jueves, octubre 19, 2017

1146 - Cosas de Brujas.

Sir Helder Amos | jueves, octubre 19, 2017 |
Cuando la jovencita regresó del bosque, después de haber escuchado la trágica noticia sobre su abuela. Su madre, preocupada al verla tan calmada, la examinó minuciosamente y le preguntó:

- Querida, ¿qué hiciste con el hermoso crucifijo que te dio mamá y que siempre llevabas colgado sobre tu pecho?
- Lo quemé, -masculló la joven, apretando los dientes.
- ¡¿Por qué hiciste tal cosa?!
- ¿No has escuchado, mamá?... Ellos quemaron viva a la abuela en la hoguera.
- Ay, querida, -gimió la madre, abrazándola fuertemente-. No dejes que eso destruya los bonitos recuerdos que tienes de tu abuela, tú sabes que ella te amaba.
- No te preocupes, mamá, siempre admiré mucho a mi abuela y lo seguiré haciendo. Sin importar lo que me pase o lo que digan en el pueblo, todavía quiero ser como ella cuando sea grande –declaró la joven, decididamente-. Es por eso que a partir de ahora, madre, quiero encargarme de la limpieza, -sentenció, señalando la escoba de paja que reposaba en un rincón-, la comida –continuó, señalando esta vez el caldero negro que hervía fervientemente sobre la chimenea-, y el establo –finalizó, señalando a través de la ventana a la única y bellísima cabra blanca que la familia poseía.
- Está bien, querida, -consintió la madre, sonriendo ligeramente con lágrimas en sus ojos-. Pero solo bajo una condición, -añadió, quitándose el crucifijo que guindaba sobre su pecho y colgándoselo alrededor del cuello de su hija-, que uses este crucifijo todo el tiempo sobre tu pecho.
- ¡Pero, mamá! ¡¿No entiendes?! Yo no…
- Shhh, shhh, shhh, sí entiendo, querida, pero no quiero que levantes sospechas, no quisiera perderte a ti también.

Fin.

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lunes, octubre 16, 2017

1145 - La Bruja Greca.

Sir Helder Amos | lunes, octubre 16, 2017 |
Cuando la bruja se fue de vacaciones a Grecia, quedó fascinada con su cultura, gente y arquitectura; sin embargo, no podía evitar sentirse incómoda a donde quiera que iba porque todos la veían muy curiosamente y cuchicheaban sobre ella debido a que llevaba puesto su habitual camisón negro manga larga y su sombrero puntiagudo.

De tal forma, cansada de ser el centro de atención y la causa de miradas furtivas, la bruja siguió el consejo que le habían dado cuando visitó Roma y se zafó de su vestuario, poniéndose, en cambio, una ligera stola blanca acompañada de una pequeña tiara de laureles sobre su cabeza.

Al verse en el espejo, la bruja no podía creer lo greca que se veía y, cuando salió a la calle, notó inmediatamente el cambio de las personas que la rodeaban, al ser más aceptada y querida a donde quiera que iba, lo que hizo que sus vacaciones fueran aún más placenteras.

Pero, a tan solo un par de días de regresar a casa, la bruja descubrió que en Grecia las mujeres con dotes especiales como los suyos eran amadas y veneradas por todos, en especial por el Emperador, quien las protegía y les daba riquezas a cambio de sus predicciones. Así que, comparando todo esto con su pueblo natal, donde tenía que vivir escondida para no ser quemada en la hoguera, la bruja decidió quedarse a vivir en Grecia, dónde le cambiaron su apodo y empezaron a llamarla Oráculo.


Fin.

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Cuentos de Brujas y de Halloween

viernes, octubre 13, 2017

1144 - El Gato de la Bruja.

Sir Helder Amos | viernes, octubre 13, 2017 |
Cuando la bruja montó su tienda de cartomancia y quiromancia en el plaza central pueblo, todos los pueblerinos corrieron a la iglesia para alertar al arzobispo de lo que había pasado. Este, sin más opción que seguir a sus seguidores, se dirigió con ellos al lugar para comprobar lo que decían con sus propios ojos.

Efectivamente, cuando llegaron a la plaza central, el arzobispo corroboró las palabras de sus discípulos, quienes habían preparados sus armas y encendido sus antorchas para quemar y expulsar a la malvada bruja de su preciado hogar. Pero afortunadamente, mientras el arzobispo trataba de apaciguar a la multitud y de encontrar una solución pacífica a todo este embrollo, se percató de que en frente de la tienda de la bruja estaba posado un bellísimo gato blanco con brillantes ojos azules.

- ¡No se preocupen amigos, no hay nada que temer! ¡Miren! –anunció el arzobispo, acercándose al animal y acariciándolo gentilmente-. Esta bruja es de las buenas.

Fin.

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martes, octubre 10, 2017

1143 - Las Amigas de la Bruja.

Sir Helder Amos | martes, octubre 10, 2017 |
En una calurosa tarde de verano, cuatro amigas estaban sentadas en una veranda, tomándose un refrescante trago y poniéndose al día con sus vidas después de haber pasado mucho tiempo sin verse.

- Disculpen, chicas, pero tengo que irme –dijo la más hermosa de ellas, poniéndose de píe-. Tengo una cita con un chico guapo.
- ¡¿Otra cita?! –preguntaron el resto de sus amigas al unísono-. ¡¿Con quién?!
- Con uno de mis clientes.
- ¿Con el mismo de la otra vez o con uno nuevo? –preguntaron.
- No, con uno nuevo, no sé qué está pasando, pero últimamente mis clientes están tomando muy enserio mis predicciones de que, quizás, tienen al amor de su vida frente a sus ojos y me invitan a cenar –explicó la mujer, terminando de recoger sus cosas-. ¡Miren la hora! Ya me tengo que ir, se me va hacer tarde, hasta luego, ¡las quiero! ¡Muack!

Las tres amigas que quedaron en la mesa, viendo a la otra marcharse y, cuando hubo desaparecido de su vista, la más despistada de ellas preguntó:

- ¿Cómo hará para conseguir tantas citas?
- Pues, con brujería, ¿con qué más?
- ¡Ay, no bromees! –aludió la despistada, riendo.
- No bromeo, ella es una bruja.
- ¿En serio? –inquirió la despistada.
- Sí. ¿No lo sabias? Ella lleva un par de meses trabajando de clarividente: leyendo cartas, runas, las hojas de té y todas esas cosas de brujería.
- ¡No me digas! –se sorprendió la despistada.
- Sí, lo más seguro es que esté dándole pociones de amor a sus clientes para que la inviten a salir –sugirió una.
- O que les esté haciendo algún tipo de vudú –apuntó la otra-, porque ella no es tan bonita.
- Así es, algo macabro tiene que estar haciendo para conseguir tantas citas, porque con ese pelo dudo que cualquier hombre se fije en ella.
- ¿Y vieron el vestido que cargaba?
- ¡De espanto!
- A mí me parece que estaba bonita –señaló la despistada, sin dejarse envolver por la brujería de sus amigas.

Fin.

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sábado, octubre 07, 2017

1142 - La Bruja Mentirosa.

Sir Helder Amos | sábado, octubre 07, 2017 |
Cuando su esposa irrumpió estruendosamente en su humilde casita, su corazón dio un brinco de emoción y corrió a abrazarla.

- ¡Sigues viva! –bramó el hombre, abalanzándose sobre ella y besándola desesperadamente-. Pero, ¿cómo?, pensé que te quemarían en la hoguera.
- Recoge tus cosas, ¡rápido! –ordenó la mujer, casi sin aliento-. Tenemos que irnos cuanto antes de este pueblo.
- ¿Por qué? ¿Qué paso? ¿Cómo hiciste para que te perdonaran?
- No me perdonaron, tenemos que irnos –sentenció la mujer, caminando de un lado a otro de la casa mientras recogía sus pertenencias más importantes; pero al ver el rostro de perplejidad de su marido, añadió:- Justo antes de que encendieran la hoguera se me ocurrió amenazarlos.
- ¿Amenazarlos?
- Sí, les dije que si me quemaban me vengaría desde el infierno y haría que una lluvia de fuego cayera sobre el pueblo para que todos murieran de la misma forma que querían matarme: consumidos por las llamas.
- ¡¿Y te creyeron?! –le preguntó el hombre, boquiabierto.
- Sí, afortunadamente, -respondió la mujer, sonriendo pícaramente-. Claro, después de eso empecé a recitar las pocas palabras que sé de latín como si fueran una maldición hasta que, asustados, me pidieron que parara y que me fuera del pueblo sin hacerles daño.
- Bueno, no sé por qué me sorprende –concluyó el hombre, aliviado-. Si creyeron eso de que eras una bruja solo porque estornudas cada vez que mencionan a Dios.
- ¡Achú! ¡No lo menciones! –chilló la mujer-. Y no te quedes ahí parado, muévete, tenemos que irnos antes de que cambien de parecer y me convierta en otra mujer inocente quemada en la hoguera.

Fin.

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miércoles, octubre 04, 2017

1041 - La Bruja Más Poderosa.

Sir Helder Amos | miércoles, octubre 04, 2017 |
Cuando agregó el último ingrediente al burbujeante caldero, ocurrió una explosión y una espesa nube rosada inundó toda la mazmorra.

- ¡Al fin! –gritó la horripilante bruja, sacando una cucharada de la potente poción de amor que acababa de crear y, vertiéndola en un vial, vociferó entusiasmada:- ¡Seré la bruja más poderosa!

Fin.

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domingo, octubre 01, 2017

1040 - La Primera Bruja.

Sir Helder Amos | domingo, octubre 01, 2017 |
Cuando las puertas de la catedral se abrieron inesperada y estruendosamente, todos en la plaza central voltearon la mirada para averiguar lo que pasaba.

- ¡Ayuda! ¡Alguien ayúdenme! –gritó una hermosa mujer de piel morena y abundante cabello negro, al bajar corriendo las escaleras de la catedral, mientras intentaba cubrir su delicado cuerpo con su vestido blanco que había sido violentamente rasgado-. ¡El arzobispo! –gimió-. ¡El arzobispo intentó abusar de mí!

Al escuchar tal acusación, todos los hombres presentes se sintieron indignados y, tronándose los nudillos y agarrando sus armas, se dirigieron a la catedral.

- ¡Mentirosa! –bramó el arzobispo, un hombre alto, delgado y con una brillante cabellera gris, parándose firmemente en la entrada de la catedral, al mismo tiempo que arreglaba su desaliñado aspecto con sus manos y trataba de enderezarse la sotana-. ¡No mientas, mujer, eso es pecado!
- ¡Entonces, usted es el pecador! –replicó la mujer, con lágrimas en los ojos.

Al ver esta escena, los hombres empezaron a crear un semicírculo alrededor del arzobispo, acorralándolo y exigiéndole una explicación.

- ¡No le crean! –gritó el arzobispo, manteniendo la compostura, a pesar de que unas brillantes gotas de sudor habían aparecido en su frente-. ¡Esa mujer es una mentirosa! ¡Intentó seducirme, pero al negarme y mantenerme fiel a Dios, armó todo este alboroto!
- ¡Mentiroso! -gimió la mujer, desesperadamente-. Eso es mentira, pasó todo lo contrario, él intento abusar de mí…
- ¡Cállate, Bruja! –vociferó el arzobispo, perdiendo el control.
- ¿Bruja?... ¿Bruja?... ¿Qué es eso? –murmuraron muchos de los pueblerinos al ser la primera vez que escuchaban esa curiosa palabra.
- Sí… Sí, esta mujer es una bruja –clamó el arzobispo, aprovechándose de la confusión.
- ¿Qué es una bruja? –preguntaron, preocupados, muchos de la multitud.
- Una bruja… Una bruja es una hija del demonio, -explicó el arzobispo, arrugando la frente-. Una mujer que le rinde culto a Beelzebub y a todo lo pagano.
- No, no, no, eso es mentira –gimió la mujer, angustiada, al sentir como todos empezaban a verla con temor.
- Una mujer que se comerá a sus hijos, copulará con sus esposos y llevara este pueblo a la perdición si se deja libre –continúo el arzobispo, mirando como palidecían las mujeres de la audiencia.
- ¡No, no, eso es mentira! Todo eso es mentira, no le crean –suplicó la mujer-. Bruja es mi nombre, ¡me llamo Bruja!
- ¡Y ella misma lo admite! –gritó el arzobispo, señalándola con su largo y huesudo dedo índice.
- ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo nos libramos de la bruja? –preguntaron las mujeres del gentío, muy alarmadas.
- Hay que quemarla viva –sentenció el arzobispo, sonriendo victoriosamente-. Para que deje esta vida terrenal y regrese con su padre a arder en el infierno.
- ¡Hay que quemarla! ¡Hay que quemarla! –rugió la muchedumbre, agarrando a la quebrantada mujer por la fuerza y, tras atarla a una pila de leños, le prendieron fuego hasta que solo quedaron sus cenizas.

Fin.

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martes, septiembre 26, 2017

1039 - Las Flores Más Bellas.

Sir Helder Amos | martes, septiembre 26, 2017 |
A finales de la primavera, mientras fumaba su respectivo cigarro de las 4 de la tarde bajo el inmenso árbol de cerezos del parque que estaba junto a su edificio; se percató de que en la copa de este todavía quedaban un par de capullos sin brotar.

Sonriendo, pensó que debía de tener paciencia, porque las flores más bellas siempre son las últimas en florecer y, tras apagar su cigarro, regresó a su pequeño estudio, donde se vio en el espejo y encontró una brillante hebra de cabello blanco que sobresalía de su oscura cabellera.

 - Pero también son aquellas que disfrutan menos de la primavera –le dijo a su reflejo, pensando en las flores y tratando de ocultar su primera cana.

Fin.

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sábado, septiembre 16, 2017

1138 - El Último Asistente.

Sir Helder Amos | sábado, septiembre 16, 2017 |
- ¿Y qué pasó con el último asistente? –preguntó el nuevo, tomando su lugar.
 - Falleció.
- Lo siento mucho, ¿qué le pasó?
- Lo asesinaron.
- ¡¿Lo mataron?!
- Sí, justo allí.
- ¿Dónde?
- Donde estás sentado; el asesino lo apuñalo 47 veces en esa misma silla que estás ocupando. Fue terrible, había sangre por todas partes.
 - ¿Y qué pasó con el asesino? ¿Lo atraparon? –inquirió el nuevo, muy interesado.
 - No, sigue suelto, la policía ni siquiera tiene rastro de él. Así que muchacho, si en verdad quieres ser mi asistente, ten en mente que, literalmente, hay gente que ha muerto en el lugar en el que estás. De tal forma, entendería perfectamente si desearas marcharte, ahora que sabes la verdad.
- ¿Cómo se le ocurre, jefe? Si no se imagina todo lo que he hecho por conseguir este puesto –expresó el asistente, sonriendo malévolamente.

Fin.

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jueves, septiembre 14, 2017

1137 - La Punta del Iceberg.

Sir Helder Amos | jueves, septiembre 14, 2017 |
Después de tanta palabrería, hizo su movimiento y me dio un beso; pero, cuando presionó sus labios tan fríos como un tempano de hielo contra los míos, sentí que había mucho más de él de lo que decía.

Fin.

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martes, septiembre 12, 2017

1136 - El Error Literal.

Sir Helder Amos | martes, septiembre 12, 2017 |
Después de que el profesor devolvió los exámenes de literatura corregidos, la estudiante más lista de la clase se puso de pie, colorada, y protestó:

- Profesor, ¡¿Qué significa esto?! ¿Por qué obtuve la nota más baja si, literalmente, me quemé el cerebro respondiendo todas las preguntas?
- ¡Ay, señorita! -bufó el profesor, respirando profundamente y llevándose una mano a la cara-. Siéntese, por favor, antes de que decida bajarle aún más la nota.

Fin.

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domingo, septiembre 10, 2017

1135 - El Lobo Temeroso.

Sir Helder Amos | domingo, septiembre 10, 2017 |
Todos los días, mientras que el pastorcito llevaba a las ovejas a pastar sobre la cima de una colina cercana, observaba como la rebelde oveja negra se mofaba del lobo llamándolo cobarde y tonto porque no se atrevía a atacarlas y, ante todo esto, el lobo aceptaba las dolorosas palabras bajando la cabeza y retrocediendo un par de pasos.

A medida que pasaban los días, los insultos y provocaciones de la oveja eran cada vez más fuertes y humillantes; pero al no obtener una reacción diferente del lobo, quien siempre bajaba la cabeza y retrocedía, el pastorcito creyó que las palabras de la oveja eran ciertas y consideró que, realmente, el lobo les tenía miedo y que era un cobarde.

Un día, el pastorcito amaneció muy enfermo y cuando vio a su padre muy preocupado porque no tenía quien llevara las ovejas a pastar, le dijo:

- Papá, las ovejas pueden ir solas a pastar.
- Pero, hijo, ¿y el lobo? Si enviamos a las ovejas solas a pastar, el lobo se las comería de un bocado.
- No, papá, el lobo le tiene miedo a las ovejas -afirmó el pastorcito.
- Debe ser la fiebre… -balbuceó el padre, tocándole la frente a su hijo.
- No, papá, confía en mí, el lobo no atacará a las ovejas, él les tiene miedo, sobre todo a la oveja negra –explicó el pequeño, mostrándose tan seguro de sí mismo que convenció a su padre de enviar a las ovejas solas a pastar.

Sin embargo, cuando cayó la noche, al ver que ninguna oveja había regresado a casa, tanto el pastorcito como su padre fueron a la colina a buscarlas; pero lo único que encontraron, en la cima, fue al lobo, dormido, con la barriga tan llena que parecía que fuera a explotarle en cualquier momento.

Fin.

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