miércoles, abril 01, 2020

1371 - La Vida Fácil de los Demás.

Sir Helder Amos | miércoles, abril 01, 2020 |
Cuando regresaron al establo de dar un paseo con los amos, el caballo le dijo al poni.

- ¡Qué envidia! Tú si qué la tienes fácil, solo te montan niños. En cambio yo tengo que cargar con los adultos que son más grandes y más pesado.
- ¡Bah! Estas equivocado, - refutó el poni-. A pesar de que es cierto que los niños son más pequeños y menos pesado que los adultos, yo también lo soy. Así que lo tengo igual o aún más difícil que tú, porque a diferencia de los adultos, los niños no saben montar bien y casi todo el tiempo me patean y me jalan el pelo de la crin.
- Oh, cierto, discúlpame, yo pensé que los poni la tenían más fácil -se excusó el caballo-. Los que la tienen fácil son los caballos de carrera, porque sus jinetes siempre son pequeños y livianos.
- Ni tanto, -le aseguró el poni, un poco fastidiado-. Porque a pesar de que jinetes son livianos, ellos tienen que galopar a toda velocidad y eso es extenúante, si nosotros nos cansamos cuando salimos a marchar a paso ligero, imagínate ellos...
- Cierto, cierto, no había pensado eso... -acepto, el caballo, pensativo-, entonces ¿sabes quienes la tienen fácil?... ¡Los burros!
- ¡Ay ya cállate! -le espetó el poni, dejándolo solo y yéndose al otro lado del establo.

Fin.

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jueves, marzo 26, 2020

1370 - La Marioneta Libre.

Sir Helder Amos | jueves, marzo 26, 2020 |
Después de la presentación, el titiritero regresó a su habitación y colocó la caja con la marioneta en el alféizar de la ventana, mirando hacia la hermosa luna creciente que parecía sonreír, y luego salió a disfrutar la noche.

Pero mientras el titiritero estaba afuera, la marioneta empezó a llorar desconsoladamente mientras miraba el cielo estrellado, y un gato callejero que se paseaba por el tejado de las casas escuchó su llanto.

- ¿Estás bien? -le preguntó el gato, acercándose.
- No, no estoy bien, estoy cansado -se quejó la marioneta, que guindaba de las cuerdas atadas a la cruz de madera que reposaba sobre la caja-. Estoy cansado de que el maestro haga conmigo lo que se le venga en gana, todo lo que hago es porque es su voluntad y no lo mía. Él me hace bailar, me hace cantar, me hace llorar, me hace pelear, me hace reír, me hace amar, me hace sufrir, pero yo nunca pedí nada de eso, estoy cansado de que con solo mover sus manos tenga el poder de manipularme y me haga actuar  a su conveniencia solo para su entretenimiento y el de otros.
- ¡Vaya! No es fácil ser una marioneta -dijo el gato, sentándose a su lado.
- No lo sé, creo que el del problema soy yo -confesó la marioneta-. Mis demás hermanos están felices por que el maestro les da vida, sentimientos y acciones, pero yo... yo solo quiero ser libre.
- Lo siento mucho, ¿hay algo en que te pueda ayudar?  -se ofreció el gato, lamiéndose los bigotes.
- No, no lo creo... aunque... espera... Eres un gato, ¿no?
- Miau
- Entonces, quizás tú podrías liberarme, ¿crees que podrías usar tus filosas garras para cortar estas cuerdas que hacen que mi maestro me manipule?
- Sí podría, -respondió el gato-. Pero, ¿qué harás una vez que seas libre?
- ¡No lo sé! Nunca lo había pensado, pero seré libre, podré hacer lo que yo quiera cuando quiera -meditó la marioneta-. Entonces, ¿me ayudas?
- Claro, porque no...

El gato entonces levantó una de sus patitas y, al contraer los músculos de sus dedos, unas filosas garras florecieron, las cuales utilizó para cortar las cuerdas que ataban a la marioneta, primero cortó la que sostenía el pie derecho, luego siguió al brazo derecho, después saltó al otro lado y cortó la del pie izquierdo y brazo izquierdo, hasta que quedó solo una, desde la cual guindaba la marioneta por su cabeza.

- ¿Estás seguro de esto?  -le preguntó el gato, antes de cortar la última cuerda.
- Sí, por favor, libérame -aseguró la marioneta.

Acto seguido, el gato cortó la última cuerda y la marioneta se desplomó sobre el alféizar de la ventana y cayó sobre el techo de unas casas abajo de donde estaba con un gran estruendo que espantó al gato y lo hizo salir corriendo, dejándola olvidada.

Afortunadamente, la marioneta no sintió nada, pero cuando intento levantarse, descubrió que a pesar de ser libre, su cuerpo no tenía vida sin las cuerdas que le daban movimiento cuando su maestro las movía con sus manos. Así que permaneció allí, inerte y sin sentimientos, bajo el sol inclemente en los días de verano y cubierto de fría nieve durante el invierno, cuestionándose si esa era la libertad que tanto había soñado.

Fin.

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sábado, marzo 21, 2020

1369 - Entre Sapos Y Príncipes.

Sir Helder Amos | sábado, marzo 21, 2020 |
Cuando la Princesa regresó del estanque, llamó con urgencia a su criada para que la aseara, porque estaba despeinada y tenía el vestido y sus guantes llenos de barro.

- ¿Cómo le fue en su búsqueda? -le preguntó la criada mientras la desvestía.
- ¡Terrible! -se quejó la princesa-. Besé a todos los sapos del estanque y ninguno se convirtió en príncipe.
- Lo siento mucho -le dijo la criada-. Por cierto, su majestad, quizás hoy sea la última vez que la asista.
- ¡¿Qué?!
- Me voy del palacio.
- ¿Por qué? ¿No te sientes cómoda aquí? -le preguntó la princesa, tomándole la mano-. Pensé que éramos amigas.
- Sí, lo somos, su majestad, de hecho me duele mucho dejar el palacio, porque yo la quiero más que como una amiga, como una hermana. Pero... -empezó a balbucear la criada.
- ¿Qué pasa? -indagó la princesa, apretando más fuerte la mano de su criada.
- No sé si deba contarle esto, pero... me voy a casar.
- ¡Ay que maravilla! -se regocijo la princesa, agitando en sus manos la mano de la criada-. ¿Con quien? ¡Cuéntamelo todo!
- Con el príncipe del reino vecino -balbuceó la criada.
- ¿Qué...? Pero... ¿cómo?... -inquirió la princesa, soltando bruscamente la mano de su criada.
- Bueno, todo empezó cuando el príncipe vino a visitarla pero...
- Sin ofender, pero tú eres una plebeya, -la interrumpió la princesa, anonadada- ¿Por qué el príncipe te elegiría a ti y no a mi?
- Ay su majestad, discúlpeme, no pensé que la noticia le afectaría tanto.
- No entiendo, no entiendo -se repitió la princesa a sí misma.
- Sí me permite, su majestad, yo puedo explicarle.
- Por favor, ilumíname, -le suplicó la princesa-. Yo he pasado todos los días de mi vida visitando estanques y besando sapos para encontrar al príncipe de mi vida sin obtener resultados, mientras que tú, que te la pasas encerrada en el castillo limpiando y sirviendo, te has conseguido a un príncipe. ¡No lo entiendo!
Pero la criada guardó silencio.
- ¿No me ibas a explicar? -la apremió la princesa, con lágrimas los ojos,
- No es necesario, su majestad, usted acaba de hacerlo.

Fin.

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miércoles, marzo 18, 2020

1368 - La Mansión De Ensueño.

Sir Helder Amos | miércoles, marzo 18, 2020 |
-  Los pisos son de mármol -recalcó la vendedora de bienes raíces-. Las barandas de la escalera son de caoba con los pasamanos cubiertos en bronce. Mientras que todos los candelabros que guindan del techo son de oro puro. Los retratos de las paredes son de reconocidos artistas. ¡Ah! Y la piscina tiene calefacción.
- ¿En serio? Pero hay algo que no entiendo... si esta mansión es tan majestuosa, ¿por qué la están vendiendo tan barata?
- El dueño necesita el dinero y  quiere salir de ella lo más pronto posible -respondió la vendedora rascándose la nariz.

De pronto se escuchó una especie de sollozo por toda la casa.

- ¿Qué fue eso?
- Eh... a veces el viento, cuando pasa por las ventanas y puertas, hace ese ruido -explicó apresuradamente la vendedora.

Pero segundos después, todas las puertas y ventanas se cerraron de golpe.

- ¡¿Y eso?!
- Eh... este... el mismo viento cuando sopla muy fuerte cierra las puertas y ventanas -balbuceó la vendedora-. Por cierto, si firma el contrato hoy mismo le daremos un 10% de descuento -añadió.
- ¿En serio? No lo sé, esta muy linda la mansión, pero siento que hay algo más...
- ¡No hay nada! -bramó la vendedora-. Le daremos un 15% de descuento...

Pero mientras negociaba, se escuchó de nuevo el sollozo por toda la casa.

- ¿De nuevo? Pero... ¿cómo?... ¿Ese sonido no lo hacía el viento?
- ¡50% de descuento! -gimoteó la vendedora, al darse cuenta que habían descubierto su secreto.
- ¡La compro!
- ¿En serio? -le preguntó la vendedora, incrédula.
- ¡Sí!, dijiste 50% de descuento, ¿no?
- Sí, pero como puede ver, esta mansión está... -empezó a confesar la vendedora.
- Entonces la compro, no puedo perder esta oportunidad. ¡Siempre he querido una mansión embrujada!

Fin.

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miércoles, marzo 11, 2020

1367 - La Migración Invernal.

Sir Helder Amos | miércoles, marzo 11, 2020 |
- ¡Otro piña colada! -exclamó el gringo, mientras abanicaba su rostro colorado con un gigantesco ventilador de papel- ¡muy fría, por favor, muy fría! -añadió, secándose el sudor de la frente y poniéndose cómodo en su hamaca mientras pensaba, con una sonrisa, como decir “el mejor invierno de mi vida” en español.

Fin.

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martes, febrero 18, 2020

1366 - El Demonio Perdido

Sir Helder Amos | martes, febrero 18, 2020 |
Las puertas de la iglesia se abrieron de golpe y por ellas entró un pequeño demonio morado. Quien, asombrado por el esplendor de la casa de Dios, tomó un lugar en la banca más cercana y se sentó para admirar mejor la belleza del lugar.

La cabeza cornuda del pequeño demonio no paraba de subir, bajar  ni de girar a los lados mientras este dirigía su mirada del deslumbrante piso de mármol, a las hermosas pinturas colgadas en las paredes, al bello candelabro de oro que guindaba del techo, a las brillantes telas que cubrían al altar y a los olorosos ramos de rosas que habían por todo el lugar.

- ¡Fuera demonio! -gritó el cura, saliendo de detrás de unas cortinas del fondo de la iglesia-. ¡Parece que has perdido tu camino!
- ¿Perdido yo? -refutó el demonio, burlándose y  acostándose en la banca en la que estaba sentado-. Todo lo contrario, al fin siento que he encontrado mi lugar.
- ¡¿Cómo te atreves?! -bramó el cura, acercándose al demonio con paso fuerte.
- En las puertas de este hermoso lugar, hay hombres que no pueden entrar por andar descalzos, mujeres que les impiden el paso por estar semidesnudas y jóvenes que tienen prohibida la entrada por actuar extraño y oler a tabaco -explicó el demonio, estirando una mano al ramo de rosas que tenía más cerca para sacar una y llevársela a su nariz-. Este lugar me gusta -añadió, antes de pegarle un mordisco a la rosa-. Es exquisito... como yo.
- ¡Blasfemia! -exclamó el cura, corriendo hacia el demonio para reprenderlo. Pero cuando llegó hasta donde él estaba, lo encontró profundamente dormido. Y al verlo dormir tan plácidamente como un angelito, su corazón se enterneció y lo arropó con su sotana para que no sintiera frío.

Fin.

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lunes, febrero 10, 2020

1365 - La Mejor Terapeuta.

Sir Helder Amos | lunes, febrero 10, 2020 |
Cuando llegó a casa, después de su primer día de trabajo, volvió a sonreír al ver a su esposo parado en medio de la sala con una botella y copa de vino en una mano, y un paquete de sus cigarrillos favoritos en la otra.

- ¡Sorpresa! - le dijo, señalando con sus manos llenas el título que  había guindado en la pared-. Lo enmarqué; para que puedas verlo a diario y recordar que todo tu esfuerzo valió la pena. ¿Cómo estuvo tu primer día?
- ¡Terrible! -se quejó la mujer, arrebatándole el paquete de cigarrillos y encendiendo uno-. Hoy tuve cinco clientes, una más loca que la otra.
- ¿Mujeres, todas? -le preguntó su esposo, sonriendo, mientras le servía una copiosa copa de vino.
- ¡Gracias! Sí, mujeres todas. La primera, fue una mujer histérica: gritaba, reía estruendosamente y de pronto se quedaba callada, pero repentinamente comenzaba a gritar de nuevo, fue una locura y lo peor es que era tan escandalosa que no entendía ni una palabra de lo que me decía.
- ¿Y las demás? -le preguntó su esposo, viéndola con una gran sonrisa en su rostro-. Me dijiste que una fue más loca que la otra.
- Sí, -afirmó, tras aspirar su cigarrillo y tomar un poco de vino-. La segunda fue una mujer depresiva, suicida, se quería matar porque la dejó el esposo. Durante el tiempo que la atendí, sentía que me robaba mi felicidad.
- ¿Pero estás bien?
- Sí, sí, ya lo estoy. La tercera cliente me hizo olvidar todo el sufrimiento de la anterior, -continuó la mujer, fumando y bebiendo mientras relataba su día-. Fue una mujer obsesiva compulsiva, interrumpía la sesión cada 5 minutos para aplicarse antibacterial en las manos, porque le daban miedo los gérmenes.
- ¡Ja, ja! Un poco parecida a ti, ¿no?
- A mi me gusta la limpieza, pero no al extremo... Pero bueno, la cuarta fue una esquizofrénica, desde que esa mujer llegó, empezó a hablar de hadas, energía y las cosas que ella veía y que nadie más podía ver.
- Bueno, una mujer sensitiva...
- Sensitiva no, una loca, una bruja -sentenció la mujer, aspirando su cigarrillo.
- ¡Ja, ja, ja! ¿Y la última? ¿Tu quinta cliente?
- ¡Oh! Mi última cliente me dio mucha pena, una mujer con muchos problemas de autoestima a pesar de ser ridículamente hermosa, casi ni hablaba, solo balbuceaba murmullos y se escondía detrás de su brillante, lacio y largo cabello negro.
- Ah, pero esa no estuvo tan mal, ¿o sí?
- Me sentí apenada por ella, la verdad -confesó la mujer, mirando fijamente el título que su marido había colgado en la pared.
- ¿Todo bien? -le preguntó el hombre, al verla ensimismada.
- Oh, sí, disculpa querido, solo pensaba... ... ...  si hubiera sabido que esto iba a ser así, hubiera estudiado psicología en vez de estética y manicura. Esas mujeres se desahogan conmigo como si yo fuera su terapeuta.
- ¡Ahhh! -exclamó su esposo-. Pero te apuesto que si hiciste tu trabajo bien eres mejor que cualquier psicólogo en el mundo, porque te aseguro que cuando esas mujeres salieron del spa, lo hicieron sintiéndose más bellas, seguras y confiadas en sí mismas que tras visitar a cualquier psicóloco que usualmente solo las dejaría confundidas y llenas de dudas e interrogantes sin contestar, y eso, mi amada manicurista, te convierte en la mejor terapeuta.

Fin.

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sábado, febrero 08, 2020

1364 - El Aullido del Lobo Solitario.

Sir Helder Amos | sábado, febrero 08, 2020 |
A pesar de que siempre se había llamado a sí mismo un lobo solitario, esa noche en particular la soledad en su vida le estaba cobrando factura. Así que decidió tomar un paseo nocturno para apaciguar sus sentimientos.

Mientras caminaba por el parque, notó que la atractiva luna llena parecía más grande y brillante que siempre, y en un pequeño momento de locura, se puso las manos alrededor de la boca y aulló con todas sus fuerzas, tratando de expresar y exteriorizar la soledad que lo atacaba, como si fuera un lobo. Un lobo solitario.

“¡Estoy loco!” Pensó, sonriendo. “Loco y solo en este mundo...” Reflexionó, a medida que la sonrisa se borraba de su rostro. Pero de pronto, antes de que pudiera volver a al estado taciturno en el que se encontraba, escuchó a los lejos...

Auuuu

Y su sonrisa se re dibujó en su rostro.
Fin.

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domingo, diciembre 22, 2019

1363 - El Viajero Romántico.

Sir Helder Amos | domingo, diciembre 22, 2019 |
Cuando el viajero llegó a la cima de la montaña, dejó caer su pesada mochila y se sentó sobre una piedra.

- ¡Bueno! -se dijo a sí mismo con una gran sonrisa-. Aquí tampoco está el amor de mí vida, pero hay una vista hermosa.

Fin.

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domingo, diciembre 15, 2019

1362 - El Amor Perdido.

Sir Helder Amos | domingo, diciembre 15, 2019 |
Mientras esperaba su próximo vuelo, el joven adulto estaba absorto viendo las hojas de su pasaporte. Había viajado tanto y visitado tantos países buscando el amor, que estaba empezando a perder la esperanza de alguna vez encontrarlo.

- ¡Tanto buscar para nada! -se quejó, frustrado.
- ¿Disculpa? -le preguntó, consternada, la anciana que estaba sentada a su lado.
- ¡Oh! ¡Lo siento, abuela! Estaba hablando conmigo mismo -se excusó, apenado.
- No te preocupes, querido, ¿todo bien?
- Sí, la verdad sí, solo que estoy un poco decepcionado.
- ¿Y eso por qué? -inquirió la anciana, con una sonrisa-. Si se puede saber, claro... -añadió, al ver que el joven se quedó callado por un momento.
- Sí, es solo que siento que nunca voy a encontrar al amor de mi vida -confesó, ruborizándose.
- Ah, no te desanimes, muchacho, pero déjame decirte algo que me han enseñado los años, el amor nunca se encuentra, porque es algo que no se te ha perdido. Al contrario, el amor te encuentra a ti.
- ¿Entonces debo dejar de buscar? -preguntó el joven, confundido.
- No, no, no, nunca te rindas, ni dejes de buscar -aclaró la anciana, con una gran sonrisa-. Porque a pesar de que tú no puedes encontrar el amor, tampoco sabes en donde ni en que momento es que el amor te encontrará a ti. Así que continúa tu búsqueda con paciencia, que el que busca encuentra, o en este caso, el que busca tiene más oportunidad de ser encontrado que el que no busca. Aunque cuando el amor se empeña en encontrarte, lo hará así te escondas.
- Muchas gracias abuela, muy sabias sus palabras, seguiré mi búsqueda entonces -se despidió el joven, al escuchar que estaban llamando su vuelo para abordar.
- De nada, querido, feliz viaje, paciencia y disfruta la búsqueda.
- Así lo haré, abuela, así lo haré.

Sin decir más nada, ambos se despidieron con una sonrisa y una pequeña reverencia con la cabeza. Y a pesar de que el joven no supo el nombre de la anciana ni volvió a verla en su vida, nunca olvidó su encuentro ni sus sabias palabras.
Fin.

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sábado, diciembre 07, 2019

1361 - El Unicornio de Verdad.

Sir Helder Amos | sábado, diciembre 07, 2019 |
Cuando el humo de la cápsula se disipó, la científica ahogó un grito de alegría al ver que el pequeño unicornio blanco estaba respirando y moviendo muy lentamente sus patitas.

En ese momento, la vida de la científica pasó por sus ojos y recordó las palabras que su padre le dijo cuando era tan solo una niña:

- Si te esfuerzas todos tus sueños se pueden hacer realidad -la alentó su padre, mientras la cubría con una cobija antes de dormir.
- ¿Hasta los sueños imposibles, papi? -recordó haberle preguntado cuando era niña.
- Sí querida, hasta los sueños imposibles, porque cuando te esfuerzas todo es posible.
- ¡¡¡Sííí!!! ¡Algún día voy a tener un unicornio!

Luego su mente dio un salto a su adolescencia y recordó todos los problemas y discusiones que había tenido con sus padres por preferir ir a la universidad en vez de trabajar en el negocio familiar.

De nuevo, sus recuerdos dieron un salto a sus años de estudios universitarios y recordó todas las horas qué pasó llorando y estudiando las difíciles materias de biología animal y estructura molecular.

Finalmente, el último recuerdo que invadió su mente fue cuando empezó a trabajar en el laboratorio y recordó el momento en que todos sus nuevos compañeros de trabajo se burlaron de ella y la llamaron loca por querer crear un unicornio mezclando el ADN de diferentes tipos de animales.

Pero un ruido la trajo de vuelta al presente. El pequeño unicornio había abierto los ojos y estaba intentando pararse, pero le costaba mantener el equilibrio. Se veía tan adorable que, en vez de ayudarlo, no pudo evitar quedárselo viendo y sonreír con su corazón a brote.

Fin.

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domingo, noviembre 10, 2019

1360 - De las Uvas: El Vino y las Pasas.

Sir Helder Amos | domingo, noviembre 10, 2019 |
Mientras la mujer veía a su esposo mirarse en el espejo arreglarse la corbata antes de la fiesta, lo abrazó por la espalda y le dijo con un tono melancólico:

- Ustedes los hombres tienen tanta suerte, para nosotras la vida es tan injusta.
- ¿Por qué dices eso, querida?
- ¡Porque hoy estás tan guapo! Te ves aún más interesante y atractivo que cuando éramos jóvenes, -le explicó-. Ustedes son como el vino, con el pasar de los años se ponen mejor. En cambio nosotras... -se calló, soltando un suspiro.
- ¿Qué pasa con ustedes? -le preguntó el hombre, poniéndola frente al espejo.
- Nosotras somos como las uvas, con el pasar de tiempo, nos arrugamos y nos volvemos unas horribles pasas -respondió la mujer, mirando su reflejo y estirando las arrugas de su cara con sus dedos.

El hombre se quedó viéndola un rato, con una gran sonrisa y una peculiar brillo en sus ojos. Luego, empezó a tantear los bolsillos de su traje con las manos..

- Afortunadamente, querida, -le dijo, finalmente, sacando una cajita de pasas del bolsillo interior de su traje-. A mí me encantan las pasas- añadió, llevándose una pasa a la boca y luego se dedicó a darle un beso en cada una de sus arrugas.
Fin.

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viernes, noviembre 01, 2019

1359 - Dulces Trucos.

Sir Helder Amos | viernes, noviembre 01, 2019 |
Al día siguiente de Halloween, mientras escuchaba a sus amigos contar la gran cantidad de dulces que habían recolectado la noche anterior, pidiendo dulce o truco en las casas de sus vecindarios. Sonrió muy plácidamente.

A diferencia de ellos, cuando regresó a casa la noche anterior, descubrió que la calabaza de plástico que había llevado para guardar sus dulces estaba vacía. Porque todas las casas que visitó no le dieron dulces, si no que todas le mostraron un truco.

Recordó como en una casa un hombre hizo magia con las cartas; en otra, una mujer hizo malabares; en otra, un chica jugó con fuego frente a sus ojos; en otra, un joven contorsionista dobló su cuerpo de forma sorprendente; en otra, una anciana le leyó las cartas del Tarot... y así le sucedió en todas las casas que visitó. Ninguna le dio dulces.

Así que mientras escuchaba hablar a sus amigos de los diferentes dulces que habían recogido, él sintió un peculiar sabor dulce en su boca que, estaba seguro, sus amigos nunca saborearían ni aunque se comieran todos dulces que habían comido juntos.

Fin.

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