miércoles, abril 22, 2015

834 - La Princesa con neumonía.

Mientras que el doctor auscultaba a la Princesa con su estetoscopio, le preguntó: 


- Y digame, su majestad, ¿de qué color es la flema? 
- Eh... éste... - titubieó la Princesa por un momento mientras examinaba, rápidamente, con la mirada, toda la habitación en busca de ayuda - Esmeralda.
- ¿Cómo? - indago el doctor, confundido. 
- Verde esmeralda - respondió la Princesa ruborizándose un poco y bajando la mirada al suelo. 

Y al escuchar la respuesta, la reina, que estaba al otro lado de la habitación, sonrió levemente y se sintió muy orgullosa de su hija. 
 
Fin. 

sábado, abril 18, 2015

833 - El profesor de meditación asalariado.

Después de la clase de meditación, el profesor se encontró a sus dos mejores alumnos en la cafetería de la escuela, y al escuchar que estaban hablando sobre la meditación, se acercó a ellos y les preguntó: 


- ¿Qué piensan ustedes cuándo meditan?
- Yo me imagino que estoy bajo una cascada de agua cristalina, y allí me reúno con mi yo interior y hablamos de nuestra vida - dijo el primero.
- Yo, en cambio, me imagino que estoy en el claro de un bosque, rodeado de árboles y animales, y allí me cuestiono mi existencia - dijo el segundo.
- ¡Wow! - exclamó el profesor.
- ¿Y usted profesor? - preguntó el segundo - ¿Qué se imagina cuando medita?
- La verdad, no quieren saberlo - les dijo el profesor todo enrollado. 
- ¡Vamos, diganos! - lo presionó el primero - nosotros le dijimos lo que pensabamos. 
- Bueno, está bien, yo, cuando medito, imagino que tengo mucho, mucho dinero y que estoy en un gran centro comercial comprándome toda la ropa, zapatos y accesorios de las mejores marcas y diseñadores. 
- ¿En serio, profe? - preguntaron los dos alumnos al unisono. 
- Si - respondió el profesor, apenado.

Después de un silencio incomodo, los dos  alumnos se levantaron, se excusaron y se despidieron del profesor alegando que tenían que irse a hacer otra cosa; y desde ese día el profesor más nunca vio a sus dos mejores alumnos en sus clases. 

Fin. 

jueves, abril 16, 2015

832 - El inolvidable.

- ¿Por qué no te olvidas de él y ya?

- ¡Porque no puedo! 
- ¿Cómo qué no puedes? ¡Si puedes! ¡Si ni siquiera lo conoces! 
- No, no puedo, ya lo he intentado y no puedo, por ejemplo: hoy; hoy desperté decidido a olvidarlo. 
- Aja, ¿Y qué pasó? 
- Pues, se cortó el cabello, ¡¡¡Y se ve tan bello!!!

Fin.

miércoles, abril 15, 2015

831 - Asesinato en la 5ta avenida.

Cuando iba caminando por la desolada 5ta avenida, a altas horas de la noche, y vio que dos hombres de mal aspecto venían en dirección a él, se llevó automaticamente las manos al pecho, como solía hacerlo cada vez que estaba en una situación peligrosa, para sentir, entre sus dedos, el crucifijo que siempre llevaba como un amuleto de protección; pero esa noche, descubrió, horrorizado, que lo había perdido.


Fin. 

domingo, abril 12, 2015

830 - La pesadilla del proletariado.

Cansado y acalorado, se sentó en una silla extensible en frente la piscina, cerró los ojos por un momento y se quedó dormido.


Cuando despertó, encontró a una hermosa chica en bikini a su lado, con una piña colada para él en su mano. 

Sin poder creer lo que pasaba, se pellizcó fuertemente el brazo; al sentir el dolor y ver que todo era real, que su sueño se había vuelto realidad, tomó la piña colada, le dio un sorbo y se quitó la camisa para broncearse; pero antes de que hubiera podido ponerse cómodo, de los altavoces de la piscina resonó la carcajada de su horrible jefe, quien no pudo aguantarse más la risa,  y le anunció, que estaba despedido por quedarse dormido mientras debía de estar limpiando la piscina.  

Fin. 

lunes, abril 06, 2015

829 - El regalo del hada madrina.

Había una vez un hada madrina que le encataba hacer regalos a las princesas, para que fueran más lindas y felices. 


Un día, los rumores de que en un reino lejano vivía una princesa tan fea qué nadie, ni el más pobre de sus plebeyos, quería casarse con ella, llegaron a los oídos del hada madrina, y ésta, preocupada por el destino de la pobre  princesa, emprendió su viaje para darle el regalo de la belleza. 

Cuando el hada madrina llegó al castillo y entró volando por la ventana en la habitación de la princesa, ahogó un grito de terror y se llevó las manos a la boca al ver que la princesa era realmente fea; pero después de un par de minutos, el hada madrina recordó su misión y despertó a la princesa.

- Querida hija, despierta, toma - le dijo, dándole un pequeño espejo de plata que había llevado consigo.

La princesa, soñolienta, se alegró mucho al ver al hada madrina, y agarró el espejo con manos temblorosas sin atreverse a mirarse en él.

- Mirate en el espejo, hija mía - empezó a decir el hada.

- No quiero, yo soy muy fea.

- Mirate en el espejo, hija mía - repitió - para que pueda darte el regalo de la belleza. 

La princesa levantó lentamente el espejo y vio su horrible reflejo en él.

- Espejo mágico que ve más que el exterior, refleja el interior, y haz que el rostro de esta desgraciada princesa refleje la belleza de su alma - dijo el hada madrina haciendo garabatos en el aire con su varita y tocando la cabeza de la princesa al terminar. 

Pero, tan pronto terminó de decir el hechizo, el rostro de la princesa se empezó a deformar aún más de lo deforme que ya era, y le empezaron a salir pustulas llenas de pus y verrugas peludas por todo su rostro, porque la princesa, a pesar de ser fea, era muy pretenciosa, odiosa, déspota y malvada.

La princesa, al ver su rostro deformarse frente al espejo, pegó un grito, horrorizada, que despertó a todos en el castillo, haciendo que los guardias, que siempre cuidaban sus aposentos, entraran rapidamente en su habitación y capturaran al hada madrina sin dejarla decir ni una sola palabra. 

Al día siguiente, cuando la princesa le contó a su padre, el Rey, la maldición que le había echado el hada madrina, éste ordenó que le cortaran las alas, qué rompieran su varita y que la encarcelaran en una de sus mazmorras por toda la eternidad. 

Fin 


jueves, abril 02, 2015

828 - La trágica muerte de la bailarina solitaria.

Había una vez una bailarina de ballet que desde pequeña había soñado con bailar un pas de deux junto al gran amor de su vida; pero a medida que pasaron los años, y su amor no aparecía, ella comenzó a practicar y a bailar el pas de deux sola, para estar preparada cuando su amor llegara. 


El tiempo pasó y la bailarina se hizo mucho daño practicando el pas de deux, porque no tenía quien la recibiera en sus brazos cada vez que daba un salto, ni quien la ayudara a mantener el equilibro al girar sobre la punta de sus dedos; pero a pesar de todo, ella siguió practicando y haciendo lo imposible, logró bailar un pas de deux ella sola. 

Finalmente, cuando el amor de su vida llegó, la bailarina, quien se había acostumbrado a bailar sola, no supo como bailar el pas de deux con alguien a su lado. 

Fin.

lunes, marzo 30, 2015

827 - El espejo mágico.

Cuando se quedó solo en el baño del gimnasio, se paró semidesnudo frente al espejo y le preguntó:


- Espejito, espejito, ¿quien es el más musculoso y bonito?

Y un segundo más tarde, el espejo le dió su respuesta, cuando la puerta del baño se abrió y le mostró el reflejo del entrenador, quien venía entrando al baño, apurado. 

Fin. 

martes, marzo 24, 2015

826 - La cadena alimenticia.

Un día, mientras envenenaba una manzana, la bruja del bosque recibió una visita inesperada; un conejo, un ciervo y un jabalí, tocaron a su puerta, los tres animales estaban furiosos y dolidos, porque esa mañana, todos, habían perdido un familiar cercano en manos de los cazadores. 


La bruja trató de explicarles que la caza era normal y que era usada por los humanos para poder subsistir; pero los animales al no entender el ciclo de la vida, le pidieron a la bruja que le diera conciencia a los cazadores, para que no mataran más animales del bosque.

La bruja, al no poder cambiar las leyes de la naturaleza, se le ocurrió una idea mejor, y  hechizó el bosque para que la próxima vez que unos cazadores entraran en él, los animales cambiaran de cuerpo con ellos para que así pudieran dar ejemplo a los otros humanos de que cazar animales es malo.

Los animales, después de agradecer a la bruja, se marcharon impacientes a esperar a que llegaran cazadores al bosque para poder empezar a predicar que cazar animales es malo y cambiar, poco a poco el mundo.

El día siguiente, cuando tres cazadores de una aldea cercana se metieron a cazar en el bosque, el hechizo de la bruja surtió efecto y el alma de los cazadores cambió de cuerpo con el de los animales y viceversa.

Las primeras horas del día, el ciervo, el conejo y el jabalí, jugaron y corrieron por el bosque en su forma de humanos, e incluso, se acercaban y alimentaban a los otros animales que se encontraban por su camino; pero a medida que se acercaba el mediodía, empezaron a sentir hambre, y trás descubrir de muy mala manera que los humanos no comen pasto, empezaron a discutir entre ellos, porque el jabalí, olvidándose de su proposito y dejándose llevar por el hambre que sentía, quería cazar un animal para comerselo y sacear su apetito; el ciervo, quería regresar a la casa de la bruja para que quitara el hechizo; y el conejo, quería buscar otra manera saludable de saciar su hambre; pero tras discutir por horas, los tres animales terminaron separandose y tomando cada uno un camino distinto.

El jabalí, hambriento y enfurecido, sacó su rifle y se cazó al primer animal que se le cruzó por el frente, que no fue más que su propio cuerpo de jabalí, y que al morir, liberó el alma del humano que volvió a su cuerpo, y expulsó el alma del animal al más allá.

El conejo, buscó y buscó insatisfactoriamente por el bosque, probando todas las hojas de los árboles y frutas que saciaran su hambre y lo alimentaran sanamente, pero después de varios días murió de inanición; pero éste al morir dejó encerrada el alma del humano en su cuerpo de conejo.

Y finalmente, el ciervo, que regresó a la casa de la bruja, logró volver a la normalidad, y ahora anda por el bosque, explicándole a los animales, que los humanos no son malos, y que éstos cazan solo para poder comer y mantenerse con vida.

Fin.

viernes, marzo 20, 2015

825 - El audaz lobo y el Sr. Conejo.

Había una vez un lobo muy audaz que, para comerse al Sr. Conejo, le tendió una trampa de zanahorias para hacerlo salir de su madriguera y poder cazarlo; pero el Sr. Conejo, al darse cuenta que todo era una trampa del audaz lobo, huyó lo más rápido que pudo. 


El audaz lobo persiguió al Sr. Conejo por el gran campo, pero no fue lo suficientemente rápido para alcanzarlo, porque en la huída, el Sr. Conejo llegó a un campamento donde estaba un mago, y se escondió de su cazador metiéndose en el sombrero del mago y desapareciendo de este mundo, asi que, cuando el audaz lobo lo alcanzó, solo se encontró con el sombrero vacío. 

Pero el audaz lobo, que era muy determinado y caprichoso con su comida, no sé rindió al perder al Sr. Conejo, si no que se quedó cerca del campamento del mago para ver si algún día el animal salía del sombrero; mientras vigilaba, el audaz lobo vio que el mago, depués de su acto de desaparición, sacaba y metia al Sr. Conejo dentro de su sombrero, quien se burlaba de él al verlo vigilando en el público, porque sabía que dentro del sombrero, el audaz lobo, nunca podría cazarlo. 

Varios día, el audaz lobo intentó saltarle encima al mago cuando sacaba al Sr. Conejo del sombrero, pero nunca era lo suficientemente rápido, porque el mago metía de nuevo al Sr. Conejo en el sombrero casi inmediatamente.  

Sin rendirse, y tras ver el show de magia del mago varias veces más, al audaz lobo maquinó un plan macabro para poder comerse al Sr. Conejo; así, un día, el audaz lobo llegó al show de magia del mago disfrazado de una dulce niña, quien se ofreció como voluntaria cuando el mago preguntó quien quería ayudarlo con su próximo acto de desaparición. 

La dulce niña subió al escenario del mago, se metió en la caja negra que éste le indicó y desapareció un segundo después de que el mago hubiera pronunciado las palabras mágicas. 

Pero, lamentablemente para el mago, lo que comenzó como un aplauso de admiración al haber hecho desaparecer a la dulce niña, se convirtió en gritos y abucheos, al hacerla aparecer de nuevo, porque cuando la dulce niña reapareció, lo hizo toda despeinada, con unos grandes ojos, unas grandes orejas, una grande boca llena de afilados colmillos y unas manchas de sangre sobre su delicado vestidito. 

Fin.