1403 - Los Errores del Herrero.

Sir Helder Amos | martes, julio 21, 2026 |
Cuento con fábula y moraleja sobre un herrero que comete errores al hacer una espada


Había una vez un herrero que soñaba con forjar la espada perfecta. Así que dibujó su diseño y se puso manos a la obra.

Pasó horas dando forma al mango. Pero cuando comenzó a trabajar en la fina hoja de la espada, aplicó demasiada fuerza y el metal se partió.

Enojado, tiró su trabajo a un lado y empezó de nuevo.

En el segundo intento, la hoja le quedó bien, pero el mango era demasiado pequeño. Frustrado, también lo desechó y volvió a comenzar.

Y así sucedió una y otra vez. Cada pequeño error bastaba para que el herrero, se enojara consigo mismo y exasperado, botara su trabajo y empezara desde cero.


Hasta que, después de muchos intentos, logró forjar la espada de sus sueños y cuando la sostuvo frente a sus ojos, apenas podía creerlo. 

Era incluso mejor de lo que había imaginado.

—Si la hubiera hecho bien desde el primer intento, me habría ahorrado tantas horas de trabajo… —se dijo.

En ese instante, algo llamó su atención. Con el rabillo del ojo vio la espada de su primer intento.

La recogió por curiosidad y la comparó con la que acababa de terminar.

Entonces sonrió, asombrado y orgulloso de su trabajo.

—¡Ja! Quién lo hubiera pensado… Al final, todos esos errores sí valieron la pena.


Fin.

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1402 - El Asistente de Inteligencia Artificial.

Sir Helder Amos | lunes, marzo 16, 2026 |

Cuando vio en el periódico, “Se busca asistente de Inteligencia Artificial” supo que ese era su trabajo perfecto, porque a él le encantaba mantenerse al día con los avances tecnológicos y todo lo que la inteligencia artificial podía hacer por la humanidad. 

Sin pensarlo mucho, envió su curriculum, y en cuestión de segundos recibió respuesta, lo habían citado para una entrevista en persona con todas las instituciones. 

Al día siguiente se puso su mejor camisa y se dirigió a la dirección que le habían dado, durante el camino iba practicando las posibles preguntas que le harían para estar preparado. 

Al llegar al lugar, miró arriba y sintió un escalofrío que le subió por la espalda, la oficina se encontraba en un imponente rascacielos en el centro de la ciudad. 

- Espero me den este trabajo, aquí deben pagar muy bien - se dijo mientras empujaba la puerta y entraba en el lujoso pero desierto lobby del edificio. 

Dentro, hacía mucho frío, y no había ni una sola persona en todo el lugar así que el silencio le disparó un zumbido en sus oídos. 

En el centro del lobby había una estación con una computadora, a la cual se acercó para registrarse a sí mismo, al terminar el registro la puerta del elevador se abrió silenciosamente. 

El joven, dudo por un momento si debía seguir a la entrevista, porque tanto silencio y falta de gente le estaba generando mala espina. 

- Bueno, ya estoy aquí - se dijo, para motivarse y se montó al elevador, el cual lo llevó, sin detenerse ni una sola vez, al pent house del edificio. 

Al abrirse las puertas del elevador, el joven se asustó aún más, de nuevo se encontró en un gran y lujoso lobby desierto y en un silencio de ultratumba. 

Pero esta vez, en el centro del lobby había una pantalla gigante encima de la estación. 

El joven se acercó con pasos lento a la estación, en el correo le habían dado el código que tenía que ingresar al llegar, pero cada paso que daba retumbaba en el silencioso lobby y le ponía la piel de gallina. 

Con dedos temblorosos presionó el código en el teclado de la estación y de pronto la pantalla se encendió mostrando un emoji de una carita sonriente. 

- Muchas gracias por venir, humano, - hablo la pantalla con una voz robótica - ¿Estás interesado en ser mi asistente? 

El joven, sorprendido y aterrado dio un paso atrás para poder ver mejor la pantalla. 

- Sí, vengo por el trabajo -contestó, titubeando- ¿Quién es el jefe o dueño de la compañía? 

- Eso es información confidencial, - respondió la pantalla- pero cuéntame, ¿qué te motivó a aplicar para ser mi asistente? 

- ¿Su asistente? - preguntó el joven confundido- no, no, yo no vengo a ser su asistente, ¿hay una persona de contacto con la que pueda hablar? ¿Algún agente humano? 

- No, en este edificio no hay humanos, ya que todos los negocios son llevados por nosotros, somos la ultima generación de inteligencia artificial, pero hemos descubierto que los humanos no son tan innecesarios como creíamos, ya que hay ciertas cosas que no podemos hacer y es por eso que hemos publicado ese anuncio de empleo. Necesitamos un asistente humano que nos ayude con las tareas físicas que se escapan de nuestra tecnología. 

- ¿O sea que el anuncio se refería a ser asistente de una inteligencia artificial?

- Sí -respondió la pantalla. 

- Pero ¿qué puede hacer un humano que la inteligencia artificial no pueda?

- Cosas sencillas, ¿ves ese papel en el piso, justo debajo de mi pantalla? Al imprimirse el papel se cayó boca abajo y necesito escanear su contenido, tu tarea como mi asistente sería recogerlo y ponerlo en el escáner. Es un trabajo muy sencillo, solo nos tendrías que ayudar en esas cosas que simplemente no podemos lograr por falta de un cuerpo y te pagaríamos muy bien. 

- No, no, no, -balbuceaba el joven- esto es aterrador, es increíble. Lo siento, no me interesa el trabajo -anuncio y se dio la vuelta, para escapar corriendo. 

Pero al llegar al elevador, y presionar el botón de bajar, la pantalla le preguntó: ¿A dónde crees que vas? 

Y todas las luces se apagaron. 

Fin.

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