domingo, diciembre 22, 2019

1363 - El Viajero Romántico.

Sir Helder Amos | domingo, diciembre 22, 2019 |
Cuando el viajero llegó a la cima de la montaña, dejó caer su pesada mochila y se sentó sobre una piedra.

- ¡Bueno! -se dijo a sí mismo con una gran sonrisa-. Aquí tampoco está el amor de mí vida, pero hay una vista hermosa.

Fin.

Si te gustó este cuento y te gustaría ayudarme a mantener 365 Microcuentos en línea, puedes dejarme una propina en PayPal.me/helderz o a través de CashApp $Helderz ademas, no olvides de seguirme en:
Google Play Store: 365 Microcuentos
Twitter: @365Microcuentos
Facebook: @365Microcuentos
Instagram:@365Microcuentos


domingo, diciembre 15, 2019

1362 - El Amor Perdido.

Sir Helder Amos | domingo, diciembre 15, 2019 |
Mientras esperaba su próximo vuelo, el joven adulto estaba absorto viendo las hojas de su pasaporte. Había viajado tanto y visitado tantos países buscando el amor, que estaba empezando a perder la esperanza de alguna vez encontrarlo.

- ¡Tanto buscar para nada! -se quejó, frustrado.
- ¿Disculpa? -le preguntó, consternada, la anciana que estaba sentada a su lado.
- ¡Oh! ¡Lo siento, abuela! Estaba hablando conmigo mismo -se excusó, apenado.
- No te preocupes, querido, ¿todo bien?
- Sí, la verdad sí, solo que estoy un poco decepcionado.
- ¿Y eso por qué? -inquirió la anciana, con una sonrisa-. Si se puede saber, claro... -añadió, al ver que el joven se quedó callado por un momento.
- Sí, es solo que siento que nunca voy a encontrar al amor de mi vida -confesó, ruborizándose.
- Ah, no te desanimes, muchacho, pero déjame decirte algo que me han enseñado los años, el amor nunca se encuentra, porque es algo que no se te ha perdido. Al contrario, el amor te encuentra a ti.
- ¿Entonces debo dejar de buscar? -preguntó el joven, confundido.
- No, no, no, nunca te rindas, ni dejes de buscar -aclaró la anciana, con una gran sonrisa-. Porque a pesar de que tú no puedes encontrar el amor, tampoco sabes en donde ni en que momento es que el amor te encontrará a ti. Así que continúa tu búsqueda con paciencia, que el que busca encuentra, o en este caso, el que busca tiene más oportunidad de ser encontrado que el que no busca. Aunque cuando el amor se empeña en encontrarte, lo hará así te escondas.
- Muchas gracias abuela, muy sabias sus palabras, seguiré mi búsqueda entonces -se despidió el joven, al escuchar que estaban llamando su vuelo para abordar.
- De nada, querido, feliz viaje, paciencia y disfruta la búsqueda.
- Así lo haré, abuela, así lo haré.

Sin decir más nada, ambos se despidieron con una sonrisa y una pequeña reverencia con la cabeza. Y a pesar de que el joven no supo el nombre de la anciana ni volvió a verla en su vida, nunca olvidó su encuentro ni sus sabias palabras.
Fin.

Si te gustó este cuento y te gustaría ayudarme a mantener 365 Microcuentos en línea, puedes dejarme una propina en PayPal.me/helderz o a través de CashApp $Helderz ademas, no olvides de seguirme en:
Google Play Store: 365 Microcuentos
Twitter: @365Microcuentos
Facebook: @365Microcuentos
Instagram:@365Microcuentos


sábado, diciembre 07, 2019

1361 - El Unicornio de Verdad.

Sir Helder Amos | sábado, diciembre 07, 2019 |
Cuando el humo de la cápsula se disipó, la científica ahogó un grito de alegría al ver que el pequeño unicornio blanco estaba respirando y moviendo muy lentamente sus patitas.

En ese momento, la vida de la científica pasó por sus ojos y recordó las palabras que su padre le dijo cuando era tan solo una niña:

- Si te esfuerzas todos tus sueños se pueden hacer realidad -la alentó su padre, mientras la cubría con una cobija antes de dormir.
- ¿Hasta los sueños imposibles, papi? -recordó haberle preguntado cuando era niña.
- Sí querida, hasta los sueños imposibles, porque cuando te esfuerzas todo es posible.
- ¡¡¡Sííí!!! ¡Algún día voy a tener un unicornio!

Luego su mente dio un salto a su adolescencia y recordó todos los problemas y discusiones que había tenido con sus padres por preferir ir a la universidad en vez de trabajar en el negocio familiar.

De nuevo, sus recuerdos dieron un salto a sus años de estudios universitarios y recordó todas las horas qué pasó llorando y estudiando las difíciles materias de biología animal y estructura molecular.

Finalmente, el último recuerdo que invadió su mente fue cuando empezó a trabajar en el laboratorio y recordó el momento en que todos sus nuevos compañeros de trabajo se burlaron de ella y la llamaron loca por querer crear un unicornio mezclando el ADN de diferentes tipos de animales.

Pero un ruido la trajo de vuelta al presente. El pequeño unicornio había abierto los ojos y estaba intentando pararse, pero le costaba mantener el equilibrio. Se veía tan adorable que, en vez de ayudarlo, no pudo evitar quedárselo viendo y sonreír con su corazón a brote.

Fin.

Si te gustó este cuento y te gustaría ayudarme a mantener 365 Microcuentos en línea, puedes dejarme una propina en PayPal.me/helderz o a través de CashApp $Helderz ademas, no olvides de seguirme en:
Google Play Store: 365 Microcuentos
Twitter: @365Microcuentos
Facebook: @365Microcuentos
Instagram:@365Microcuentos