martes, mayo 19, 2015

843 - Sir Helder Amos.

Cuando una de las brujas, de las cuales el micro-escritor había escrito, leyó el microcuento en el que aparecía, se enfureció tanto, al verse descrita como un ser demoníaco, que visitó al micro-escritor, y, mostrándole su verdadera maldad, le maldijo las manos para que le dolieran y sangraran cada vez que escribiera una historia. 


El micro-escritor al no poder resistir el dolor y el sangramiento de sus manos, dejó de escribir por un par de semanas y buscó a la bruja para que le levantara la maldición; pero ésta, enfurecida todavía, le dijo que solo le levantaría la maldición si él editaba su microcuento y la describía como un ser bello y celestial. 

El micro-escritor, ofendido, rechazó la propuesta de la bruja, regresó a su casa, y soportando el dolor y el sangramiento de sus manos, siguió y siguió escribiendo 365 y más microcuentos. 

Fin. 

domingo, mayo 17, 2015

842 - La Princesita de papá.

Según las leyes de su reino, la Princesa tenía que casarse con el primer Príncipe que llegara declarándole amor verdadero. 


Una mañana, antes de que saliera el sol, la Princesa, a su casi treinta años, vio, desde la ventana de su torre, cómo un Príncipe se acercaba galopando a toda velocidad a su reino, lo que la emocionó mucho, porque su padre, el Rey, nunca despertaba antes del amanecer. 

Pero justo antes de que el Príncipe cruzara las puertas de su reino, la Princesa escuchó, decepcionada, el grito de guerra de su padre, y vio como una bola de fuego salía disparada, desde su castillo, hacía donde estaba el Príncipe, cuya corona salió volando por los aires. 

Esa misma mañana antes del desayuno, el Rey le otorgó, orgulloso,  a su hija la corona del Príncipe como regalo, contándole como esa misma mañana, él la había protegido de otro horrible Principe que venía a declararle su amor. 

La Princesa, tomando tristemente la corona entre sus manos, agradeció a su padre muy cortesmente, y la guardo en el armario donde reposaban decenas de coronas de otros Principes que también habían  intentado esposarla. 

Fin. 

miércoles, mayo 13, 2015

841 - El super-villano II

Después de que destruyó todo el mundo, se paró sobre las escombros, miró a su alrededor y sonrió orgulloso de su trabajo; pero al momento siguiente, al admirar por segunda vez su gran trabajo, entre el silencio y la solitud del nuevo mundo destruído, la sonrisa se borró de su cara. 


Fin. 

lunes, mayo 11, 2015

840 - El super-villano.

Un milisegundo antes de caer de bruses contra el fango, descubrió que podía volar y que tenía superpoderes. Dando una pirueta en el aire, logró colocarse detrás de aquellos que lo estaban molestando, y los calcificó con su mirada laser.


Ahora que era invencible, el mundo entero iba a pagar por aquellos pocos que lo habían molestado y se habían burlado de él.

Fin. 

viernes, mayo 08, 2015

839 - El aroma de las flores.

Cuando el gran amor que sentía por su novio empezó a extinguirse, el dulce y delicioso aroma de las flores, que él regalaba cada vez que la veía, le empezó a oler a muerto y a cementerio.  


Fin. 

jueves, mayo 07, 2015

838 - Pasta de cocaína.

Cuando llegó a su casa y vió a su pequeño durmiendo sobre unas hojas de papel periódico, supo de inmediato que era el momento de arriesgarse, de dejar su moral y valores de un lado, y de hacer la llamada que debío de haber hecho hace mucho tiempo.


- ¿Aló? ¿Paco? Cambie de opinión, si estoy interesado en vender tu mercancia. 

Fin. 

lunes, mayo 04, 2015

837 - El secreto mejor guardado.

- ¿Y ese vestido? ¿Nuevo? 

- Si - respondió ella altivamente. 
- Te viene de maravilla, te ves tan elegante, fina y delicada. 
- Muchas gracias, me halagas - dijo ella con un tono pretencioso y una sonrisita en los labios;  sin ni siquiera inmutarse, un poco, al recordar que para obtener ese vestido, que era el último que quedaba en rebaja, tuvo que jalarse por los pelos y caerse a golpes con otra mujer. 

Fin. 

domingo, mayo 03, 2015

836 - Los dos Príncipes.

Había una vez un Príncipe, que se llamaba Ru, que, una noche, cuando echó de su recámara privada a un cuervo horrible, éste, que no era más que un malvado hechicero convertido en cuervo, le lanzó una maldición que hacía que el Príncipe Ru se convirtiera en mujer tan pronto se ocultara el sol.


Manteniendo su maldición en secreto, el Príncipe Ru, sólo salía de su recámara de día y regresaba a ella antes de que se ocultara el sol. 

Un día, después de varios años de haber sido maldito, el Príncipe Ru, cansado de pasar todas sus noches encerrado en su recámara, decidió ir, cómo Princesa, al gran baile de cumpleaños del Príncipe del reino vecino. 

El Principe del reino vecino, que se llamaba Eric,  se enamoró a primera vista de la Princesa Ru, tan pronto la vio entrar en sala de baile, e ignorando a todas las demás princesas y duquesas que habían asistido a su cumpleaños, el Príncipe Eric bailó todo la noche con la Princesa Ru, y antes de que saliera el sol y ésta se marchara, le regaló una pequeña cadena de oro como símbolo de su amor.

Al amanecer, cuando el Príncipe Ru llegó a su habitación, se lanzó a su cama a llorar, confundido, porqué a pesar de ser hombre, también se había enamorado del Príncipe Eric, y entre sollozos se quedó dormido apretando fuertemente en su mano derecha la cadena que le había regalado.

Un poco después del mediodía, el Príncipe Eric, llegó al castillo del Príncipe Ru preguntando por la Princesa; pero cuando el Rey, padre de Ru, le dijo que él no tenía ninguna hija, y que solo tenía un hijo, el Príncipe Eric se negó a creerle. 

El Rey, para demostrarle al Príncipe Eric que decía la verdad, mandó a llamar a su hijo, quien seguía dormido en su recámara privada. 

Pero cuando el Príncipe Ru se presentó ante ellos, medio dormido; a pesar de lo despeinado y lo hinchado que tenía los ojos de tanto llorar, el Príncipe Eric, que reconoció en él la cadena de oro que guindaba de su cuello y los ojos de la Princesa con la que había bailado la noche anterior, corrió hacía él y le dio un gran abrazo y un tierno beso en los labios. 

El Rey, a ver a su hijo besándose con otro hombre, ordenó, furioso, a los guardias reales, que los separaran, que encarcelaran al Príncipe Eric en las mazmorras de su castillo y que encerraran a su hijo en su recámara privada. 

De regreso en sus aposentos, el Príncipe Ru, se lanzó de nuevo sobre su cama a llorar, aún más confundido que antes, porque a parte de su amor prohibido, también lo confundía la reacción violenta de su padre. 

De pronto, entre sollozos, el Príncipe Ru, escuchó un toqueteó en su ventana, y cuando la abrió para ver que pasaba, un cuervo horrible entró volando en su habitación, soltó sobre la cama una daga que llevaba en sus patas y salió volando tan rápido cómo había entrado. 

El Príncipe Ru, agradecido con el cuervo, por darle la solución a todo su sufrimiento y confunsión, agarró la daga entre sus manos y la clavó sobre su corazón, muriendo instantáneamente. 

Mientras tanto, en las mazmorras del castillo, el Príncipe Eric también lloraba, pero no de confunsión, porque a él no le importaba que Ru fuera hombre, si no de rabia y frustración al no poder estar con el amor de su vida porque el Rey no entendía que el amor no tenía límites. 

De pronto, entre los barrotes de la pequeña ventana que había en la mazmorra del Príncipe Eric, se coló en horrible cuervo, qué después de haber visto al Príncipe Ru quitarse la vida, le había sacado la daga de su corazón y llevándola entre sus patas, la dejó caer sobre el regazo del Príncipe Eric. 

El Príncipe Eric, al entender su significado, soltó un gran grito de dolor, y se lanzó al piso abrazando fuertemente la daga, que todavía tenía rastros de sangre de su amado, sobre su pecho.

El cuervo esperó a que el Príncipe Eric, se clavara, también, su daga en el corazón; pero al ver que éste no lo haría, se fue volando, graznando ruidosamente. 

A pesar de que el Príncipe Eric no le entregó su vida al cuervo, no pudo comer ni beber, el pan y agua que le daban en la mazmorra cada mañana, por el dolor y sufrimiento que sentía; y al cabo de una semana, murió con la esperanza de reencontrarse con su amor, el Príncipe Ru, en el más allá y ser felices en la eternidad. 

Fin. 

domingo, abril 26, 2015

835 - Campanadas.

Cuando atrapó, emocionada, el bouquet, en su cabeza empezaron a sonar campanas de boda; mientras que en la cabeza de su novio, al ver que ella había sido quien había atrapado el bouquet, empezarón a sonar campanas de alerta; ya era hora de terminar esa relación. 


Fin. 

miércoles, abril 22, 2015

834 - La Princesa con neumonía.

Mientras que el doctor auscultaba a la Princesa con su estetoscopio, le preguntó: 


- Y digame, su majestad, ¿de qué color es la flema? 
- Eh... éste... - titubieó la Princesa por un momento mientras examinaba, rápidamente, con la mirada, toda la habitación en busca de ayuda - Esmeralda.
- ¿Cómo? - indago el doctor, confundido. 
- Verde esmeralda - respondió la Princesa ruborizándose un poco y bajando la mirada al suelo. 

Y al escuchar la respuesta, la reina, que estaba al otro lado de la habitación, sonrió levemente y se sintió muy orgullosa de su hija. 
 
Fin.