miércoles, noviembre 22, 2017

1158 - El Cazador de Ballenas.

Sir Helder Amos | miércoles, noviembre 22, 2017 |
A pesar de que hubiera preferido ir al zoológico, cuando el pequeño entró en el acuario y empezó a ver los tanques repletos de extraños y coloridos peces, pensó que no estaba tan mal después todo y que, de hecho, le gustaría visitarlo más seguido.

A medida que el día avanzaba, el niño aprendió mucho sobre el mundo acuático y se sintió tan fascinado que soñó, por un momento, que cuando fuera grande se convertiría en un defensor de los mares para proteger a los peces y a todas las especies marinas en peligro de extinción.

De tal forma, cuando el pequeño fue elegido por el entrenador de orcas para que alimentara a una de ellas en el show especial del acuario, el niño se acercó brincando de felicidad y emoción al escenario que había sobre la gran piscina, sin poder creer en su suerte.

Pero, después de recibir las instrucciones del entrenador, cuando se acercó al agua y estiró su mano para lanzar el pez que le habían dado para alimentar a la orca, esta saltó inesperadamente de debajo del agua y, de un mordisco, se comió el pez y la mano del niño.

El pequeño, empapado y tan pálido como un fantasma, pegó un grito de horror y, agarrando su brazo mutilado con la otra mano, lo acercó a su cara para verlo mejor; pero tan pronto lo tuvo frente a sus ojos, un gran chorro de sangre tibia empezó a salir de la herida, bañándolo y tiñendo toda su ropa y el agua de la piscina de rojo.

Al ver todo esto, el entrenador de la orca, a pesar de su sorpresa, agarró al niño y lo bajó rápidamente del escenario para llevarlo al hospital; pero ya no se podía hacer nada, el niño había perdido su brazo y su sueño había cambiado.

Fin.

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domingo, noviembre 19, 2017

1157 - El Unicornio Nocturno.

Sir Helder Amos | domingo, noviembre 19, 2017 |
Tan pronto caía la noche, el precioso unicornio perlado salía galopando libremente por la pradera bajo los brillantes rayos de luz de luna que hacían relucir todo su pelaje y larga cola con cada paso que daba.

Hasta que, a mitad de la noche, el mítico animal llegaba a un pequeño riachuelo donde saciaba su sed y lavaba su preciado cuerno de marfil, antes de seguir su camino en busca de aventuras llenas de acción, princesas y dragones, que transformaban su mística vida en maravillosos cuentos de hadas casi imposibles de creer.

Sin embargo, a lo que el sol se asomaba por el horizonte, las fantásticas aventuras de este bellísimo ser legendario concluían con el cantar de los gallos del establo, que despertaban al pobre, viejo, feo y amargado burro de su plácido sueño.

Fin.

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lunes, noviembre 13, 2017

1156 - Tiempo Perdido.

Sir Helder Amos | lunes, noviembre 13, 2017 |
Mientras se quejaba por todo el papeleo que tenía pendiente, se dejó caer sobre el escritorio y, al hacerlo, tropezó el delicado reloj de arena que usaba como pisapapeles, el cual se cayó dando tumbos en el aire y se partió estruendosamente en mil pedazos al estrellarse contra el piso, esparciendo sus finos y dorados granos de arena por todo el estudio. 

Fin.

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viernes, noviembre 10, 2017

1155 - El Arte de Leer los Labios.

Sir Helder Amos | viernes, noviembre 10, 2017 |
“Yo también” –me aseveró, a pesar de que, segundos antes, mis tensos y temblorosos labios no habían podido decirle: “Te Amo”.

Fin.

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martes, noviembre 07, 2017

1154 - Turbulencia.

Sir Helder Amos | martes, noviembre 07, 2017 |
Tan pronto abordaron, un viejo muy arrugadito de la primera fila se puso cómodo y se quedó tan profundamente dormido que sus ronquidos se escuchaban por todo el avión.

Después de la primera hora en el aire de ese viaje trasatlántico, muchos de los pasajeros empezaron a quejarse por los ronquidos del viejito pero, cada vez que alguien se acercaba para despertarlo, regresaba a su asiento con el corazón arrugado al verlo dormir tan plácidamente.

De esta forma el viaje continuó sin ningún otro percance hasta que, de pronto, el avión empezó a vibrar, todas las luces de emergencias se encendieron y, mientras las azafatas corrían de un lado a otro, el capitán anunció que debido a una falla en los motores estaban perdiendo altura drásticamente y que posiblemente se estrellarían en el océano.

Entrando en pánico, todos los pasajeros empezaron a gritar, a llorar y a rezar; e inesperadamente un hombre regordete de las últimas filas se levantó y preguntó:

- ¿Nadie va a despertar al viejo?
- ¡¿Para qué?! –bramaron algunos, confundidos.
- Para decirle lo que está pasando –respondió el gordo, muy lógicamente-. Quizás…

Pero antes de que pudiera aclarar su punto de vista, el resto de los pasajeros empezaron a abuchearlo y a insultarlo por su cruel sugerencia; sin embargo, todo este alboroto despertó al viejito.

- ¿Qué está pasando? –preguntó, consternado.

Al verlo despierto, todo el mundo calló súbitamente.

- ¿Qué está pasando? –repitió el viejito, alarmándose.
- Disculpe, señor, no está pasando nada, –le respondió una valiente azafata con una gran sonrisa-. Solo estamos atravesando un poco de turbulencia, así que le agradecería que se abroche el cinturón y que siga durmiendo.

Fin.

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sábado, noviembre 04, 2017

1153 - La Cana de la Oveja Negra.

Sir Helder Amos | sábado, noviembre 04, 2017 |
Esa noche, mientras cepillaba su lana, la oveja negra se encontró con una brillante cana que relucía entre su oscuro pelaje y, recordando cómo esa mañana había obedecido las órdenes del pastor al no alejarse mucho del rebaño, pensó que ya estaba muy vieja para seguir siendo la rebelde de la familia.

Fin.

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miércoles, noviembre 01, 2017

1152 - El Sabbat Rosado.

Sir Helder Amos | miércoles, noviembre 01, 2017 |
Cuando Satanás se materializó sobre el pentagrama de sal que había en el piso, se sorprendió al ver que la habitación en la que había sido evocado estaba pintada de un rosa pálido muy cariñoso y que estaba amueblada con una cama cubierta con sábanas de color rosa brillante, que contrastaba con el tono de rosa más oscuro de las cortinas y un par de estantes de madera, también pintados de rosado, donde reposaban decenas de esponjosos ositos de peluche de todas las tonalidades de rosado que existen.

Soltando un bufido, Satanás se fijó que en las paredes había fotos de gatitos, chicos guapos y un grupo de amigas muy lindas, delicadas y de la alta sociedad; que eran las mismas que estaban formando un círculo tomadas de la mano alrededor de él.

- Muy bien… -gruñó el Diablo, mirando a sus sectarias-. ¡Pinky Promise que no lo dirán a nadie que aquí fue donde volví a la vida! –exclamó, con un tono de voz feminizado, mientras estiraba sus meñiques hacía las chicas para sellar el trato.

Fin.

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martes, octubre 31, 2017

1151 - La Puntiaguda Nariz de la Bruja.

Sir Helder Amos | martes, octubre 31, 2017 |
Al igual que le pasó a Sansón con su cabello, cuando la bruja despertó de su rinoplastia, descubrió que había perdido sus poderes.

Fin.

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domingo, octubre 29, 2017

1150 - La Autopsia de la Bruja.

Sir Helder Amos | domingo, octubre 29, 2017 |
Con el plan de probar que las brujas no existían, cuando cayó la noche, un par de alquimistas se aprovecharon de la oscuridad y se robaron el cuerpo de la mujer que habían ahorcado esa mañana por brujería y que aún guindaba del cadalso.

Su propósito era estudiar el cuerpo sin vida de la supuesta bruja y compararlo con el de una mujer común corriente para demostrar que, al no haber ninguna diferencia biológica entre los dos cadáveres, las brujas no existían.

Sin embargo, tan pronto posaron el cuerpo robado sobre la mesa de estudio y le abrieron una profunda incisión en el estómago, un millar de moscas salieron zumbando del cadáver y formaron una nube negra tan espesa que los alquimistas tuvieron que luchar contra ellas para abrirse camino y poder abrir las puertas y ventanas del pequeño laboratorio.

De esa forma, a medida que las moscas encontraban su camino hacia la libertad, el laboratorio se fue aclarando poco a poco. Y cuando los alquimistas regresaron a la mesa de estudio, se encontraron, sorprendidos, con que el cuerpo de la bruja había desaparecido.

Fin.

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viernes, octubre 27, 2017

1149 - La Bruja Solterona

Sir Helder Amos | viernes, octubre 27, 2017 |
Desde que vio a través de su bola cristal a aquel apuesto hombre que se dirigía a su tienda, el corazón de la bruja dio un brinco al mismo tiempo que su estómago se llenó de mariposas. “¡Debe ser él!” pensó, emocionada, “¡El amor de mi vida!”.

Así que, cuando la campanilla de la puerta principal sonó al abrirse, la bruja ya se había maquillado, arreglado, y puesto su mejor turbante para recibir a aquel hermoso hombre alto, blanco, musculoso, con ojos color miel y abundante cabello y barba negra azabache.

- Buenas –anunció el hombre su llegada, con una voz gruesa, pero cálida y encantadora.
- Por acá… -lo llamó la bruja con una voz seductora, desde el cuarto trasero de la tienda.
- ¿Bu-buenas? –repitió el hombre, un poco nervioso, tras pasar la cortina de cristales que los separaba y entrando en un pequeño cuarto a media luz, cuyas paredes estaban recubiertas por telas moradas, y que se encontraba nublado por el humo de las decenas de varillas de incienso que habían encendidas por todo el lugar.
- Siéntese –lo invitó la bruja, señalando la silla que estaba al otro lado de la única mesa que había en la pequeña habitación y sobre la cual reposaba una brillante bola de cristal.
- Gra-gracias…
- Deme su mano… -lo incitó la bruja, extendiendo la suya-. Shhh, no diga nada –añadió, tomando la fuerte, venuda y áspera mano del hombre entre las suyas y acariciándola con sus suaves, delicados y finos dedos.

La bruja pasó un largo momento de silencio acariciando la mano del hombre y, a pesar de que no sabía nada de quiromancia, se arriesgó y sugirió:

- Busca el amor, ¿no?

El hombre asintió tímidamente, a pesar de que una chispa se había encendido en sus ojos.

- Muy bien, veamos que le depara el futuro –anunció la bruja, soltándolo y cerrando los ojos antes de empezar a sobar la bola de cristal-. Umnn… Omnn… Veo… Veo…

A este punto, el hombre se encontraba sentado al borde de la silla y tan inclinado hacia delante que casi le pegaba la frente a la bola de cristal para tratar de ver lo mismo que viera la bruja en ella.

- Veo… Omn… Veo que el amor está muy cerca –empezó a predecir la bruja, sin ni siquiera abrir los ojos.
- ¿Está segura? –inquirió el hombre, viendo como una pequeña sombra aparecía dentro de la bola de cristal.
- Sí, el amor está muy cerca… Mucho más de lo que se imagina.
- ¿Y que más ve?
- Veo… Umn… Veo… Una mujer.
- ¿Una mujer? –indagó hombre, mientras la pequeña sombra dentro la bola tomaba la forma de otro hombre.
- Sí, veo una mujer alta, hermosa, de piel blanca y ojos oscuros, -continuó la bruja, describiéndose a sí misma y abriendo un poquito su ojo izquierdo para ver la reacción de su cliente-. Umn… también veo que esta mujer tiene manos suaves y delicadas, y que posee un don muy especial.
- ¿Segura-segura? –repitió el cliente, observando como la pequeña sombra dentro de la bola de cristal se había convertido en un hombre alto, delgado y con aspecto intelectual.
- Oh sí, muy segura –aseveró la bruja, cerrando nuevamente su ojo al ver que su cliente le había quitado la mirada de la bola de cristal y se había quedado viéndola anonadado-. De hecho, veo que esta mujer… Umnn… Veo que esta mujer está muy próxima a usted… Sí… Esta mujer está cerca de usted en este preciso momento…. Umnn… Sí, muy cerca… Omnn… Esto no puede ser posible, pero veo que esa mujer está aquí, en esta misma habitación y que podría decirse que está frente a sus narices –concluyó la bruja, pero antes de que pudiera llevar a cabo su acto final y hacerse la sorprendida, escuchó la campanilla de la puerta principal sonar y, al abrir los ojos, descubrió decepcionada que el amor de su vida se había marchado.

Fin.

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miércoles, octubre 25, 2017

1148 - Las Brujas de la Inquisición.

Sir Helder Amos | miércoles, octubre 25, 2017 |
- ¡Siguiente! –bramó el torturador desde la mazmorra y, acto seguido, dos hombres musculosos y encapuchados entraron arrastrando a una mujer, la cual sentaron y ataron en la única silla que había en el lugar-. ¡Déjenme a solas con ella!
- ¿Qué me va a hacer? –preguntó la mujer, forcejeando contra las ataduras.
- Muy bien, -susurró el torturador, sonriendo, mientras cerraba la puerta tras los guardias y sacaba un alicate de uno de su bolsillo.
- ¿Qué me va a hacer? –repitió la mujer, casi inentendiblemente.
- Le voy a hacer confesar –respondió el torturador, acercándose a ella con una chispa en sus ojos-. ¿Es usted bruja? –le preguntó, agarrándole la uña del dedo índice de la mano izquierda con el alicate.
- No-no –balbuceó la mujer.
- ¡Diga la verdad! –gritó el torturador, jalando fuertemente el alicate y arrancándole la uña-. Le repetiré la pregunta, ¿es usted bruja? –vociferó, agarrándole la uña del dedo medio.
- ¡Aaaahg! ¡No! ¡No lo soy! –gimoteó la mujer, adolorida.

Pero al escuchar la negación, el torturador le arrancó la siguiente uña de otro fuerte jalón e, ignorando los gritos de dolor y sollozos de la mujer, le repitió la pregunta una y otra vez hasta que, después de arrancarle la novena uña, la mujer admitió ser bruja justo antes de perder el conocimiento.

- ¡Siguiente! –bramó el torturador, muy contento, luego de que un par de guardias se llevaran el cuerpo inconsciente de su víctima-. ¡Siguiente! –repitió, al ver que nadie entraba; pero un minuto más tarde, una calmada y hermosa mujer entró en la mazmorra y se sentó muy agraciadamente en la silla-. ¿Es usted la siguiente? –preguntó, un poco confundido.
- Sí.
- Muy bien –murmuró el torturador, encogiéndose de hombros, al mismo tiempo que cerraba la puerta y sacaba de su bolsillo su fiel alicate.
- ¿Puedo preguntarle algo antes de que comencemos? –inquirió inesperadamente la mujer, sonriendo.
- Umn… sí… pues… creo que sí –respondió el hombre, apretando los dientes.
- ¿Ha hecho confesar a muchas brujas?
- ¡Uff! Sí, a decenas, mis tácticas nunca fallan, -respondió el torturador, entusiasmado-. Todas han confesado, ¡Todas!
- ¿Y está seguro de que todas eran brujas?
- ¡Pues claro! –prorrumpió el hombre-. ¡Si ellas mismas lo confesaron!
- Muy bien, continuemos, solo quería saber eso –ordenó calmadamente la mujer.

Confundido por la extraña postura de su nueva víctima, el torturador se acercó a ella mirándola perspicazmente.

- Le haré una pregunta y espero que me diga la verdad –le dijo, acercándole el alicate a la uña del dedo índice de la mano izquierda para comenzar-. ¿Es usted…?

¡BOOM!

Tan pronto el alicate hubo tocado la delicada uña de la mujer, una gran explosión resonó en la mazmorra, destruyendo todo el lugar y dejando al torturador y a todos los guardias muertos; siendo las únicas sobrevivientes las mujeres que habían sido injustamente torturadas y que, milagrosamente, se encontraban completamente sanas y con sus uñas intactas.

Fin.

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domingo, octubre 22, 2017

1147 - La Inquisición de la Bruja.

Sir Helder Amos | domingo, octubre 22, 2017 |
Mientras la pareja de recién casados limpiaban la casa que habían heredado de uno de sus antepasados, el hombre encontró en el ático una foto muy antigua en la cual se podía observar en primer plano a una mujer ahorcada de un árbol, mientras que al fondo, muy difusamente, se podían distinguir tres figuras: dos masculinas y una femenina, que parecían ser los inquisidores de la escena.

- ¡Amor, mira esta foto! ¡Qué curiosa está! ¿No te parece?
- ¡Ah! Sí, esa es mi tátara-tátara-tátara abuela –explicó la esposa, tras echarle un vistazo rápido a la imagen-. Ella era bruja y, según lo que me contaba mi madre, era una de las mejores del condado.
- Oh, lo siento mucho –susurró el hombre, abrazándola fuertemente.
- ¿Por qué? –masculló su esposa, confundida, casi sin poder respirar.
- Bueno… tu ancestro, a ella… bueno… a ella… la colgaron… por bruja, ¿no? –balbuceó el hombre, soltándola.
- Jajaja, no, ¿de qué hablas? –preguntó la esposa, con una carcajada.
- Pues… de la foto… la mujer colgada… es tu antepasado, ¿no?
- Jajaja, no, tontito, mi tátara abuela es la mujer que está parada en el fondo, esa, la inquisidora –explicó la esposa, señalándola con el dedo-. ¿O de verdad crees que las brujas se dejaban colgar y quemar así de fácil?

Fin.

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