sábado, octubre 31, 2020

1395 - Ciencia Satánica

Sir Helder Amos | sábado, octubre 31, 2020 |
- ¡Felicitaciones, querida, lo hiciste excelente! –anunció la bruja suprema, ayudándola a bajar del podio y dándole una humeante copa para celebrar-. Ya eres una de nosotras, ¿cómo te sientes? 
- Bien, emocionada, aunque un poco asustada –respondió la joven, ruborizándose. 
- No, no, no, no tienes por qué sentirte asustada, querida, si gracias a la ciencia estamos en la mejor época para ser brujas. 
- Estoy de acuerdo, –dijo una brujita que estaba parada cerca de ellas-. A diferencia de hace quinientos años, ser bruja ahora es muy fácil, no te imaginas cuantas veces estuve a punto de ser quemada en la hoguera durante la inquisición, fueron tiempos difíciles, perdí muchas amigas. 
- Así es, querida, -añadió una anciana que se había acercado a felicitar a la nueva bruja-. Desde que la ciencia tomó las riendas del mundo, la humanidad se volvió tan escéptica que solo cree en lo que puede ver, tocar y probar; dejándonos el camino libre para hacer lo que queramos sin ser juzgadas ni cuestionadas.
- Es cierto, la ciencia ha sido el mejor regalo que nos ha dado Satanás –dijo la suprema-. Es más, propongo un brindis por la ciencia.
- ¡Por la ciencia! –gritaron todas, alzando y sonando sus copas en el aire. 

Fin.

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viernes, octubre 23, 2020

1394 - El Escape de la Momia

Sir Helder Amos | viernes, octubre 23, 2020 |
Cuando el grupo de arqueólogos irrumpieron en la cámara funeraria donde descansaba la momia, vitorearon muy alegremente porque finalmente habían logrado desmantelar todas las trampas mortales que la pirámide ocultaba. Sin embargo, poco sospechaban que quien más se alegraba de su logro era la momia, ya que las trampas de la pirámide no eran para prevenir que los asalta tumbas entraran a llevarse sus tesoros, si no para impedir que ella saliera, así que ahora podría escapar fácilmente a destruir la humanidad

Fin.

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martes, octubre 13, 2020

1393 - El Fantasma Viviente

Sir Helder Amos | martes, octubre 13, 2020 |
A mitad de la noche, en una lúgubre prisión de alta seguridad, un grito aterrador proveniente de la celda 63 despertó a todos los prisioneros. 

- ¡Cállate! –bramó el prisionero de la celda 62, golpeando fuertemente la pared que lo separaba de su vecino. 
- ¡Estaba aquí! Justo aquí –balbuceó el hombre que los había despertado, entre sollozos-. Yo lo vi, estaba parado a mi lado, no estoy loco, yo lo vi, estaba aquí. 
- ¡¿Qué pasa aquí?! –gritó el nuevo oficial a cargo, corriendo a lo largo del pasillo con su linterna en la mano. 
- Nada, oficial, es el de la 63 –explicó el prisionero de la celda 59-. Hoy, al igual que todos los martes 13, se despertó asustado porque, supuestamente, el fantasma del hombre que mató lo está atormentando. 
- Pero eso es imposible, -masculló el oficial, recordando el registro del hombre de la 63-. Si él no mató a nadie, su víctima sobrevivió a su ataque; él solo está preso por agresión e intento de homicidio. 
- Dígaselo a él, -bramó el prisionero de la celda 62, dándole otro golpe a la pared-. Para que nos deje dormir en paz. 
- ¡Yo lo vi! –repitió el hombre-. Estaba aquí, estaba parado junto a mí. ¡Se los juro!
- Bueno, pues, ¡silencio!, todos a dormir –gritó el oficial-. Y usted prisionero –añadió, iluminando con su linterna el pálido y sudoroso rostro del hombre de la celda 63-, la próxima vez que vuelva a ver a su supuesto fantasma, no arme tanto alboroto -le advirtió, dándole un golpe a la reja de su celda con su porra. 

 Sin embargo, cuando el oficial regresó a su oficina, se le ocurrió revisar el video de seguridad de la celda 63 y, cuando rebobinó la cinta un par de minutos para ver exactamente lo que había pasado, pegó un grito aterrador que despertó, de nuevo, a todos los prisioneros.

Fin.

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