapitar.

Pero como el cocinero era el favorito del Rey, este solo dijo que hiciera su mejor intento y que lo intentara todos los días hasta que hiciera unas deliciosas galletas como aparecían en el libro que había leído.

El cocinero, muy agradecido con el Rey, aprovechó esta oportunidad y, tras rebuscar en los más antiguos libros de la biblioteca real la receta para hacer galletas, finalmente la encontró y empezó sus pruebas pero, a pesar de que había encontrado la receta perfecta, añadió un ingrediente adicional con la esperanza de ayudar a los otros sirvientes. Quienes eran maltratados todos los días por el Rey.

El Rey, a quien le gustaba tener el control de todo en el palacio, le ordenó que le diera a probar todos sus intentos para ser él quien decidiera cual sería la galleta que más le gustará.

El primer día, el Rey no pudo morder las galletas por lo duras que habían quedado.

El segundo, el Rey casí vomitó por su amargo sabor.

El tercero, el Rey no pudo probar las galletas porque se le desasían en las manos cuando las agarraba.

Y de esta manera, el cocinero siguió intentando hacer las galletas del Rey, cambiando las medidas y los ingredientes todos los días para encontrar la fórmula perfecta.

Hasta que un día, después de varias semanas y cientos de galletas perdidas, el Rey probó las galletas y quedó fascinado.

- ¡Están deliciosas! -bramó entusiasmado-. ¡No quiero que nadie más toque mis galletas! ¡Me las voy a comer todas yo solo! -le ordenó a sus sirvientes.

Sin embargo, cuando el Rey se fue a dormir, todos los sirvientes aprovecharon la oportunidad y se colaron en la cocina para llevar a cabo un plan macabro que habían maquinado.

- ¡En verdad están deliciosas! -decían los sirvientes al comer las galletas-. ¡No dejemos ninguna y luego digámosle al Rey que fue el cocinero quien se las comió! Así lo mandará a decapitar y no tendrá más favoritos entre nosotros.

Pero esa noche todos en el palacio, a excepción del cocinero, murieron. Porque desde el primer día, el cocinero había añadido veneno a las galletas para librar al pueblo y a los sirvientes del malvado Rey.

Al día siguiente, cuando el cocinero vio que las galletas habían desaparecido y que todos los sirvientes también habían muerto, ignorante del odio y envidia que ellos sentían por él, se sintió tan culpable por haberlos envenenado que lloró desconsoladamente por aquellos que quería salvar y, para redimirse, se comió la última galleta que consiguió debajo de un estante y se fue a dormir.

Pero esa galleta era una de sus primeros intentos, las cuales no tenían tanto veneno, así que cuando el cocinero despertó, se encontró rodeado de toda la gente del pueblo, quienes lo interrogaron y le pidieron explicaciones de lo que había pasado. Y cuando el cocinero confesó, todos lo vitorearon y decidieron nombrarlo Rey a él por haber sido quien los había librado del antiguo y malvado monarca.

Desde entonces, el cocinero se convirtió en Rey y lideró a su pueblo con justicia, rectitud y humildad.  Porque a pesar de haberse convertido en el Monarca, él preparaba su propia comida y nunca ordenaba a ningún sirviente que hiciera cosas por él. Ni agua les pedía.

Fin.

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lunes, julio 01, 2019

1327 - El Dinosaurio Asesino.

Sir Helder Amos | lunes, julio 01, 2019 |
Cuando salimos del cine, después de ver Parque Jurásico, mi hijo, dando brinquitos de emoción, me dijo:

- ¡Papá, yo quiero un dinosaurio asesino!
- ¿Un dinosaurio asesino? -repetí, consternado por la petición de mi hijo.
- ¡Sí! Un Tiranosaurio Rex, o un Velociraptor -exclamó mi pequeño-. ¡Con muchos dientes y garras afiladas!
- Pero hijo, esos dinosaurios son muy peligrosos, -le dije-. ¿No te gustaría mejor un Estegosaurio o un gigantesco Brontosaurio?
- No papá, esos dinosaurios son aburridos. Yo quiero uno feróz y asesino.
- ¿Y no te preocupa que te haga daño o que nos mate a todos? -le pregunté.
- No, porque lo cuidaría con mucho amor y cariño -sentenció mi pequeño, muy seguro de lo que decía.
- Está muy bien eso que dices hijo, pero a veces el amor y el cariño no son suficientes para donar a un animal salvaje.
- ¡Sí lo son! -protestó mi pequeño-. Y tengo pruebas de eso.
- ¿Ah, sí? ¿Cuáles son tus pruebas? -le pregunté.
- Pues, ¡tú!, ¡Papá! Mi mamá te domó con su amor y cariño -expuso mi hijo-. O ¿crees que yo no sé qué tú, antes de conocer a mamá, eras un asesino a sueldo?
- ¡Shhh! 🤫🤫 ¡Shhh! ¿Cómo lo...? -traté de callarlo, palideciendo y arrodillándome en frente de él para taparle la boca y no siguiera hablando-. ¡No digas esas cosas en voz alta! Y nunca repitas eso en público.
- Lo siento, papá -balbuceó.
- Muy bien -dije, soltándolo y sientiendome un poco aliviado-. Ahora, volviendo a tu dinosaurio asesino, creo que se me ha ocurrido una idea.

Esa misma tarde, mi hijo seleccionó la imagen de un feroz tiranosaurio Rex que me tatué en la espalda y que, además de recordarme mi pasado oscuro y el amor incondicional de mi familia que me cambió la vida, me convirtió en el papá más cool del universo.

Fin.

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jueves, junio 27, 2019

1326 - Las Hadas de la Abuela.

Sir Helder Amos | jueves, junio 27, 2019 |
Había una vez, una niña llamada Ana que le encantaba visitar a su Abuela Ana, porque está siempre le contaba fantásticas historias sobre hadas.

- Las hadas son reales, Ana, recuérdalo, a pesar de que no siempre podamos verlas, a veces podemos sentirlas y, si creemos en ellas, nos ayudan y nos protegen -solía decirle la Abuela Ana a la pequeña.

Pero a Ana, la mamá de la pequeña Ana, no le gustaba que su madre le contara ese tipo de historias a su hija. Porque ella era una mujer muy intelectual y lógica.

- No creas todas las historias que te cuenta tu abuela -le decía a su hija, siempre que regresaban a casa  después de visitar a la Abuela Ana-. Las hadas no existen. Solo son una fantasía.

Sin embargo, a pesar de las advertencias de su madre, la pequeña Ana creía fervientemente en las hadas gracias a las historias que su abuela le contaba y, con el pasar del tiempo, la pequeña Ana se aprendió todas las historias de su abuela.

En una noche cálida y tranquila, la pequeña Ana tuvo un sueño muy peculiar, en el que estaba visitando a la Abuela Ana, escuchando sus historias de hadas, cuando de pronto una pequeña y hermosa hada se coló por la ventana y les dijo:

- Abuela Ana, porque siempre has creído en nosotras, queremos invitarte al país de las hadas, ¿te gustaría venir a nuestro mundo?
- ¡Sí! -respondió la Abuela, muy emocionada.
- ¡Yo también quiero ir! -protestó la pequeña Ana.

Pero el Hada le dijo que ella era muy joven y que para ganarse el derecho a visitar el Pais de las Hadas, tenía que creer en ellas por toda su vida. Así que la invitación era solamente para la Abuela Ana.

Al principio, la Abuela Ana se negó a ir sin su nieta, pero la pequeña Ana terminó de convencerla al pedirle que aceptara la invitación de las hadas, para que cuando regresara le contara todas las historias y aventuras que ella viviría en el Pais de las Hadas.

Así que para complacer a la pequeña, la Abuela Ana aceptó ir al País de las Hadas.

- ¡Muy bien! -celebró el hada-. Por favor, abre la ventana, para que mis amigas vengan por tí y nos vayamos ahora mismo.

La pequeña Ana fue la que abrió la ventana y pegó un grito de emoción y asombró al ver que cientos de hadas entraron por la ventana y entre todas cargaron a la Abuela Ana y se la llevaron volando por la ventana, mientras su nieta la despedía moviendo su mano, encaramada en el alféizar.

La Pequeña Ana despertó muy alegre y con una gran sonrisa al día siguiente de su sueño. Pero cuando bajó a desayunar, se encontró a su mamá llorando.

- ¿Qué te pasa mamá? ¿Por qué lloras?
- ¡Ay! Mi querida Anita, no sé cómo decirte esto, -le dijo su mamá entre sollozos-. Anoche… Anoche perdimos a la Abuela Ana… Falleció.
- ¿Cómo? -preguntó la niña perpleja.
- Lo siento mucho, querida, -le dijo su madre, abrazándola-. Yo sé cuanto amabas tú a la Abuela Ana.
- No, mamá, estás equivocada -exclamó la pequeña-. La Abuela Ana se fue con las Hadas. ¡Yo la ví volar desde su ventana!

Y su madre, devastada por el dolor, no pudo contradecirla y prefirió que la pequeña creyera que su querida Abuela se había ido con las hadas.

Sin embargo, poco tiempo después de la muerte de la Abuela Ana, su madre le prohibió a la pequeña Ana hablar de las hadas y mucho menos creer en ellas. Pero, todas las noches, antes de dormir, la niña recordaba las historias que su abuela le contaba y el sueño que había tenido.

“Si quiero que las hadas me inviten a su país tengo que creer siempre en ellas” se decía la pequeña antes antes de caer profundamente dormida.

Con esta creencia siempre presente en su mente y en su corazón el tiempo pasó y la pequeña Ana se convirtió en una mujer, tuvo una hija a la que llamó Ana, a la cual nunca le gustaba visitar a su abuela. Porque ella no creía en las hadas y siempre la regañaba y peleaba cada vez que le pedía a su mamá que le contara alguna historia sobre las hadas.

El tiempo siguío pasando, y la pequeña, ya mujer, Ana, perdió a su mamá y, años después, recibió la noticia de que su hija Ana la convertiría en Abuela. Y así una nueva Ana llegó a la familia.

Al igual que lo hacía la antigua Abuela Ana, la nueva Abuela Ana le contaba todas las historias que había aprendido de antecesora a su nieta, porque ella nunca había dejado de creer en las hadas.

Una noche, mientras le contaba historias sobre hadas a su nieta, una hada se coló a la habitación y la nueva Abuela Ana la reconoció enseguida, porque era la misma hada que había visto en sus sueños hace mucho tiempo.

- ¿Vienes por mí, verdad? -le preguntó la Abuela Ana al Hada, muy emocionada-. ¿Llegó mi tiempo para visitar el País de las Hadas?
- Sí, -asintió el Hada-. Sí quieres venir, abre la ventana para que mis amigas vengan por tí y partamos ahora mismo.
- ¡Yo también quiero ir! -protestó la nueva pequeña Ana.
- Eres muy joven para visitar el país de las hadas, querida, ¿recuerdas la historia que te conté sobre la primera vez que ví un hada? -le preguntó su abuela.
- Sí.
- Bueno, entonces recuerda lo que tienes que hacer de ahora en adelante si algún día quieres visitar el País de las Hadas.
- Creer en ellas por toda mi vida -respondió la pequeña sonriendo.
- Muy bien, querida, ahora, por favor, abre la ventana.

Al igual que en su sueño hace muchos, muchos años, cientos de hadas entraron volando por la ventana, cargaron a la nueva Abuela Ana y se la llevaron volando por los cielos, mientras su nieta la despedía con su mano encaramada en el alféizar.

El viaje por el cielo fue espléndido, el viento le acariciaba el arrugado rostro y hacía que canas de la Abuela Ana bailaran en el aire. Pero a su parecer, todo pasó muy rápido, porque en un abrir y cerrar de ojos, se encontró en un hermoso jardín lleno de flores y árboles gigantes, con cientos de hadas volando por todas partes.

- ¡Ana! ¡Querida Ana! ¿Eres tú? -escuchó una voz que la llamaba.

Y cuando la nueva Abuela Ana miró a su lado, vio a su abuela corriendo hacia ella.

- ¡Abuela! -gritó y corrió a abrazarla-. ¡No puedo creer que aún sigas viva!
- Aquí, en el país de las hadas, nadie nunca muere -explicó la antigua Abuela Ana, abrazando fuertemente a su nieta.
- ¿Y mi mamá? -preguntó la nueva Abuela Ana, buscando con su mirada por todas partes.
- Lo siento querida, pero bien sabes que mi hija nunca creyó en las hadas.

Soltando una pequeña lágrima, la nueva Abuela Ana, abrazó de nuevo a su abuela. Y luego, con una sonrisa le dijo:

- No importa, cuando sea el momento adecuado conocerás a mi hija y a mi nieta, porque estoy segura que ellas sí vendrán, porque yo les conté todas las historias que tú me enseñaste.
- ¡Eso espero, querida! ¡Me encantaría conocer a mi bisnieta y a mi tataranieta! -exclamó la antigua Abuela Ana y, extiéndele la mano a su nieta le dijo-, pero mientras esperamos, ven, tengo muchos lugares que mostrarte y no te imaginas la cantidad de nuevas historias que tengo por contarte.

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lunes, junio 24, 2019

1325 - El Príncipe de la Casa.

Sir Helder Amos | lunes, junio 24, 2019 |
Cuando volví a casa de mis padres durante las vacaciones de verano, me sentía muy nervioso, porque desde que me había ido a estudiar en la universidad, el trato de mis padres hacía mí había cambiado. Antes ellos eran estrictos, fríos y calculadores, pero desde que me fuí, sus mensajes y videollamadas estaban llenos de amor y calidez.

Así que antes de entrar a casa me quedé parado frente a la puerta, nervioso y ansioso por ver cómo me tratarían mis padres al tenerme de regreso por unas semanas.

Afortunadamente, mi gato fue el primero en verme y se acercó a mi para rozar su cuerpo contra mis pierna. Lo que me hizo relajarme y lléname de valor para entrar a casa. Así que abrí la puerta y ambos entramos.

Al escuchar la puerta, mi mamá se asomó desde la cocina que estaba al fondo de la casa y, al verme, se le cayó el plato que estaba sosteniendo y pegó un grito emocionada:

- ¡Ya volvió! ¡Ya volvió! ¡Antonio! ¡El Príncipe ya volvió! -le anunció a mí papá, que se encontraba en el piso de arriba.
- ¡¿Ya volvió el Príncipe?!
- ¡Sí, Antonio, baja, rápido! ¡Ya volvió!

Ante tanta emoción por mi regreso a casa, me sentí un poco incomodo y apenado, mis padres nunca habían sido tan afectivos conmigo, así que me puse rojo como un tomate.

- Pero no te quedes ahí, parado, ven, mi príncipe querido, ven a la cocina para prepararte algo de comer -exclamó mi mamá, así que cargue a mi gato y me fuí a la cocina con él entre mis manos, acariciando su pelaje para mantener mis nervios bajo control.

- Disculpa que no te haya preparado algo más delicioso -se excusó mi mamá, mientras abría unas latas de atún-. Pero no sabíamos cuándo volverías, mi príncipe querido.
- Yo les avise que hoy regresaba -respondí, recordando haberles envíado un mensaje-. Y no te preocupes por la comida, mamá, recuerda que a mi me gusta comer de todo.

Al escuchar mi respuesta, mi mamá se volteó y me dedicó una mirada perpleja y una sonrisa forzada. Mientras tanto, escuchaba los pasos de mi papá bajar las escaleras.

- ¿Dónde está? -gritó-. ¿Dónde está el Príncipe de esta casa?
- ¡Aquí en la cocina! -le respondí, con una gran sonrisa, porque me estaba empezando a agradar tanta atención y cariño por parte de mis padres.

Al entrar a la cocina, mi papá pegó un grito de emoción:

- ¡Aquí está mi Príncipe! ¡Pensé que nunca regresarías! -exclamó, abriendo sus brazos.

Emocionado, me acerqué para abrazarlo pero cuando me doble para soltar al gato, mi papá también se dobló y lo agarró antes de que yo lo pusiera en el piso.

- ¡No te vuelvas a perder así, Príncipe, que nos tenías preocupados! -exclamó mi papá, regañando al gato y alzándolo en el aire.
- Muy, muy preocupados -añadió mi mamá, acercándose a mi papá con un plato lleno de atún-. Ponlo en el piso, Antonio, para que coma algo que debe estar hambriento.
- ¡Claro! ¡Si tiene tres días desaparecido! -dijo mi papá, acariciando al gato y poniéndolo en el piso.

Tras un pequeño maullido, el gato se puso a comer mientras mis padres, tomados de la mano, lo veían com una gran sonrisa en sus rostros.

Y luego, después de un largo rato, cuando el gato casi había terminado su plato de atún, fue que mi padre me miró y notándome por primera vez me dijo:

- ¡Eh! ¡Hijo! ¿Qué tal el viaje?

Fin.

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miércoles, junio 19, 2019

1324 - La Dominatrix.

Sir Helder Amos | miércoles, junio 19, 2019 |
Pretendía enamorarla regalándole rosas, chocolates y peluches. Sin sospechar que detrás de aquel hermoso y angelical rostro, lo que ella deseaba era un par de esposas, un látigo y muchos atuendos de cuero negro.

Fin.

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jueves, junio 06, 2019

1323 - La Mujer Vainilla.

Sir Helder Amos | jueves, junio 06, 2019 |
Por dónde quiera que pasaba, hacía que todos voltearan su mirada gracias al rastro que su caro y delicioso perfume de vainilla dejaba. Pero de nada valía su delicioso aroma, porque todo aquel osado que se atrevía conocer su esencia terminaba con un mal sabor de boca.

Fin.

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jueves, mayo 30, 2019

1322 - La Pesadilla.

Sir Helder Amos | jueves, mayo 30, 2019 |
Se sentó súbitamente en la fría cama, estaba bañado en sudor y su corazón le latía rápidamente. Miró a su alrededor y pasó su mano por el otro lado vacío de la cama. Al comprobar que no había nadie, soltó un suspiro y se llevó las manos a la cara antes de comenzar a llorar desconsoladamente.

Lágrimas de frío, miedo, ansiedad y desesperación bañaron su rostro, mientras su corazón seguía latiendo a millón. De pronto, sintió un roce en su pierna. Y, aterrado, levantó la mirada preguntándose cómo podía ser posible si estaba solo, ¿acaso todo no había sido una pesadilla?.

De nuevo, miró a su alrededor, tiritando, pero confirmó que estaba solo. Sin embargo, sintió otro roce en su pierna y palideció. Segundos después, un golpé en su estómago...

Se sentó súbitamente en la fría cama, estaba bañado en sudor y su corazón latía rápidamente. Miró a su lado y allí estaba, su amor dormía plácidamente con sus piernas montadas sobre las de él mientras lo abrazaba por el estómago.

- ¿Todo bien, querido? -le preguntó, entre abriendo sus azules ojos.
- Sí, amor, solo tuve un mal sueño -le respondió, peinándose con las manos.
- ¿El monstruo de nuevo?
- No, esta vez no fue el monstruo, fue mucho peor, nunca antes había tenido una pesadilla tan horrible.

Fin.

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lunes, mayo 27, 2019

1321 - Los Monos y el Cazador.

Sir Helder Amos | lunes, mayo 27, 2019 |
En una esquina de aquella ciudad tan agitada, tres monos se sentaban,  todas las mañanas, en el alto muro que debía de mantenerlos encerrados a mirar a los citadinos pasar.

Estos monos no eran como sus sabios antepasados 🙉🙈🙊, si no que eran muy tontos e irrespetuosos, así que desde la altura y seguridad que su muro les brindaba, pasaban la mañana burlándose de todos los citadinos que pasaban para divertirse un rato y darle sentido a su vacía y miserable vida.

- ¡Mira esa narizona! ¡Nariz de tucán! -le gritó uno a una mujer que pasaba, para que los otros dos se rieran.
- ¡Mira a esa mujer, que bella con su pelo largo! -le gritó otro, a un hombre de pelo largo, y los otros dos monos se destornillaron de la risa.
-  ¡Ahí viene el mongólico! ¡El mongólico! ¡Cuidado los chispea con su baba! -gritó el tercero, señalando al pobre hombre con discapacidad, para que los otros dos se rieran.

Pero a pesar de sus comentarios impertinentes y su falta de respeto, la gente que pasaba por debajo de los monos era más inteligente que ellos, y solo se limitaban a voltear los ojos 🙄 y seguir su camino ignorándolos, porque sabían que discutir con ellos era solo una pérdida de tiempo.

Sin embargo, en un soleado día de verano, los tres monos vieron a un hombre vestido de manera muy peculiar con unos pantalones cortos color beige, un chaleco y un salacot del mismo color; así que al ser un target perfecto aprovecharon para burlarse de él:

- ¿Y dónde es el safari? -le preguntó uno.
- ¿Se te perdió la selva? -le preguntó otro.
- ¡Este es tan feo que no necesita rifle para cazar! Les apuesto que a lo qué los animales lo ven se mueren del susto -comentó el tercero, lo que generó una carcajada entre los tres monos.

El cazador escuchó los insultos de los monos sin enojarse. Pero cuando estos se callaron, sacó un pequeño revólver de sus bolsillo y ¡Pum 💥!, ¡Pum 💥!, ¡Pum 💥! mató a los tres monos y siguió con su camino.

El cazador no volvió a pasar por aquella esquina por temor a que alguien le reclamara el asesinato de los monos, pero en realidad las personas que la concurrían todos los días nunca notaron la ausencia de estos.

Fin.

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