domingo, diciembre 14, 2014

792 - Paciencia, paciencia.

A pesar de que estaba convencido de que cosas buenas le llegan a aquellos que saben esperar, se la mantenía mirando el reloj en intervalos de un minuto que le parecían una eternidad.


Fin. 

lunes, diciembre 08, 2014

791 - La máscara.

Ese día estaba muy cansado, así que no sé si esta historia que les voy a contar es cierta o si solo fue una jugarreta sucia de mi imaginación; pero el otro día, cuando estaba en la sala de estar de una bruja, mientras esperaba a que le leyera las cartas a mi mejor amiga, entre todas las imágenes de santos, bolas de cristal y atrapa-sueños que guindaban en las paredes, la que llamó mi atención fue una máscara hecha de piel marron, que tenía incrustaciones de pelo largo y negro, dos huecos redondos  donde debian ir los ojos, mejillas pronunciadas y una fina línea roja que representaba la boca sonriendo.

Al ver la máscara, yo me quedé anonado con ella y pasé toda espera sin quitarle los ojos de encima, en el silencio de la sala de estar, donde solo se escuchaba el toc, toc, de la aguja del reloj cada vez que pasaba un segundo; y no sé imaginan cual fue mi sorpresa cuando de pronto, la fina línea roja de la máscara se despegó en dos finas líneas y dijo con una voz fria y apagada  "Hola" pero justo en ese momento, antes de que puediera reaccionar a lo que acababa de ver y oir, mi mejor amiga salió enojada de la habitación donde la bruja le estaba leyendo la cartas y nos fuimos en seguida del lugar.

Luego, más tarde, cuando le conté lo que  había sucedido a mi amiga, ella me aseguró que no había visto ninguna máscara como la que yo le describí en la sala de estar de la bruja; pero también me dijo que no me preocupara ni me asustara por ello, porque quizás sólo era un truco barato de aquella bruja farsante y mentirosa.

Fin.

domingo, diciembre 07, 2014

790 - El atajo por el cementerio.

Siempre que regresaba del trabajo, tomaba el atajo por el cementerio; pero, está vez, como había trabajado hasta tarde y ya había anochecido, decidió tomar el camino largo y no meterse por el cementerio porque allí debían de salir muchos fantasmas y él les tenía miedo.

Cuando llegó a casa, él mismo parecía un fanstama, por lo pálido y frio que había llegado trás haberse encontrado, por el camino largo, a los cientos de fantasmas, que, aburridos de estar siempre en el cementerio, salian a dar a una vuelta por el camino y dejaban el cementerio solo para que la gente que caminara por allí no se asustara.

Fin.

domingo, noviembre 30, 2014

789 - Superstición, el paraguas y la herencia.

Cuando era pequeño, al niño heredero, nunca lo dejaban jugar con un paraguas dentro de la casa, porque según todas las mujeres de la mansión, si él llegaba a abrir el paraguas dentro de la casa, se moriría su madre.


Cuando el joven heredero creció, le pidió a su mamá que le cambiara su carro del año anterior por uno del año actual; pero su madre, para darle una lección de humildad, le dijo que no; y él, enojado, salió corriendo de su despacho, bajó las escaleras y llego al vestíbulo, donde agarro un paraguas negro y lo abrió dentro de la casa.

Su madre, quien había salido corriendo detras de él para tratar de calmarlo, lo vio abrir el paraguas dentro de la casa y se sorprendió tanto, que le dio un infarto y cayó muerta desde la parte alta de las escaleras.

Fin.

miércoles, noviembre 26, 2014

788 -El pastillero.

A cinco minutos para las ocho sacó el pastillero de su bolsillo, jugó con él por un momento en sus manos, y luego lo miró con asco, rabía e impotencia; estaba cansado de depender de ese pequeño objeto y de su contenido para poder sentirse bien; y en su frustración, tiró el pastillero contra el piso, solo para recogerlo, derrotado, cinco minutos más tarde porque ya le tocaba tomarse la pastilla y empezaba a sentirse mal. 


Fin

domingo, noviembre 23, 2014

787 - El color de la depresión.

Cuando el psicólogo vio toda la escala de grises y negro que tenía la pintura que le había traído su paciente, a quien le había recomendado la pintura para que dejara fluir y expresar sus sentimientos, supo de inmediato que tenía un gran trabajo por hacer.

Fin.

domingo, noviembre 16, 2014

786 - Sangre azul.

Cuando el doctor le dijo al Rey que tenía la misma enfermedad viral que le había dado a todos los plebeyos de su reino, éste se sintió consternado y dudó por un momento de su sangre, "¿Será que por mi venas también corre sangre roja como la de todos mis subditos?" se preguntó; pero luego miró a su alrededor y vio las paredes de su habitación cubiertas de  obras de arte de Da Vinci, su piso de marmól, la lampara de araña de oro que colgaba de su techo y su cama adoselada.

- No - se dijo a sí mismo, disipando todas sus dudas - ¿Qué estaba pensando? Es imposible que yo sea como uno de ellos.

Fin.

domingo, noviembre 09, 2014

785 - La bola de cristal.

-¿Y que ve? - le preguntó la cliente. 

- Nada.
- ¿Cómo que nada? -demandó la cliente, irritada.
-Lo siento - le respondió la bruja, preocupada - pero la bola de cristal no me muestra nada en su futuro...
- ¡Usted no es más que una gran estafadora! - gritó la cliente, enojada, y sin dejar que la bruja terminara de hablar se levantó de la silla y salió de la tienda .

Al otro día, la bruja leyó el triste obituario de su cliente en la prensa, la bola de cristal nunca se equivocaba.

Fin.

martes, noviembre 04, 2014

784 - Los audífonos mágicos.

Cuando llegó a casa, encontró a su mamá y a su papá gritandose y discutiendo de nuevo; sin perder ni un segundo, se sacó los audifonos del bolsillo de su chaqueta, los desenredó rápidamente, se los puso, y mágicamente sus padres, con sus gritos y peleas, se desvanecieron en el aire, dejándolo solo en la casa con la paz y tranquilidad que escuchar su música favorita le proporcionaba. 


Fin

domingo, noviembre 02, 2014

783 - La migración.

Cuando se asomó por la ventana para ver si ya había dejado de llover, vio que había un arcoiris en el cielo, y que, hacía él, volaban cientos de mariposas monarcas; pero antes de que pudiera sonreir por lo pintoresca que le había parecido la escena, su teléfono célular vibró, y olvidándose de lo que acababa de ver y sentir, contestó, enojada, y siguió su día como si nada.


Fin.