domingo, noviembre 10, 2019

1360 - De las Uvas: El Vino y las Pasas.

Sir Helder Amos | domingo, noviembre 10, 2019 |
Mientras la mujer veía a su esposo mirarse en el espejo arreglarse la corbata antes de la fiesta, lo abrazó por la espalda y le dijo con un tono melancólico:

- Ustedes los hombres tienen tanta suerte, para nosotras la vida es tan injusta.
- ¿Por qué dices eso, querida?
- ¡Porque hoy estás tan guapo! Te ves aún más interesante y atractivo que cuando éramos jóvenes, -le explicó-. Ustedes son como el vino, con el pasar de los años se ponen mejor. En cambio nosotras... -se calló, soltando un suspiro.
- ¿Qué pasa con ustedes? -le preguntó el hombre, poniéndola frente al espejo.
- Nosotras somos como las uvas, con el pasar de tiempo, nos arrugamos y nos volvemos unas horribles pasas -respondió la mujer, mirando su reflejo y estirando las arrugas de su cara con sus dedos.

El hombre se quedó viéndola un rato, con una gran sonrisa y una peculiar brillo en sus ojos. Luego, empezó a tantear los bolsillos de su traje con las manos..

- Afortunadamente, querida, -le dijo, finalmente, sacando una cajita de pasas del bolsillo interior de su traje-. A mí me encantan las pasas- añadió, llevándose una pasa a la boca y luego se dedicó a darle un beso en cada una de sus arrugas.
Fin.

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viernes, noviembre 01, 2019

1359 - Dulces Trucos.

Sir Helder Amos | viernes, noviembre 01, 2019 |
Al día siguiente de Halloween, mientras escuchaba a sus amigos contar la gran cantidad de dulces que habían recolectado la noche anterior, pidiendo dulce o truco en las casas de sus vecindarios. Sonrió muy plácidamente.

A diferencia de ellos, cuando regresó a casa la noche anterior, descubrió que la calabaza de plástico que había llevado para guardar sus dulces estaba vacía. Porque todas las casas que visitó no le dieron dulces, si no que todas le mostraron un truco.

Recordó como en una casa un hombre hizo magia con las cartas; en otra, una mujer hizo malabares; en otra, un chica jugó con fuego frente a sus ojos; en otra, un joven contorsionista dobló su cuerpo de forma sorprendente; en otra, una anciana le leyó las cartas del Tarot... y así le sucedió en todas las casas que visitó. Ninguna le dio dulces.

Así que mientras escuchaba hablar a sus amigos de los diferentes dulces que habían recogido, él sintió un peculiar sabor dulce en su boca que, estaba seguro, sus amigos nunca saborearían ni aunque se comieran todos dulces que habían comido juntos.

Fin.

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