lunes, octubre 14, 2019

1358 - El Libro de la Bestia.

Sir Helder Amos | lunes, octubre 14, 2019 |
Mientras la joven recogía sus cosas en el ático para terminar de organizar la mudanza, misteriosamente se cayó de una de las cajas que pertenecía a su madre un pesado libro negro, que llamó su atención.

Como hipnotizada, se dirigió con pasos lentos al libro y lo tomó en sus manos, le sacudió el polvo y sintió la suave portada rozar sus dedos, sin sospechar que estaba forrada de piel humana. Con sus dedos recorrió las letras doradas que decía: Bestia Librium, y luego, lo abrió lentamente,

Las páginas del libro estaban llenas de firmas de una tinta marrón oscura. Rápidamente lo hojeo y en la última página un par de firmas llamaron su atención, la antepenúltima firma era la de su abuela, y la última la de su madre.

Sientiéndose atraída por el libro, un misterioso impulso de firmarlo se apoderó de ella y, tras rebuscar en la caja de donde se había caído encontró una pluma. Sin entender cómo ni porqué, sentía que sabía lo que tenía que hacer, así que se punzó el dedo índice con la pluma y observó cómo está se llenaba con su sangre.

Luego, sin salir de su trance, se sentó y puso el libro en el suelo, sosteniendo la pluma que temblaba  en su mano, la dirigió lentamente hasta que tocó la hoja...

- ¡¿Qué estás haciendo?! -le gritó su madre desde el umbral de la escalera.

La joven, instantáneamente volvió en sí.

- No lo sé -respondió sinceramente, sacudiendo ligeramente su cabeza y soltando la pluma.
-  ¿Lo firmaste? - le preguntó su madre con un rugido.
- No, no, no -balbuceó la chica, mirando el libro muy confundida.
- ¡Regresa a tu cuarto inmediatamente! -le ordenó la madre, histérica- ¡Tu estás bautizada! ¡Yo no te bauticé en vano para que me hicieras esto!

La joven dejó el libro en el piso y bajó corriendo a su habitación sin comprender los gritos de su madre.

Una vez sola, la madre tomó el libro y vio que en la página donde estaba abierto, habían aparecido unas palabras debajo de su firma que decían:

Ella, tambien, será mía”.

Fin.

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lunes, octubre 07, 2019

1357 - El Consejo de Papá Pirómano.

Sir Helder Amos | lunes, octubre 07, 2019 |
Cuando su hijo se acercó para decirle que estaba siendo molestado en la escuela, sintió hervir su sangre y, sin pensarlo, buscó su encendedor de la buena suerte y se lo dio a su pequeño diciendo:

- La próxima vez que alguien te moleste, hijo, abrásalo.
- ¿Qué lo abrace, papá?
- Sí, que no te de miedo, dirígete directamente a quien te esté molestando y abrásalo.
- E-e-está bien, papá -titubeó el pequeño.
- Toma, este es mi encendedor de la suerte, llévatelo mañana a la escuela y resuelve este problema de una vez por todas.
- Gracias, papá -dijo el niño, guardándolo en su bolsillo.

Al día siguiente, el padre, arrepentido del consejo que le había dado a su pequeño, espero nervioso una llamada de la escuela o ver una noticia en la televisión en la que informaran que su hijo se había convertido en un criminal.

Sin embargo, cuando el niño llegó de la escuela, corrió hasta donde estaba su padre y lo abrazó fuertemente.

- ¡Gracias por el consejo, papá, funcionó!
- ¿Sí? -inquirió el padre, confundido.
- Sí, papá, hice tal como lo dijiste, cuando el otro niño de la escuela empezó a molestarme, agarré el encendedor que me diste en mi mano para que me diera suerte y, sin sentir miedo, abrí los brazos y le di un abrazo...
- ¿Un abrazo? -lo interrumpió el padre, perplejo.
- Sí, papá, como me aconsejaste, -continuó el niño, muy emocionado-, le dí un gran abrazo y no lo solté hasta que me jurara que seríamos amigos, y ahora somos amigos, papá, ¡Muchas gracias!
- De nada, hijo, de nada -balbuceó el padre, dándole unas pequeñas palmaditas en la cabeza y sintiendo un gran alivio.

Fin.

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martes, octubre 01, 2019

1356 - Las Palabras Perfectas.

Sir Helder Amos | martes, octubre 01, 2019 |
Pasó días, semanas y meses buscando y pensando las palabras perfectas para proponerle matrimonio.

Sin embargo, cuando sintió que finalmente las había encontrado y se arrodilló ante su pareja para hacerle la gran pregunta, sus ojos y su almas se conectaron y, tras un segundo de silencio, sin que ninguno de los dos pronunciara ni una sola palabra, todo quedó sobrentendido y se sintieron la pareja más feliz del universo.

Fin.

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miércoles, septiembre 25, 2019

1355 - Los Colmillos del Tiburón.

Sir Helder Amos | miércoles, septiembre 25, 2019 |
Un día, en la selva tropical de América Latina, los animales decidieron hacer un gran torneo para ver quien era el más fuerte de todos, y un representante de cada animal fue a participar en el torneo.

Días antes de que comenzara el torneo, un tiburón que nadaba por la costa, escuchó a una gaviota hablar sobre el tema. Y al sentirse el más fuerte de todos los animales, el tiburón decidió participar en el torneo.

Cuando el resto de los animales se enteraron de la participación del tiburón, se burlaron de él, porque  pensaron que no tendría oportunides de ganar, al asumir que solo podría derrotar a sus oponentes en el agua.

Pero cuando el torneo comenzó y el tiburón demostró su gran fortaleza, saltando desde el mar y atacando a sus oponentes en la tierra. El resto de los animales sintieron miedo y se aliaron para intentar sacar al tiburón.

Con cada oportunidad que se presentaba, el resto de los animales atacaban al tiburón, y este perdía un colmillo. Pero, a pesar de debilitarlo, el tiburón no se rendía y seguía creyendo en sí mismo y dando lo mejor de sí. Así que sin perder su fe, el tiburón recibió ataque, tras ataque y fue perdiendo sus colmillos uno a uno.

Sin embargo, la perseverancia del tiburón dio frutos porque, a pesar de todos los ataques que recibía, logró mantenerse en el juego y llegar a la final, en el que se enfrentaría contra el temible jaguar, que era el único otro animal que había logrado mantenerse en el torneo, gracias a su agilidad y cabeza fría.

Para entonces, al tiburón no le quedaba ningún colmillo en su boca por todos los ataques que había recibido, mientras que el jaguar estaba en su mejor condición para ganar, porque estaba confiado que al ser un felino, ganarle al tiburón sin dientes sería como cazar a un pez dorado en una pecera.

De tal forma, cuando la última batalla comenzó, el jaguar usó sus garras y velocidad para atacar al tiburón y sacarle la delantera, pero a pesar de todo, y de que el jaguar le estaba dando una paliza, el tiburón no se rindió y siguió luchando sin perder su fe.

De pronto, cuando el jaguar se preparaba para dar el golpe final, todos los colmillos del tiburón crecieron de nuevo en su boca, más filosos y cortantes que nunca, y de un mordisco el tiburón, que nunca se había rendido y siempre creyó en sí mismo, terminó la batalla. Convirtiéndose en el ganador y en el animal más fuerte de toda la selva trópical de America Latina.

Fin.

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lunes, septiembre 23, 2019

1354 - El Ladrón Sonámbulo.

Sir Helder Amos | lunes, septiembre 23, 2019 |
- ¡Oh! No recordaba haber dejado este dinero ahí -se decía, contando los billetes y monedas que se encontraba casi todas las mañanas en el bolsillo de su pantalón.

Fin.

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viernes, septiembre 20, 2019

1353 - La Mejor Cita.

Sir Helder Amos | viernes, septiembre 20, 2019 |
Pasaron la fría noche sentados en el techo de la casa, viendo las estrellas, estudiando las constelaciones y hablando de sus vidas: su pasado, presente y lo que esperaban que sería el futuro. Hasta que el sol comenzó a salir, y el cielo se empezó a teñir de rojo y naranja con el amanecer.

- Discúlpame, sé que no es la mejor cita, pero...
- Shhh, no digas más, es la primera vez que veo el amanecer y lo siento tan cálido.

Fin.

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viernes, septiembre 13, 2019

1352 - Recuerdos del Viernes 13.

Sir Helder Amos | viernes, septiembre 13, 2019 |
Sentado junto a su ventana, miró al cielo y se percató de la brillante luna llena, luego miró el calendario y, al ver que era viernes 13, sonrió con nostalgia.

Si mal no recordaba, habían pasado 13 años desde la ultima vez que había visto una luna llena en un viernes 13.

Recordó como la mañana de ese viernes su mamá le había sugerido que usara un amuleto de la buena suerte antes de salir de casa, pero él le había rechazado la lagartija disecada que ella le quería meter en el bolsillo de su camisa, porque en aquel entonces no creía en nada de eso.

También recordó, como todos sus amigos rechazaron su invitación para salir a cenar esa noche, porque todos preferían querdarse en casa ese viernes 13 de luna llena.

Sonrió, al recordar lo testarudo y escéptico que era hace 13 años, porque solía pensar que todos los creyentes eran tontos. Pero ese mismo viernes 13, todo cambio para él.

Haciendo caso omiso de todas las advertencias que le dijeron sobre ese día, él decidió dar un paseo nocturno por el parque y de pronto, cuando se detuvo sobre el puentecito del lago a contemplar la luna llena brillar en su punto más alto, sintió un fuerte dolor en su pierna, como si se la desgarraran.

Al bajar la ojos, pegó un grito de horror, un lobo se había acercado sigilosamente a donde él estaba y le tenia los colmillos clavados en la pierna. Tras darle un patada con él otro pie, el lobo se alejó aullando  y él cayó semi desmayado al puente, porque el dolor de la pierna ahora se extendía por todo su cuerpo.

Luego, recordó lo dolorosa que había sido su primera transformación y lo brutal que había sido esa noche, su primera noche como hombre lobo.

Por muchos años recordó esta serie de eventos que sucedieron en aquel viernes 13 con amargura, pero ahora, no puede evitar pensar que ese viernes 13 fue el mejor día de su vida.

Fin.

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miércoles, septiembre 11, 2019

1351 - El Error Médico

Sir Helder Amos | miércoles, septiembre 11, 2019 |
Me acerqué al ataúd de mi mejor amigo y las lágrimas empezaron a caer por mis mejilla.

- Era tan joven -dijo, entre suspiros, su hermana.
- Sí, no lo puedo creer -respondí, sonándome la nariz.
- ¡Y todo por un error médico! -se quejó la hermana.
- ¿Qué? -le pregunté, confundido-. Yo pensaba que su novia lo...
- No, fue por culpa del médico -me interrumpió, amargamente-. ¿Sabias que se estaba quedando calvo?
- Sí, lo sabía, él estaba muy preocupado por eso, -le respondí-, pero ¿qué tiene que ver con su muerte?
- Todo, por culpa del médico fue que murió -me aseguró.
- No entiendo, si en las noticias salió que su novia...
- Hace dos semanas empezó el tratamiento contra la alopecia -continuó, sin prestarme mucha atención-. Y como tenía miedo de ir solo y su novia no podía acompañarlo, se llevó a Claudia,  la otra, a consulta.
- Sí, él me dijo que lo acompañara, pero ese día yo no podía.
- Entonces tú eres tan culpable como el médico -me acusó.
- ¿Qué tiene que ver el médico con todo eso? -le pregunté, porque no entendía su acusación.
- Todo, mi hermano murió por su culpa -insistió ella.

Esta vez me quedé callado, y esperé a que continuara:

- Hace dos días volvió a la clínica para la segunda fase de su tratamiento, pero esta vez Cristina, su novia, insistió en acompañarlo, y fueron juntos, pero el estupido del médico cometió el error de no diferenciarlas y llamó Claudia a Cristina y le dijo que le alegraba verla de nuevo en la segunda fase del tratamiento porque el apoyo de las parejas ayudaba mucho. Así que Cristina descubrió todo y cuando regresaron a caso, en un haz de pasión mató a mi pobre hermano ¡y todo por culpa de ese médico! -gritó, dándole un un puñetazo al ataúd-.  ¡Un maldito error médico!

Fin.

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lunes, septiembre 09, 2019

1350 - Las Pecas Vs. las Estrellas.

Sir Helder Amos | lunes, septiembre 09, 2019 |
Le gustaba comparar sus pecas con las estrellas y repetir, con su dedo o con su boca, las constelaciones en su piel como si fuera el cielo nocturno. Y a pesar de que las estrellas brillan y son infinitas, prefería sus pecas porque, a diferencia de las estrellas, las tenía cerca.

Fin.

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miércoles, septiembre 04, 2019

1349 - Las Lagartijas.

Sir Helder Amos | miércoles, septiembre 04, 2019 |
- ¡100 lagartijas! -le ordenó el Teniente.
- ¿Qué es eso? -preguntó el cadete, confundido.
- ¡Flexiones de pecho, cadete! ¡Hágame 100 flexiones de pecho!
- 98, 99 y... 100 -gritó un rato después, terminando de contarlas y, exhausto, con los brazos ardiendo, se dejó caer sobre su pecho, con los brazos estirados y la lengua afuera por el cansancio.
- ¡Cadete! -lo regañó el Teniente al verlo-. ¿Qué hace tirado como una lagartija en el suelo?

Y en ese momento comprendió porqué le decían así a las flexiones de pecho.

Fin.

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lunes, septiembre 02, 2019

1348 - La Carne del Rey

Sir Helder Amos | lunes, septiembre 02, 2019 |
Cuando los buitres que vivían en los árboles cerca del palacio vieron cómo la población enfurecida lanzaban al Rey por la ventana de la Torre más alta, sonrieron de felicidad y desplegaron sus alas.

Mientras se acercaban volando, en círculos, al cadaver del Rey, sus picos se les hacían agua, porque por años y años habían visto como los demás humanos servían y trataban al Rey con delicadeza y devoción, así que pensaron que su carne debía ser especial: más sabrosa y jugosa que la de los demás.

Sin embargo, cuando finalmente aterrizaron, y empezaron a picotear el cuerpo del Rey, los buitres empezaron a quejarse entre ellos:

- ¡Meh! Esta carne sabe igual que la de los esclavos que matan en la mazmorras -dijeron,  decepcionados.

Fin.

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jueves, agosto 29, 2019

1347 - La Peor Tormenta

Sir Helder Amos | jueves, agosto 29, 2019 |
Despertó exaltado y sudoroso, el estruendo de la tormenta había interrumpido su sueño, pero cuando se asomó por la ventana vio que el sol brillaba y que hacía un día hermoso. Sin embargo, cuando cerró los ojos, volvió a escuchar el silbido del viento y los truenos retumbar en su cabeza.

- ¡Oh, no! -balbuceó, soltando un triste suspiro, porque estaba seguro que aquella tormenta, la peor de todas, se acercaba.

Fin.

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martes, agosto 27, 2019

1346 - El Matador de Moscas

Sir Helder Amos | martes, agosto 27, 2019 |
En medio del bosque, en un claro muy difícil de acceder, había una pequeña aldea llena de hombres y mujeres trabajadores que vivían feliz venerando a los diferentes dioses y espíritus del bosque. Pero un día, mientras todos los aldeanos estaban en misa, vieron como el Sacerdote mató siete moscas de un solo ataque con su libro de oraciones.

Instantáneamente, el cielo se oscureció y de él descendió una gigantesca y grotesca mosca que, al ver a sus siete súbditos muertos, maldijo a la aldea con una plaga de moscas que nunca los dejaría comer, dormir ni vivir en paz. Y luego, ascendió a los cielos y desapareció tan rápido como había llegado.

Los aldeanos se sintieron aterrados, muchos gritaban de horror mientras otros se desmayaban; pero entre ellos había un joven que amaba matar moscas y, como odiaba su trabajo pastoreando las ovejas, se paró en frente de todos y les dijo:

- Aldeanos, no temáis, yo os propongo que de ahora en adelante, dejar mi trabajo de pastor y, en cambio, convertirme en matador de moscas, para librarnos de tan terrible maldicion.

Los aldeanos aceptaron la propuesta del joven y fue librado de su trabajo de pastor. Y desde ese mismo momento, en el cual cientos y miles de moscas empezaron a llegar, zumbando, por la aldea, tomó su mata moscas para comenzar la matanza.

Al día siguiente, todos los aldeanos se reunieron a lo que salió el sol y el joven anunció.

- El día de ayer maté más de dos mil moscas.

Y los aldeanos los aplaudieron y lo felicitaron. Pero esas dos mil no fueron suficiente, porque así como las mataba, más moscas llegaban zumbando a la aldea.

El segundo día, el joven mató más de 7 mil moscas y el tercero más de 13 mil, ante tales números los aldeanos lo aplaudían y felicitaban por su trabajo.

Pero a medida que pasaban las semanas y las moscas no se acababan, los aldeanos empezaron a quejarse del joven porque, al verlo divertirse y disfrutando tanto matar moscas todo el día, alegaron que no hacía más que jugar con las moscas sin hacer nada productivo par la aldea. De tal forma, acordaron que como su trabajo de matador de moscas no era suficiente contra la maldicion de la mosca gigante, el joven debería regresar a su antiguo trabajo de pastor o de lo contrario debería dejar la aldea, porque ellos no podían albergar a alguien sin trabajar.

Al escuchar la decisión de los aldeanos, el joven se sintió ofendido, porque a pesar de que era cierto que él se divertía haciendo su trabajo de matador de moscas, no era una labor fácil matar más de 16 mil moscas al día. Así que decidió dejar la aldea y no volver nunca más.

Los aldeanos expulsaron al joven de la aldea y luego celebraron su partida, porque según ellos se habían librado de un “aprovechado”. Pero a medida que las horas pasaban, lo empezaron a echar de menos, porque las moscas seguían llegando a la aldea y, sin nadie que las matara, sumaban y sumaban más a cada momento.

Al día siguiente, los aldeanos se arrepintieron de su decisión en contra del joven al verse inundados de moscas, y algunos fueron a buscarlo al bosque para pedirle que regresara, pero sin importar cuanto lo buscaran o llamaran, no lo encontraron y ninguno de los otros aldeanos era tan bueno matando moscas como lo era el joven que se había ido.

Eventualmente, fueron tantas las moscas que llegaron a la aldea que poco a poco todos fueron muriendo por accidentes por que las moscas no los dejaban ver, enfermedades que las moscas traían, y hasta asfixia, porque eran tantas las moscas que habían llegado a la aldea que se le metían en la boca y la nariz a la gente y no los dejaban respirar.

Así que de la aldea no quedó nada, porque las moscas se devoraron todo. Y respecto al joven matador de moscas, nadie sabe qué pasó con él luego de que dejó la aldea.

Fin.

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