jueves, mayo 03, 2012

484 - Una medida desesperada.

Se puso su vestidito rojo, sus tacones más altos y se fue a caminar por la zona en construcción de la ciudad porque necesitaba sentirse una mujer deseada nuevamente, necesitaba sentir la mirada lujuriosa de los hombres sobre ella y que la piropearan inapropiadamente; y a su edad solo los obreros de la construcción eran los únicos que podían ayudarla.

Fin.

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