viernes, octubre 07, 2011

280 - El crimen del Padre avaro.

Al contar las pocas monedas con las que sus feligreses colaboraban en las colecta, el Padre se ingenió una manera un poco pecaminosa de solucionar aquel grave problema.

El domingo siguiente, mientras el Padre profesaba la palabra del Señor, un joven encapuchado y armado entró en el templo gritando: "¡ESTO ES UN ATRACO!" y el Padre sin sorprenderse ni alarmarse por la situación dijo muy calmadamente:

- Hermanos míos, por favor no entren en pánico y colaboren con este Joven que se ha desviado del camino del Señor y recuerden que nuestras vidas son más importantes que cualquier bien material, que Dios siempre sabe por qué hace las cosas y que quizás, en el futuro, repondrá y multiplicará todo lo que hayan perdido hoy.

FIN.

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