miércoles, junio 29, 2016

1004 - La oveja negra.

Sir Helder Amos | miércoles, junio 29, 2016 |
A pesar de que no quería asistir a la reunión de la clase del '96, sentí mucha curiosidad por saber que había pasado con mis excompañeros de clases en estos 20 años que tenía sin verlos.

Desde el primer momento en el que entré al gran salón de la antigua universidad, supe que todo había cambiado y que nadie era la misma persona que mi mente recordaba. Y quedé impactado cuando comenzamos a pasar, uno a uno, a un gran podio para narrar nuestra historia y contar que habíamos hecho con nuestras vidas durante todo este tiempo, porque todos mis excompañeros ya estaban casados, tenían hijos y ocupaban grandes puestos de trabajo en compañías reconocidas.

Cuando llegó mi turno, me paré nerviosamente delante del micrófono y, tras pensarlo por un momento, me guarde las manos en los bolsillos y dije: "A diferencia de todos ustedes, sigo soltero, no tengo un gran trabajo, y en estos 20 años descubrí la escritura, publiqué un libro y al día de hoy, a duras penas, logro sobrevivir con las regalías que me genera en una pequeña casa en la cima de una montaña."

Al escuchar mi historia, vi como varios de mis excompañeros de clases negaban lentamente con su cabeza y como otros murmuraban cosas ente ellos. Sin embargo, no les presté mucha atención y seguí conversando con mis amigos más allegados.

Después de que terminó la reunión, mientras manejaba montaña arriba, camino a casa, me quedé pensando lo que había sucedido cuando narré mi historia; y justo cuando mi mente empezó a compararse con mis excompañeros y a preguntarse si estaba haciendo algo mal con mi vida, un rebaño de grandes, gordas y lanudas ovejas blancas apareció de la nada y empezaron a cruzar muy lentamente la desolada carretera que transitaba.

A pesar de lo rápido que pasó todo, logré frenar justo a tiempo y ver, por varios minutos, las decenas de ovejas pasar, muy lentamente, frente a mi hasta que pasó la última y pude seguir mi camino, pensando en mis cosas.

Cuando finalmente llegué a casa, me lleve otra sorpresa al encontrar una gran oveja negra acostada sobre mi pequeño jardín, comiéndose, plácidamente, las flores que tanto me había costado cultivar; sin embargo,  pesar del enojo que sentía porque estaba arruinando mi jardín, no pude evitar sonreír al ver lo feliz que se veía y, en ese mismo momento, disipé las dudas que tenía durante el camino y supe que no había nada malo con mi vida.

Fin.

domingo, junio 26, 2016

1003 - El monstruo de la secadora.

Sir Helder Amos | domingo, junio 26, 2016 |
- ¡Falta otro calcetín! ¡Si seguimos así, el monstruo de la secadora nos va a dejar descalzos!
- ¿Qué monstruo de la secadora? ¿De qué hablas, amor? -preguntó el hombre, al escuchar a su mujer quejarse.
- Pues he comenzado a pensar que hay un monstruo en la secadora que todas las semanas se come uno de nuestros calcetines.
- ¡Jajaja! ¿Estás loca? ¿Qué es esa niñería? Los monstruos no existen -se burló el hombre, al ver la seriedad con la que hablaba su mujer-. Ven, voy a desarmar la secadora para demostrártelo y para que recojas todos los calcetines que deben estar atrapados ahí adentro.

Y efectivamente cuando el hombre desarmó la secadora, encontraron las decenas de calcetines que habían desaparecido.

- ¿Ves? ¿Qué te dije? No hay ningún monstruo de la secadora.
- Si eso es cierto, amor, entonces, ¿cómo me explicas esto? -le preguntó la mujer, aterrada,  al doblarse a recoger los calcetines y notar cómo todos estaban mordisqueados y desgarrados cómo si una fiera hubiera estado alimentándose de ellos.

Fin.

viernes, junio 24, 2016

*Especial: "La niña y su granja".

Sir Helder Amos | viernes, junio 24, 2016 |
Hola queridos lectores de 365 Microcuentos, hoy abro un paréntesis para traerles un Microcuento especial: "La niña y su granja." un cuento que escribió mi sobrino, Santiago, quien con tan solo seis años ya sueña con escribir un libro. Espero lo disfruten. 

La niña y su granja. 
Había una vez una niña llamada María que estaba en su casa y al lado de su casa había una granja. En la granja había vacas, cerdos, gallinas, todo. Entonces, todos los días María tiene que ir a alimentar a los animales, bañarlos, jugar con ellos. En 3 horas María tiene que regresar a la casa. 
En la casa, María tiene que bañarse, comer y dormir. Y todos los martes, María tiene que ir a la escuela. Pero María dice: no. Entonces, su mamá le sigue diciendo y no hace caso. Pero, todos los domingos, la mamá de María saca a María al parque, y si María se porta mal no la saca, y mañana es domingo y hoy, María se está portando mal. Entonces, mañana, la mamá de María no va a sacar a María al parque, porque María se está portando mal. 
En el siguiente día, hoy, María tiene que ir al parque, pero ayer se estaba portando mal. Entonces, la mamá de María no va a sacar a María al parque porque María se portó mal ayer. Vamos a ver si María se porta bien el próximo domingo. 
FIN. 

miércoles, junio 22, 2016

1002 - El psicólogo artista.

Sir Helder Amos | miércoles, junio 22, 2016 |
Cuando la secretaria del psicólogo descubrió accidentalmente la libreta de notas donde este, en vez de anotar datos y cosas relevantes de sus pacientes, dibujaba mientras ellos le contaban sus problemas; la presentó, sin decirle nada a su dueño, a un gran concurso de arte, el cual ganó debido a su  talento y lo convirtió en el primer psicólogo artista de su ciudad.

Fin. 

Epílogo: Después de ganar el premio, el psicólogo, agradecido con su secretaria por lo que había hecho, dejó su carrera al lado para convertirse en artista, pero no pudo crear más arte,  porque descubrió que solo podía dibujar cuando tenía un paciente en frente contándole sus problemas; sin embargo, cuando regresó a su consultorio, su secretaria le informó que ningún paciente quería ser atendido por él, porque sabían que él no los escucharía y, en cambio, se pondría a dibujar, aburrido, mientras ellos le contaban sus problemas.

Fin, fin.

Re-Epílogo: Enojado, culpando a su secretaria por todo lo que había sucedido, la despidió y le gritó que no la quería ver más nunca en su vida.

Re-Fin, fin.

lunes, junio 20, 2016

1001 - El grito de ayuda.

Sir Helder Amos | lunes, junio 20, 2016 |
- Buenas, siéntese, ¿qué la trae por acá?
- Estoy traumatizada, doctor, todas las mañanas, desde que pasó el accidente en las montañas, me despierto gritando: "¡¡¡Aquí estamos!!!".
- Cuénteme, ¿qué pasó en las montañas? -preguntó el psicólogo, haciendo anotaciones en su libreta.
- Lo recuerdo cómo si hubiera sido ayer, fue la peor experiencia de mi vida: un par de amigos y yo fuimos a esquiar en los Alpes; pero debido a que una gran ventisca arremetió contra nosotros cuando estábamos en la cima, nos tuvimos que refugiar en una caseta sin electricidad; sin embargo, debido a lo rápido que pasó todo y al frío que había, no nos dimos cuenta de que uno de nosotros faltaba y cuando lo hicimos ya era demasiado tarde. Recuerdo asomarme por la ventana de la caseta y ver la luz de la linterna de mi amigo que faltaba a lo lejos, así que, emocionada, abrí la ventana para gritarle donde estábamos, pero uno de mis compañeros me tapó rápidamente la boca al ver mi intención porque, según él, cualquier grito o ruido generaría una gran avalancha que nos sepultaría vivos a todos; por eso mi amigo no había gritado pidiendo ayuda, él lo sabía y por eso solo se limitaba a hacer señales de luz con su linterna. Y cuando intentamos hacer lo mismo, descubrimos que ninguno de los que estábamos en la caseta había traído linterna, así que no nos quedó más opción que ver cómo la luz de nuestro amigo se fue perdiendo hasta desaparecer entre la fuerte  y blanca ventisca, sin poder hacer nada.
- ¿Y qué sucedió con su amigo?
- Más nunca lo volvimos a ver, y siento que es mi culpa por no haberle gritado cuando vi su señal.

Fin.

sábado, junio 18, 2016

¿Dónde estaba Mario?

Sir Helder Amos | sábado, junio 18, 2016 |
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Mario era un veinteañero citadino como cualquier otro, con amigos, un trabajo estable y un pequeño apartamento en el corazón de la ciudad, así que podría decirse que lo tenía todo; sin embargo, Mario no se sentía cómodo con la realidad y monotonía de su vida, por lo que su más grande sueño era vivir una aventura fantástica en un lugar maravilloso, como sucedía en los libros de ficción que tanto leía y amaba.  
Una noche, tras recibir una misteriosa carta, el sueño de Mario se hizo realidad y desapareció, sin dejar rastro, de la faz de la tierra; pero después de un mes, al haber cometido una estupidez por la chica de la que se había enamorado, Mario regresó a su vida cotidiana, sin poder revelar dónde y qué estuvo haciendo durante ese tiempo.  
Sin tener más opción que mentir, Mario inventa unas series de excusas absurdas a sus amigos y compañeros de trabajo para poder mantener su secreto; a pesar de lo mucho que le gustaría gritar, a los cuatro vientos, dónde estuvo durante esas cinco semanas y qué estuvo haciendo, porque en aquel maravilloso lugar sus sueños de vivir una aventura fantástica se habían hecho realidad y hasta había conocido al amor de su vida.  
Y tú... ¿Podrás descubrir dónde estaba Mario? 
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jueves, junio 16, 2016

1000 - El pastel de chocolate.

Sir Helder Amos | jueves, junio 16, 2016 |
- ¿Qué haces, amor? -le preguntó el diablo al destino al verlo sentado frente a su bola de cristal mirándola fijamente.
- Acá, divirtiéndome con este humano.
- ¿Quién es? -indago el diablo, abrazando al destino por detrás y fijando su mirada en la bola.
- Un viejo de 74 años, diabético, que está a punto de morir, y que desde hace un par de años, que descubrió su enfermedad, su único deseo es comerse un pastel de chocolate.
- ¿Y que tiene eso de divertido? -inquirió el diablo, mientras acariciaba los brazos de su amado.
- Me divierte ver el sufrimiento interno del hombre al rechazar los mil y un pasteles de chocolates que pongo en su camino, solamente por cuidar su salud y extender su vida.
- ¿Y haría alguna diferencia que se coma el pastel? -preguntó el diablo, interesándose por el viejo-. O sea, ¿obtendrías su alma antes de lo previsto si se lo come?
- No, un pedazo de pastel no cambiaría lo que está escrito -respondió el destino, colocando con sus poderes un suculento pedazo de pastel de chocolate en la nevera que acababa de abrir el viejo.
- Y entonces, ¿por qué lo haces?
- Por maldad.

Fin.

martes, junio 14, 2016

999 - El milagro de la vida.

Sir Helder Amos | martes, junio 14, 2016 |
- ¡No lo puedo creer! ¡Es un milagro, amor! ¡Estás embarazada! -gritó mi esposo, dando grandes saltos y golpes al aire, cuando vio los resultados de la prueba.
- ¿En serio? -le pregunté, anonadada.
- Sí. ¡Mira! ¡Nuestras plegarias fueron escuchadas!
- Wow... -balbucié, sin poder creerlo.
- ¡Vamos! ¡Anímate, amor! Después de que todos esos doctores me dijeran de que yo era estéril.  ¡Esto es un milagro!
- Sí. Sí. Un milagro -anuncié, casi sin palabras, tratando de ocultar la decisión que acababa de tomar.

Fin.

sábado, junio 11, 2016

998 - El ayudante sabio.

Sir Helder Amos | sábado, junio 11, 2016 |
Cuando el hijo del herrero, un muchacho muy intelectual pero flaco y debilucho, se acercó a la herrería para contarle a su padre la nueva frase que había aprendido, este le dijo:

- Disculpa, hijo, me encantaría escucharla pero, cómo puedes ver, estoy algo ocupado, hay mucho trabajo por hacer y muy poco tiempo.

Pero el chico se quedó en silencio por un momento y, luego de pensar un poco al respecto, le preguntó a su padre perspicazmente:

- ¿Te ayudo?
- ¿En serio? -preguntó el herrero, sorprendido, porque su hijo nunca se había interesado en la herrería-. ¡Pues claro! ¡Ven! Échame una mano y pásame esas herramientas de allá...

Sin embargo, el joven se quedó muy quieto en el lugar en el que estaba, sin mover ni siquiera un dedo.

- ¿Y bueno? ¿No dijiste que ibas a ayudarme? -le preguntó su padre, al verlo ahí parado cómo una estatua.
- Eso hago papá, verás, hoy aprendí una nueva frase que dice: "Mucho ayuda el que no estorba" así que te estoy ayudando al no estorbar en tu trabajo.
- ¡No vengas con tonterías! ¡Salte de aquí! ¡Vamos, fuera! -lo corrió el herrero, un poco molesto, porque pensó que le estaba tomando el pelo; pero unos minutos más tarde recordó la última vez que había intentado enseñar a su hijo el arte de la herrería y este casi lo mataba al intentar afilar un cuchillo.

Fin.

jueves, junio 09, 2016

997 - Los dulces de Halloween.

Sir Helder Amos | jueves, junio 09, 2016 |
Cuando un niño del futuro descubrió, en un libro de historia, que sus antepasados celebraban una fiesta todos los 31 de octubre en la cual los niños se disfrazaban y les regalaban dulces gratis al decir unas palabras mágicas, se obsesionó con la idea y, al ser muy inteligente, inventó la primera máquina del tiempo para viajar al pasado y poder vivir la experiencia él mismo.

Al llegar un 31 de octubre del pasado, vio emocionado que todo era verdad e, imitando a los otros niños que corrían de un lugar a otro con sus disfraces, el niño del futuro empezó a recolectar muchos dulces diciendo las palabras mágicas "¡¿Dulce o truco?!" y, a pesar de que no se había disfrazado, cómo sus ropas eran muy futuristas, todos los adultos les daban una ración extra de caramelos porque, según ellos, tenía el mejor disfraz.

Para cuando hubo finalizado la noche, el niño del futuro cargo una bolsa gigante llena de dulces en su máquina del tiempo y regresó a su era; sin embargo, cuando se escondió debajo de su cama para comerse los dulces que había recogido, sin que sus padres se dieran cuenta, pegó un grito horrorizado al descubrir que, por el viaje en el tiempo, todos los dulces se habían vencido y, cuando abrió el primero, lo único que salió del empaque fueron cientos de pequeños gusanos blancos disecados y un pocotón de polvo.

Fin.