viernes, octubre 21, 2011

294 - El cojo.

Después de un largo día de montarse y bajarse de cuán bus se cruzara en su camino, regresaba a casa contando las monedas con que los pasajeros le habían colaborado, con una botella de ron debajo del brazo y con un terrible dolor de piernas de tanto fingir su cojera.

FIN.

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