domingo, mayo 22, 2016

991 - La Gata.

Sir Helder Amos | domingo, mayo 22, 2016 |
Esa noche, en el bar, conocí a una hermosa y voluptuosa mujer que se hacía llamar La Gata, y tras pasar toda la velada charlando amenamente con ella, llevado por mi curiosidad, le pregunté sobre el significado de su nombre tan peculiar.

- ¡Oh! Porque jugar conmigo es como jugar con una gatita, ¡Grrr! -respondió, haciéndome un ademán con su mano y mostrándome sus largas, estrambóticas y afiladas uñas- ¿Quieres que te lo demuestre?

Cautivado por su hermosura y gracias al par de whiskeys que tenía encina, acepté su propuesta y maté mi curiosidad; solamente para despertar sólo, al día siguiente, en la cama de aquel motel barato con la espalda llena de rasguños y mordiscos.

Fin.

miércoles, mayo 18, 2016

990 - La gran noche de la Cenicienta.

Sir Helder Amos | miércoles, mayo 18, 2016 |
Olvidando todos sus quehaceres y hasta su nombre, disfrutó de la fiesta hasta la medianoche.

Fin.

domingo, mayo 15, 2016

989 - El reloj y el relojero

Sir Helder Amos | domingo, mayo 15, 2016 |
- Oye compadre, ¿me puedes decir la ho..? Whoa! ¿Y ese reloj? ¿Nuevo?
- Sí, compadre, me lo regaló mi mujer de regalo de aniversario.
- ¡Está bellísimo! ¡Debió haberte costado una fortuna!
- Eso es lo más sorprendente; este año, a diferencia de los anteriores, mi esposa no me pidió ni un solo centavo para comprarme el regalo. Todavía me pregunto cómo hizo para conseguirlo.
- ¡Vaya! ¡Este año la comadre se lució! ¡Ojalá mi esposa fuera como ella!
- Sí, tengo la mejor esposa del mundo -sentenció el hombre, inflando su pecho.

Sin embargo, esa tarde, gracias a su nuevo reloj, el hombre pudo salir temprano del trabajo y llegar media hora antes de lo habitual a su casa. Y mientras esperaba que su mujer le abriera la puerta principal, pudo aclarar el misterio de su majestuoso regalo, cuando vio salir al relojero, apresurado, por la puerta trasera, subiéndose el cierre del pantalón y abotonándose la camisa.

Fin.


martes, mayo 10, 2016

988 - La pesadilla de la princesa.

Sir Helder Amos | martes, mayo 10, 2016 |
- ¡Se acerca un príncipe por el este! -anunció el dragón que resguardaba la torre.

Al escuchar esto, la princesa se emocionó mucho y, agarrando sus binoculares dorados, corrió a la ventana este de su torre para  ver al príncipe acercarse.

- ¡Es bello! -exclamó la princesa, al ver al joven musculoso de cabellos dorados galopar a toda velocidad hacía ella.

- ¡Se acera un príncipe por el oeste!

- ¡¿Otro?! -chilló la princesa, corriendo al el otro lado de la torre para poder ver, con sus binoculares, al otro hermoso príncipe de cabellos marrones acercarse a su torre,

"¡Mi sueño hecho realidad!" pensó la princesa, mientras corría de un lado a otro ordenando todo, poniéndose sus mejores ropas y maquillándose  para esperar a sus príncipes "¡Dos hombres se van a pelear por mi amor! ¡Qué afortunada soy!"

Después de alistarse, la princesa se acostó en sus aposentos, se hizo la dormida y esperó a que los príncipes llegaran.

Sin embargo, después de esperar, esperar, esperar y esperar, la princesa se impacientó y, agarrando los binoculares dorados, se asomó por la ventana principal de su torre para ver por dónde venían.

- ¿Dónde diablos se metieron? ¿Será qué se los comió el dragón?-se preguntó, al ver que no había nadie alrededor de su torre.

De pronto, mientras los buscaba, se percató de un movimiento raro en los arbustos y, cuando enfocó mejor sus binoculares para ver qué pasaba allí, su sueño se convirtió en una pesadilla al ver a los dos príncipes, semidesnudos, besándose y acariciándose, escondidos entre los matorrales.

Fin. 

domingo, mayo 08, 2016

987 - El gato copión.

Sir Helder Amos | domingo, mayo 08, 2016 |
Cuando la chica salió de su casa, uno de los gatos que siempre alimentaba le maulló para que le diera comida; sin embargo, al estar apurada y no tener nada que darle, la chica lo ignoró y el gato, indignado, le dio un zarpazo en la pierna que la dejó sangrando.

- ¡Ay! ¡Arde! -le reclamó la chica al animal; pero cuando le dirigió la mirada, su sangre se heló y sintió un escalofrío en todo su cuerpo al ver que el gato se estaba lamiendo, con gusto, la zarpa con la que la había atacado, donde yacía una pequeña gota de sangre.

Asqueada y horrorizada, la chica siguió con su día tratando de olvidar el incidente y, al anochecer, cuando llegó a casa, se encontró que esta estaba rodeada por decenas de policías que fueron a buscarla para ponerla presa porque una chica, con las misma descripción física que ella, había robado 1.000.000  de latas de sardinas del supermercado.

Fin.

miércoles, mayo 04, 2016

986 - Incendio en el motel.

Sir Helder Amos | miércoles, mayo 04, 2016 |
Después de aquella fogosa noche, lo único que encontraron los bomberos fueron los restos carbonizados de la pareja de infieles quienes, sin poder controlar sus llamas de pasión, habían comenzado todo.

Fin.

lunes, mayo 02, 2016

985 - "Esquizofrenia".

Sir Helder Amos | lunes, mayo 02, 2016 |
Cuando mi hermano mayor regresó a casa, después de pasar tres años encerrado en el manicomio, tenía mucho miedo de verlo y traté de evitarlo, pero el mismo día de su regreso, me tocó quedarme a solas con él, en el vestíbulo, mientras nuestro padre subía sus maletas.

- Eh... ¡Hola! -lo saludé.
- Me tienes miedo -dijo, seca y fríamente-. No deberías, tú eres mi hermanito, nunca sería capaz de hacerte nada malo -añadió, al ver que me había quedado callado y había bajado la cabeza.
- ¿Cómo estás? ¿Bien? -le pregunté tímidamente.
- Sí.
- Y... ¿Se fueron?
- ¿Quiénes?
- Las voces -respondí, dejándome llevar por mi curiosidad-, las que escuchabas en tu cabeza.
- No.
- Entonces, ¿cómo saliste?
- Actuando -me confesó, fríamente-. Pretendí estar bien. Llevo meses diciéndole a los doctores que ya no puedo escucharlas.
- Y los medicamentos, ¿los estás tomando?
- Todos los malditos días, a pesar de que no funcionan, no pierdo la esperanza de que algún día me hagan dejar de escuchar a este maldito demonio.
- ¿Todavía crees que estás poseído? -le pregunté, incrédulo.
- No lo creo -sentenció-. Estoy poseído. Tengo un demonio dentro mí que todos los días me susurra al oído que soy suyo y que nunca podré librarme de él.
Al escucharlo, palidecí y me quedé petrificado.
- ¿No me crees? ¡Préstame tu crucifijo!
- Toma.
- ¡Ah! -gritó mi hermano, soltando el crucifijo tan pronto lo tuvo en su mano-. ¡Mira!
- ¡Qué demonios! -proferí, al ver cómo su mano se había quemado y llenado de llagas en dónde el crucifijo había tocado su piel.
- ¡Shhh! ¡No le digas nada a papá! -me suplicó, apresurando las palabras, al escucharlo bajar por las escaleras-. O de lo contrario creerá que mi "esquizofrenia" volvió.

Fin.

viernes, abril 29, 2016

984 - El gran deseo a las 30 velitas.

Sir Helder Amos | viernes, abril 29, 2016 |
En su fiesta de 30 años, antes de soplar las velitas del pastel, cerró los ojos fuertemente y deseó: "Quiero un novio, pero no uno cualquiera, sino un novio alto, guapo, de cabellos oscuros, piel blanca, manos grandes, ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... de buena familia, trabajador, honesto, ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...  que me ame por siempre y que quiera casarse lo antes posible, porque ya tengo 30 y me estoy convirtiendo en la tía solterona."

Y para cuando abrió los ojos, descubrió, sorprendida, que todas velitas se habían consumido y que los invitados se habían ido.

Fin.

martes, abril 26, 2016

983 - La bruja curandera.

Sir Helder Amos | martes, abril 26, 2016 |
Hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño pueblo de no más de mil habitantes, había una anciana muy inteligente que había pasado toda su vida estudiando los poderes curativos de las hierbas y cómo usarlas y mezclarlas para poder sanar a las personas; así que todos en el pueblo, cuando se enfermaban, iban a visitar a la anciana, quien era la única curandera que allí había.

Un día, al notar su vejez, la anciana decidió enseñarle a una de las chicas más inteligentes del pueblo todo lo que sabía para que tomara su lugar cuándo muriera; sin embargo, al no estar muy interesada, la chica no entendía nada de lo que le decía su maestra y hacía muchas preguntas estúpidas.

- ¡No entiendo! ¿Cómo esta infusión de camomila puede aliviar el malestar estomacal? -preguntó la chica por quincuagésima vez.
- ¡Con magia, chica, con magia! -le respondió la anciana, perdiendo la paciencia-. Cuando llegue alguien con malestar estomacal tú le das una infusión de camomila y esa persona se curará mágicamente.

La chica, sorprendida por la respuesta, empezó a llorar y, aterrada, salió corriendo de la choza de la anciana mientras gritaba: "¡BRUJA! ¡BRUJA! ¡LA CURANDERA ES BRUJA!". Haciendo que todos en el pueblo se alertaran y, cuando le exigieron una explicación por tal acusación, varias mujeres palidecieron y corroboraron las palabras de la chica, diciendo que la anciana las había curado de su malestar estomacal muy misteriosa y efectivamente utilizando esa poción mágica.

Horrorizados por tener una bruja entre ellos, todo el pueblo se conglomeró frente a la choza de la anciana y tumbaron su puerta a la fuerza, sin dejarla hablar, la tomaron por el pelo, la arrastraron por la calle y la quemaron viva en la plaza central.

Fin.

jueves, abril 21, 2016

982 - El secreto de los deseos.

Sir Helder Amos | jueves, abril 21, 2016 |
En una de las bancas del parque que estaban frente al pequeño lago artificial, dos amigos estaban sentados alimentando a los patos.

- ¡Ay! No veo el momento en el que me convierta en un escritor famoso -dijo el más alto y delgado de los amigos, soltando un suspiro.
- ¡Shhhhh! -lo cayó el otro, que era gordito y bajito- ¿Nunca has escuchado que los deseos y los negocios deben mantenerse en secreto hasta que se cumplan? No puedes andar por ahí gritando tus deseos a los cuatro vientos.
- ¡Bah! ¡Pamplinas! Yo creo que es al revés y que el secreto de los deseos está en decirlos, creerlos, vivirlos, que todos lo sepan y que el mundo lo crea para que el destino no tenga más opción que hacerlos realidad, por eso yo digo: ¡Quiero ser un escritor famoso! No, por eso grito: ¡QUIERO SER UN ESCRITOR FAMOSO! ¡QUIERO SER UN ESCRITOR FAMOSO! ¡QUIERO SER UN ESCRITOR FAMOSO!

Después de semejante escándalo, un hombre alto que pasaba por allí y que vestía un traje gris claro, de tez pálida, con cabellos negros lacios que llegaban hasta la comisura de su boca y que tapaban, de cierto modo, sus ojos que eran de colores distintos, el derecho negro y el izquierdo dorado, se acercó a los dos amigos sosteniendo entre sus manos un bastón negro con una perilla dorada en forma de ojo.

- Disculpen, pero me pareció haber escuchado que uno de ustedes gritó que quería convertirse en un escritor famoso.
- Si, yo -respondió el más alto, mientras el gordito se quedó muy callado y lo señalaba con una mano.
- Resulta que yo soy editor y representante literario, si quieres, toma mi tarjeta y pasa por mi oficina para que conversemos -propuso el hombre, sacando una tarjeta del bolsillo interno de su traje y dándosela al joven con su larga, huesuda y pálida mano.
- ¡Gracias! -dijo el amigo, tomándola y sonriendo.
- Espero nos veamos pronto -añadió el hombre, antes de girar en sus talones y seguir su camino.
- ¿Viste? -preguntó el amigo alto.
- ¿Qué cosa? -inquirió el gordito.
- Lo que te decía. Si no hubiera dicho y gritado mi sueño de convertirme en un escritor famoso, no tuviera, en este momento, la oportunidad de reunirme con un editor.
- ¿Y vas a ir? Ese hombre da miedo.
- Sí, ¿por qué no? El hombre es algo extraño, lo admito, pero ni que fuera el diablo.

Fin.