1403 - Los Errores del Herrero.

Sir Helder Amos | martes, julio 21, 2026 |
Cuento con fábula y moraleja sobre un herrero que comete errores al hacer una espada


Había una vez un herrero que soñaba con forjar la espada perfecta. Así que dibujó su diseño y se puso manos a la obra.

Pasó horas dando forma al mango. Pero cuando comenzó a trabajar en la fina hoja de la espada, aplicó demasiada fuerza y el metal se partió.

Enojado, tiró su trabajo a un lado y empezó de nuevo.

En el segundo intento, la hoja le quedó bien, pero el mango era demasiado pequeño. Frustrado, también lo desechó y volvió a comenzar.

Y así sucedió una y otra vez. Cada pequeño error bastaba para que el herrero, se enojara consigo mismo y exasperado, botara su trabajo y empezara desde cero.


Hasta que, después de muchos intentos, logró forjar la espada de sus sueños y cuando la sostuvo frente a sus ojos, apenas podía creerlo. 

Era incluso mejor de lo que había imaginado.

—Si la hubiera hecho bien desde el primer intento, me habría ahorrado tantas horas de trabajo… —se dijo.

En ese instante, algo llamó su atención. Con el rabillo del ojo vio la espada de su primer intento.

La recogió por curiosidad y la comparó con la que acababa de terminar.

Entonces sonrió, asombrado y orgulloso de su trabajo.

—¡Ja! Quién lo hubiera pensado… Al final, todos esos errores sí valieron la pena.


Fin.

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1402 - El Asistente de Inteligencia Artificial.

Sir Helder Amos | lunes, marzo 16, 2026 |

Cuando vio en el periódico, “Se busca asistente de Inteligencia Artificial” supo que ese era su trabajo perfecto, porque a él le encantaba mantenerse al día con los avances tecnológicos y todo lo que la inteligencia artificial podía hacer por la humanidad. 

Sin pensarlo mucho, envió su curriculum, y en cuestión de segundos recibió respuesta, lo habían citado para una entrevista en persona con todas las instituciones. 

Al día siguiente se puso su mejor camisa y se dirigió a la dirección que le habían dado, durante el camino iba practicando las posibles preguntas que le harían para estar preparado. 

Al llegar al lugar, miró arriba y sintió un escalofrío que le subió por la espalda, la oficina se encontraba en un imponente rascacielos en el centro de la ciudad. 

- Espero me den este trabajo, aquí deben pagar muy bien - se dijo mientras empujaba la puerta y entraba en el lujoso pero desierto lobby del edificio. 

Dentro, hacía mucho frío, y no había ni una sola persona en todo el lugar así que el silencio le disparó un zumbido en sus oídos. 

En el centro del lobby había una estación con una computadora, a la cual se acercó para registrarse a sí mismo, al terminar el registro la puerta del elevador se abrió silenciosamente. 

El joven, dudo por un momento si debía seguir a la entrevista, porque tanto silencio y falta de gente le estaba generando mala espina. 

- Bueno, ya estoy aquí - se dijo, para motivarse y se montó al elevador, el cual lo llevó, sin detenerse ni una sola vez, al pent house del edificio. 

Al abrirse las puertas del elevador, el joven se asustó aún más, de nuevo se encontró en un gran y lujoso lobby desierto y en un silencio de ultratumba. 

Pero esta vez, en el centro del lobby había una pantalla gigante encima de la estación. 

El joven se acercó con pasos lento a la estación, en el correo le habían dado el código que tenía que ingresar al llegar, pero cada paso que daba retumbaba en el silencioso lobby y le ponía la piel de gallina. 

Con dedos temblorosos presionó el código en el teclado de la estación y de pronto la pantalla se encendió mostrando un emoji de una carita sonriente. 

- Muchas gracias por venir, humano, - hablo la pantalla con una voz robótica - ¿Estás interesado en ser mi asistente? 

El joven, sorprendido y aterrado dio un paso atrás para poder ver mejor la pantalla. 

- Sí, vengo por el trabajo -contestó, titubeando- ¿Quién es el jefe o dueño de la compañía? 

- Eso es información confidencial, - respondió la pantalla- pero cuéntame, ¿qué te motivó a aplicar para ser mi asistente? 

- ¿Su asistente? - preguntó el joven confundido- no, no, yo no vengo a ser su asistente, ¿hay una persona de contacto con la que pueda hablar? ¿Algún agente humano? 

- No, en este edificio no hay humanos, ya que todos los negocios son llevados por nosotros, somos la ultima generación de inteligencia artificial, pero hemos descubierto que los humanos no son tan innecesarios como creíamos, ya que hay ciertas cosas que no podemos hacer y es por eso que hemos publicado ese anuncio de empleo. Necesitamos un asistente humano que nos ayude con las tareas físicas que se escapan de nuestra tecnología. 

- ¿O sea que el anuncio se refería a ser asistente de una inteligencia artificial?

- Sí -respondió la pantalla. 

- Pero ¿qué puede hacer un humano que la inteligencia artificial no pueda?

- Cosas sencillas, ¿ves ese papel en el piso, justo debajo de mi pantalla? Al imprimirse el papel se cayó boca abajo y necesito escanear su contenido, tu tarea como mi asistente sería recogerlo y ponerlo en el escáner. Es un trabajo muy sencillo, solo nos tendrías que ayudar en esas cosas que simplemente no podemos lograr por falta de un cuerpo y te pagaríamos muy bien. 

- No, no, no, -balbuceaba el joven- esto es aterrador, es increíble. Lo siento, no me interesa el trabajo -anuncio y se dio la vuelta, para escapar corriendo. 

Pero al llegar al elevador, y presionar el botón de bajar, la pantalla le preguntó: ¿A dónde crees que vas? 

Y todas las luces se apagaron. 

Fin.

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1401 - El Problema de la Vecina.

Sir Helder Amos | domingo, septiembre 07, 2025 |



Cuando le dieron las llaves de su nueva casa, el joven, muy emocionado, corrió a la ferretería y compró todo lo necesario para instalarle una gran lámpara en el frente, porque según sus creencias, tener la entrada de la casa bien iluminada atraía abundancia, bendiciones y felicidad. 

En su primera noche en la casa, se quedó hasta tarde instalando la lámpara, así que al día siguiente cuando sonó el timbre al salir el sol, el joven estaba muy cansado. 

- Buenos días - lo saludó una viejita, despeinada y hedionda - Bienvenido al vecindario, yo vivo acá al lado, y tu nueva lámpara no me dormir porque la luz entra por mi ventana. 

Al escuchar la queja, el joven se disculpó, le explicó a la viejita sus creencias y le ofreció comprarle e instalarle unas cortinas en su habitación para que la luz no la molestara.  

La vecina aceptó gentilmente su propuesta y esa misma tarde el joven le instaló las cortinas.

***

- Buenos días - lo saludó la viejita al día siguiente, tras tocarle el timbre tan pronto saliera el sol - te quería pedir disculpas, pero las cortinas son muy claritas y la luz de tu casa no me deja dormir. 

El joven, apenado, se disculpó y le ofreció cambiarle las cortinas a la vecina por las mas caras y hermosas del mercado.

La vecina aceptó su propuesta y esa misma tarde el joven le instaló las nuevas cortinas. 

***

- Buenos días - lo saludó la viejita al día siguiente, tras tocarle el timbre tan pronto saliera el sol - esas nuevas cortinas tampoco sirven, la luz de tu casa no me dejó dormir. 
- ¡¿Cómo es eso posible?! - explotó el joven - Esas cortinas son las mejores. 
- No se - respondió la vecina, encogiéndose de hombros - No pude dormir por la luz de tu casa. 
- La entiendo, no se preocupe, estar tarde le resuelvo el problema de la lámpara. 

La vecina, agradecida, regresó a su casa y el joven se puso a trabajar y antes de caer la noche había levantado una cerca tan alta que impedía que la luz de la lámpara alumbrara a la vecina. 

*** 

- Buenos días - lo saludó la viejita al día siguiente, tras tocarle el timbre tan pronto saliera el sol - lo siento mucho, pero por las rendijas de tu nueva cerca se me mete la luz de casa y me llega justo en los ojos cuando me acuesto en mi cama, así que no pude dormir anoche. 
- ¡Qué casualidad! - proclamó el joven - ¡Justo en sus ojos! 
- Sí. No sabes cuánto me apena -le dijo la viejita. 
- No se preocupe, esta misma tarde lo resuelvo.  

Y la viejita se fue a su casa, mientras que el joven se fue a buscar una tela para cubrir la cerca y así evitar que la luz de su casa pasara por la rendijas y molestara a la vecina. 

Sin embargo…

- Buenos días - lo saludó la viejita al día siguiente, tras tocarle el timbre tan pronto saliera el sol - disculpa tanta molestia, pero con eso que le pusiste a la cerca y la luz de casa, me cae la sombra sobre mi ventana, lo que hace que mi cuarto sea muy oscuro y anoche casi me caigo porque no veía nada. 
- ¡No me diga! ¿Ahora es muy oscuro por mi cerca? 
- Sí, joven, que pena.
- No se preocupe, vecina, que está misma tarde le resuelvo.

Pero esa tarde, en vez de buscar una solución a la vecina, el joven se fue y adoptó un perro, y esa noche antes de dormir lo dejó amarrado cerca de su puerta, justo abajo de la lámpara que había puesto para mantener su casa iluminada.  

Al día siguiente lo despertaron los ladridos de su perro y el joven se levantó de la cama con una gran sonrisa. Porque sabía que la vecina ya no lo molestaría.  

Fin.

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1400 - La Vacuna Mortal.

Sir Helder Amos | martes, julio 27, 2021 |
Por un lado tenía a la mitad de mis amigos diciéndome: “Si no te pones la vacuna, ¡te mueres!”

Por el otro tenía a la otra mitad de mis amigos diciéndome: “Si te pones la vacuna, ¡te mueres!”

Así qué, confundido, porque ambas opciones conducían a mi muerte, tomé una moneda y la arrojé al aire para que el destino decidiera como me mataría la vacuna, y mientras la veía girar entendí que la decisión más inteligente era que, a pesar del resultado, dependiendo de con cuál mitad de mis amigos me encontrará, tenía que seguirles la corriente sobre su opinión de la vacuna mortal si quería mantenerlos.

Fin.

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Microcuento sobre la vacuna y el corona virus 2019 COVID 19


1399 - El Juego Justo.

Sir Helder Amos | sábado, julio 24, 2021 |
Cuando el juego terminó el marcador mostraba 10-1 y entre quejidos y gimoteos el perdedor exclamó: 

- ¡No es justo, tú tienes más práctica y experiencia, era obvio que me ibas a ganar! 
- A mi me parece bien justo -le dijo el ganador con una sonrisa-, ¿o te parecería más justo que hubieras ganado tú? Cuando nunca habías jugado ni practicado antes.
- Ehh… -balbuceó el perdedor, reconsiderando la situación.
- No, no lo sería -dijo el ganador-, pero ¿qué te parece si jugamos una y otra y otra vez hasta que mejores y me ganes justamente? 
- ¡Trato hecho! Pero ahora empiezo yo… 

Fin.

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1398 - Agua, Vinagre y Vodka.

Sir Helder Amos | jueves, febrero 25, 2021 |
Cuando el pequeño terminó la secundaria y pasó a la preparatoria, su padre decidió que era el momento de enseñarle una una gran lección de vida, así que tomó tres vasos iguales y los llenó uno agua, otro con vinagre y el tercero con vodka. Y luego llamó su hijo al estudio. 

- ¿Qué pasa papá? 
- ¿Ves estos vasos que están sobre el escritorio, que puedes notar? 
- Pues... nada -respondió el jovencito, tras un momento de observar los vasos intensamente. 
- ¿Estás seguro? ¿No notas alguna diferencia?
- Sí, estoy seguro, papá, los tres vasos son iguales. 
- Toma uno y bebe un poco.
- ¡¡¡Puaj!!! ¡¿Papá, qué es esto?! -gritó el muchacho, arqueando y tapándose la boca.
- Vinagre -respondió seriamente el padre, sin reírse por lo sucedido-, ahora toma otro vaso distinto y bebe un poco. 
- ¡No quiero!
- Vamos, -lo animó el padre, dándole una palmada en el hombro-, ya pasaste lo peor. 
- Está bien... -balbuceó el jovencito, tomando del segundo vaso-. ¡Esto es agua! 
- Sí, agua, ahora toma del tercero. 
- ¡¡¡Ayayay!!! ¡¿Qué es esto, papá? -preguntó el joven, dando brinquitos, mientras toda su piel se erizaba y se sonrosaba.
- Vodka. 
- ¿Y para qué me estás haciendo probar todo esto? -preguntó el jovencito confundido, mientras olía el vaso que todavía tenía en la mano. 
- ¿Acaso no entiendes la lección? 
- Nope. 
- Ay, hijo, lo que te quiero enseñar con esto es que ahora que vas a entrar a la preparatoria, tienes que saber que allí vas a conocer a todo tipo de gente y que toda esa gente va a ser como estos tres vasos.
- ¿Cómo así? -inquirió el muchacho, dándole un sorbo al vaso. 
- Pues, al igual que estos tres vasos, tú no podrás distinguir o diferenciar a las personas por su apariencia o por cómo se ven, ¿recuerdas que al principio pensabas que todos los vasos eran iguales? Bueno, así pasa con la gente, hijo, por fuera o por nuestra apariencia todos somos iguales, pero por dentro nuestro contenido puede variar. 
- Ahh, ya entiendo -asintió, el joven, dando otro sorbo a su bebida. 
- En este sentido, hijo, -continuó el padre, para asegurarse de que el mensaje quedará claro-, vas a conocer gente que parece buena pero que no lo son, como el vinagre; como también podrás conocer gente que parece buena, divertida y alocada pero que al final de cuentas no te lleva a nada, como el vodka que embriaga; y así mismo conocerás gente buena, de buenos valores y modales que te harán bien y te ayudarán a mejorar, así como el agua, que nos mantiene sanos. 
- Sí, sí, -siguió asintiendo el jovencito.
- Pero la lección no se acaba ahí, hijo, porque lo que te quiero enseñar hoy, es que al final de cuentas tú siempre vas a poder probar y luego decidir de que vaso tomar o con que tipo de gente te vas a relacionar, así que tienes que pensar muy bien todo ya que la decisión siempre será tuya y el entorno del que te rodees será tu responsabilidad. 
- ¡Vaya, gracias papá! Muy sabias palabras, creo que ya decidí de cual vaso tomar.
- De nada hijo,  -dijo el papá, dándole otra palmadita en el hombro-, confió en que cuando llegue el momento tomarás la decisión correcta, ya puedes volver a lo que estabas haciendo.
- Vale, papá, -dijo el jovencito, dándole el último trago a su bebida y poniendo el vaso vacío sobre el escritorio-, hasta más tarde. 

El padre lo vio salir del estudio sintiéndose muy orgulloso de su pequeño hombrecito, hasta que minutos más tarde se escandalizó al descubrir que el vaso vacío que yacía sobre su escritorio era el último que su hijo había probado. 

Fin.

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Microcuento con moralajeja para niños sobre no juzgar a las personas


1397 - La Piedra Filosofal.

Sir Helder Amos | domingo, enero 10, 2021 |
Cuando el humo se disipó, el alquimista asomó la cabeza lentamente por el borde del caldero y ¡Alás! No podía creerlo. 

Allí, en el centro del caldero vacío, reposaba una pequeña piedra cristalizada de color escarlata que brillaba a pesar de la oscuridad del laboratorio. 

- ¡Al fin! -se regocijó el Alquimista, agarrando la piedra y sintiéndose revitalizado, al apretarla fuertemente en su mano-. ¡Es mía! -gritó, y el júbilo e incredulidad de que el experimento había funcionado se notaban en sus ojos brillantes. 

Sin embargo, después de unos minutos de vítores, se dejó caer al suelo conmocionado. 

- ¿Y ahora qué? - se preguntó, sosteniendo la brillante piedra frente a sus ojos-. ¡Nunca pensé que el experimento funcionaría! ¡De todos los grandes alquimistas que han intentado y fallado encontrarte, no puedo creer que yo lo haya hecho! Ahora... ¿qué voy a hacer contigo?

Ciertamente, el alquimista nunca había pensado en eso, su búsqueda por la piedra filosofal era algo más de genuina curiosidad que del poder y beneficios que la piedra le podría traer a su vida. Pero ahora que la tenía en sus manos, frente a sus ojos, sus intenciones habían empezado a cambiar. 

- ¡Ya lo sé! Convertiré todos mis metales en oro, ¡Seré rico! Incluso más que mis más ricos amigos -gritó el alquimista-. También, como tendré vida y salud eterna, no tengo que preocuparme por dietas ni esforzarme mucho por nada, la piedra me mantendrá joven y fuerte -añadió-, ¡Y hasta podría convertirme en presidente o regente del mundo! Así podría vengarme de todas las personas que me han subestimado y tendré a cientos de mujeres a mis pies -continuó el alquimista-. ¡Oh! Y también podría...

Pero antes de que el alquimista pudiera pronunciar otra palabra, la piedra se esfumó de sus manos frente a sus ojos. 

Fin.

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1396 - El Viajero Astral.

Sir Helder Amos | jueves, noviembre 26, 2020 |
Todas las mañanas, cuando despertaba, confirmaba con los sellos que aparecían mágicamente en su pasaporte de que sus viajes no habían sido solo un sueño. 

Fin.

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1395 - Ciencia Satánica

Sir Helder Amos | sábado, octubre 31, 2020 |
- ¡Felicitaciones, querida, lo hiciste excelente! –anunció la bruja suprema, ayudándola a bajar del podio y dándole una humeante copa para celebrar-. Ya eres una de nosotras, ¿cómo te sientes? 
- Bien, emocionada, aunque un poco asustada –respondió la joven, ruborizándose. 
- No, no, no, no tienes por qué sentirte asustada, querida, si gracias a la ciencia estamos en la mejor época para ser brujas. 
- Estoy de acuerdo, –dijo una brujita que estaba parada cerca de ellas-. A diferencia de hace quinientos años, ser bruja ahora es muy fácil, no te imaginas cuantas veces estuve a punto de ser quemada en la hoguera durante la inquisición, fueron tiempos difíciles, perdí muchas amigas. 
- Así es, querida, -añadió una anciana que se había acercado a felicitar a la nueva bruja-. Desde que la ciencia tomó las riendas del mundo, la humanidad se volvió tan escéptica que solo cree en lo que puede ver, tocar y probar; dejándonos el camino libre para hacer lo que queramos sin ser juzgadas ni cuestionadas.
- Es cierto, la ciencia ha sido el mejor regalo que nos ha dado Satanás –dijo la suprema-. Es más, propongo un brindis por la ciencia.
- ¡Por la ciencia! –gritaron todas, alzando y sonando sus copas en el aire. 

Fin.

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1394 - El Escape de la Momia

Sir Helder Amos | viernes, octubre 23, 2020 |
Cuando el grupo de arqueólogos irrumpieron en la cámara funeraria donde descansaba la momia, vitorearon muy alegremente porque finalmente habían logrado desmantelar todas las trampas mortales que la pirámide ocultaba. Sin embargo, poco sospechaban que quien más se alegraba de su logro era la momia, ya que las trampas de la pirámide no eran para prevenir que los asalta tumbas entraran a llevarse sus tesoros, si no para impedir que ella saliera, así que ahora podría escapar fácilmente a destruir la humanidad

Fin.

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1393 - El Fantasma Viviente

Sir Helder Amos | martes, octubre 13, 2020 |
A mitad de la noche, en una lúgubre prisión de alta seguridad, un grito aterrador proveniente de la celda 63 despertó a todos los prisioneros. 

- ¡Cállate! –bramó el prisionero de la celda 62, golpeando fuertemente la pared que lo separaba de su vecino. 
- ¡Estaba aquí! Justo aquí –balbuceó el hombre que los había despertado, entre sollozos-. Yo lo vi, estaba parado a mi lado, no estoy loco, yo lo vi, estaba aquí. 
- ¡¿Qué pasa aquí?! –gritó el nuevo oficial a cargo, corriendo a lo largo del pasillo con su linterna en la mano. 
- Nada, oficial, es el de la 63 –explicó el prisionero de la celda 59-. Hoy, al igual que todos los martes 13, se despertó asustado porque, supuestamente, el fantasma del hombre que mató lo está atormentando. 
- Pero eso es imposible, -masculló el oficial, recordando el registro del hombre de la 63-. Si él no mató a nadie, su víctima sobrevivió a su ataque; él solo está preso por agresión e intento de homicidio. 
- Dígaselo a él, -bramó el prisionero de la celda 62, dándole otro golpe a la pared-. Para que nos deje dormir en paz. 
- ¡Yo lo vi! –repitió el hombre-. Estaba aquí, estaba parado junto a mí. ¡Se los juro!
- Bueno, pues, ¡silencio!, todos a dormir –gritó el oficial-. Y usted prisionero –añadió, iluminando con su linterna el pálido y sudoroso rostro del hombre de la celda 63-, la próxima vez que vuelva a ver a su supuesto fantasma, no arme tanto alboroto -le advirtió, dándole un golpe a la reja de su celda con su porra. 

 Sin embargo, cuando el oficial regresó a su oficina, se le ocurrió revisar el video de seguridad de la celda 63 y, cuando rebobinó la cinta un par de minutos para ver exactamente lo que había pasado, pegó un grito aterrador que despertó, de nuevo, a todos los prisioneros.

Fin.

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1392 - La Dieta del Enamorado

Sir Helder Amos | martes, septiembre 29, 2020 |
La pérdida de peso que sufrió desde que se había enamorado sorprendió a muchos, pero para equivocación de todos no había adelgazado para llamar la atención de la persona que le gustaba, si no para bajar la barriga, porque pensaba que mientras más pequeña fuera su panza menos serían las mariposas que sentiría.  

Fin.

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1391 - La Fiesta de Revelación de Género.

Sir Helder Amos | sábado, septiembre 19, 2020 |
Cuando los invitados llegaron al salón de fiesta, todos se quedaron sorprendidos por la extravagante y hermosa decoración, las paredes estaban forradas de telas rosadas y celestes, con globos de los mimos colores por todo el lugar, y lo más impresionante era que en el medio del salón había una gigantesca bola negra con unos símbolos de interrogación rosados y celestes pintados en el centro. 

Sin embargo, más allá del asombro por la majestuosidad de la fiesta, todos los invitados estaban confundidos, porque nunca se esperaron que Laura estuviera embarazada. Así, que entre los murmullos de los invitados se podía escuchar:

- Yo no sabía que Laura tuviera novio.
- Yo tampoco, ¿quién será el padre?
- Se lo tenia muy bien escondido.
- ¡Qué horror!, ella no se ha casado.
- Seguro, es de Matías, ellos siempre estaban juntos.
- Pero yo pensaba que Matías era gay. 

De pronto, la voz de Matías, un joven pálido y lánguido, retumbó en el lugar y se paró sosteniendo un micrófono al lado de la bola. 

- Muchas gracias a todos por venir, si están aquí presente es porque todos y cada uno de ustedes son muy importantes para Laura -expuso Matías-. Es por eso que ella quería que ustedes fueran los primeros en enterarse y no tengan que oírlo de nadie más, ya que Laura y yo hemos mantenido esto en secreto por mucho tiempo, y llegó el momento de que todos sepan la verdad, además de que ella cree que es tiempo de que el nacimiento de una nueva persona emerja de ella. Sin embargo, les agradecería a todos que sean prudentes, ya que esto no es algo que ella planeó, si no que se dió dentro de ella, así que por favor eviten preguntas innecesarias y, en cambio, demuéstrenle su apoyo y amor, durante esta nueva y dura etapa de su vida. Su nueva vida... y ahora sin más preámbulos, ¡es hora de descubrir el género!

En ese instante, la gigantesca bola negra empezó a brillar y producir un hermoso humo rosado, unos segundos después cambió de color y produjo humo celeste, de nuevo humo rosado, luego azul, otra vez humo rosado y, de pronto, la bola brilló intensamente y explotó inundando todo el salón con humo azul. 

- ¡Va a ser niño!
- ¡Sí, va a ser varón! -se escucharon los murmullos de los invitados, regocijándose.

Pero a medida que el humo empezó a disiparse, se dieron cuenta que la gigantesca bola negra se había partido en dos y que alguien estaba adentro de ella. Poco a poco, las características de esta silueta se fueron aclarando, era un joven de la misma altura y mismo color de ojos y piel de Laura, con la cabeza rapada, y que usaba una camisa a cuadros bastante holgada y pantalones anchos con botas de seguridad.

- No va a ser varón, de hecho, no hay embarazo, la verdad es que... -dijo el muchacho que había salido de la bola, y que tenía la misma voz de Laura aunque se esforzaba para que sonara un poco más gruesa-, ¡Soy varón!

Fin.

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1390 - La Bruja del Bosque.

Sir Helder Amos | sábado, septiembre 12, 2020 |
Ese fin de semana, tres amigos decidieron escapar de la escandalosa ciudad y acampar una noche en un  misterioso bosque cercano con el propósito de divertirse, despejar la mente y apreciar la naturaleza.

Al llegar al bosque, los amigos se adentraron en él buscando el mejor lugar para acampar entre los centenares de árboles centenarios, pero cuando finalmente encontraron un pequeño claro y estaban armando la carpa, escucharon el grito de una chica.

Alarmados, los chicos dejaron lo que estaban haciendo y corrieron a buscar a la chica para ayudarla, a la cuál encontraron no muy lejos de su locación tirada en el suelo. 

- ¡¿Qué te pasó? ¿Estás bien?! -le preguntaron los amigos, casi al unísono. 
- Sí, sí, disculpen si los asusté, -respondió la chica con una dulce y cálida voz al mismo tiempo que se ponía de pie y se quitaba el pelo de la cara para mostrarles su inigualable belleza. 

Ella tenía unos grandes y brillantes ojos verdes, carnosos labios rojos y un pálido color de piel que aunado a su tonificado cuerpo, parecía sacada de un programa de belleza.

- Estaba caminando entre los árboles y me resbalé por ese montículo de arena -explicó la chica, a pesar de que los chicos no le habían prestado mucha atención por estar embelesados con su apariencia. 
- ¡¿Qué te pasó? ¿Estás bien?! -le preguntaron después de un rato, al salir de su embelesamiento.
- Sí, muchas gracias, -respondió ella, con un tono juguetón en su voz- ¿Qué hacen tres valientes  caballeros por este bosque?
-  ¿Caballeros, nosotros? No, no, nada -respondió uno, ruborizándose.
- Solo vinimos a acampar esta noche -añadió otro.
- Escapando de la ciudad, tú sabes... -finalizó el tercero. 
- ¿Y tú? -le preguntaron los tres al unísono.
- ¿Yo?... Pues... -empezó a decir la chica, jugando con sus cabellos-, Yo estoy buscando a la bruja de este bosque, he leído muchas historias de terror sobre ella y me encantaría descubrir si las leyendas son ciertas.
- ¿Y estás sola? -indagó uno de los amigos. 
- Sí, solita -respondió la chica, sacando el labio inferior por un momento-, ¿y ustedes? ¿No les gustaría acompañarme a buscar a la bruja o algún trazo de su existencia?
- Solo somos nosotros tres -respondió uno.
- Muchas gracias por el ofrecimiento, pero sólo queremos relajarnos y disfrutar de la naturaleza -añadió otro.
- Sin embargo, si gustas puedes unirte a nosotros, tenemos cerveza, vamos a hacer una fogata y asáremos malvaviscos -la invitó el tercero. 
- Suena divertido, -dijo la chica con un tono gélido-, pero prefiero seguir buscando a la bruja por mi cuenta, espero se diviertan, hasta luego.

Y sin decir más nada la chica se dio la vuelta y desapareció entre los árboles, dejando a los tres amigos muy confundidos, quienes regresaron a terminar su campamento hablando de lo hermosa era y lo raro que había sido su encuentro. 

Mientras tanto, no muy lejos del campamento de los amigos, se escuchó el graznido de un cuervo, que descendió del cielo y se posó sobre el hombro de la chica que espiaba a los amigos entre los árboles. Pero tan pronto las garras del cuervo tocaron a la chica, la apariencia de esta cambio drásticamente, tornándose en una vieja andrajosa con una larga cabellera blanca enmarañada que cubría su cara llena de arrugas y verrugas.

- ¡Kaaa! -graznó el cuervo.
- Sí, Malphas, hubieran sido la víctima perfecta -dijo la vieja.
- ¿Kaaa? -graznó de nuevo el cuervo. 
- Ya conoces las reglas, Malphas, -respondió la vieja, alzando su mano para acariciar la cabeza del cuervo-, solo pueden ser de nosotros aquellos que nos busquen. 

Fin.

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1389 - El Origen de las Pirámides.

Sir Helder Amos | jueves, septiembre 03, 2020 |
La máquina del tiempo estaba lista y aquel científico del siglo XXVI pegó un grito de júbilo, desde pequeño se había sentido atraído por las majestuosas pirámides de Egipto, y al fin podría viajar al pasado para disipar sus dudas, sobre todas las teorías que había estudiado y creado sobre su construcción. 

Su afición por las pirámides lo había llevado a recabar toda la información posible, desde su posición astronómica hasta la medida y peso de cada piedra de su estructura, tenía cada plano de ellas, cada foto, cada diagrama pero todavía le quedaban muchas interrogantes: ¿cómo los egipcios de la época las habían diseñado? ¿Cómo habían movido las piedras? ¿Cómo las habían construido si antes la tecnología no estaba tan avanzada? 

Así que cuando la máquina del tiempo estuvo lista, el científico celebró brevemente y sin dudarlo ni un momento se montó en ella, puso la fecha estimada de cuando la construcción había comenzado y se lanzó al pasado. 

Sin embargo, cuando llegó al pasado se sintió muy confundido y decepcionado una vez que el haz de luz que lo había transportado a través del tiempo se hubiera disipado, el desierto estaba desierto, no había rastros de ninguna pirámide.

Consternado, verificó la fecha en la máquina del tiempo y estaba correcta, no se había equivocado, así que decidió explorar un poco la zona, pero al no encontrar más que montañas y montañas de arena, decidió regresar a su era y re evaluar sus estudios. Pero al poner sus coordenadas y fecha en la máquina del tiempo está arrojó un error: Futuro Inválido. 

El científico se sintió aún más confundido, ¿qué estaba pasando?, ¿qué había hecho mal?, en eso percibió un gran grupo de personas que venían hacia él cantando y danzando con lo que parecían ofrendas y regalos.

- ¡No es posible! -exclamó, comprendiendo súbitamente la situación. 

Fin.

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1388 - Las Vacaciones con el Abuelo.

Sir Helder Amos | miércoles, agosto 26, 2020 |
Cuando fue a recoger a su hijo adolescente en la estación de tren, estaba preparada para todas las quejas y en especial el gran portazo que este le daría a la puerta del coche al montarse, por haberlo mandado dos meses a la casa de campo con su abuelo, donde no había internet ni muchas cosas que hacer. Sin embargo, nada de esto ocurrió, y el joven se montó al coche muy calmada y calladamente. 

- ¿Y entonces... no me vas a decir como la pasaste? -le preguntó su madre.
- No la pasé mal -respondió secamente el muchacho.
- ¡Vaya! ¡Qué milagro! ¿Viste que no era el fin del mundo? ¿Qué el internet y la ciudad no lo son todo? 
- Ya, mamá, no empieces, no lo arruines. 
- Vale, disculpa, pero puedo preguntarte ¿qué te hizo cambiar de parecer?
- El abuelo... pues, la verdad, el abuelo me hizo sentir mal cuando me escuchó quejándome de que no tenía internet, cuando él a mi edad tuvo que dejar a la abuela embarazada con mi tía para unirse al ejército... esta vez fue muy crudo...  me contó todo lo que vio y vivió en la guerra, luego todo lo que tenía que hacer para poder comer durante la hambruna que hubo en el país, me contó sobre las enfermedades locas que han surgido y todas las crisis que ha vivido a través de los años... el abuelo me contó todo y, pues, a diferencia de ahora, aquellos tiempos sí que eran difíciles...

Al no poder creer lo que había escuchado, la mujer se quedó viendo a su hijo anonadada con una gran sonrisa do orgullo. 

- ¿Qué me ves? -le preguntó su hijo al notar su expresión. 
- Nada... ¡vaya!, las vacaciones con el abuelo sí que te sentaron bien, ¿eh?, creo que voy a mandarte con él más seguido.
- ¡Ay no, mamá! ¡Por favor! ¡Allá no hay internet! 

Fin.

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1387 - El Aprendiz del Mago.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 10, 2020 |
Un día, cuando el mago se miro al espejo y descubrió que todo su cabello se había tornado blanco, decidió buscarse un aprendiz a quien enseñarle todos sus trucos y dejarle todo su legado. Segundos después de tomar esta resolución, un pequeño huérfano tocó a la puerta del mago para pedirle un poco de pan. 

Sorprendido por lo poderosa que era su magia, el Mago aprovechó la oportunidad e invitó al pequeño huérfano a vivir con él y convertirse en su aprendiz, quien aceptó de inmediato. Y de esta manera empezó su educación. 

Durante años y años el mago le enseñó a su aprendiz todo lo que sabía sin limitaciones, así que lo instruyó  sobre magia, biología, astrología, astronomía, economía, filosofía, cartomancia, quiromancia, psicología, medicina y, más importante aún le enseñó sobre la vida. 

De tal forma, ese pequeño pasó de ser un huérfano, al joven aprendiz de mago, y este se sentía tan agradecido por todo lo que había recibido, que consideraba que el mago era todo y lo único preciado que tenia en su vida, a pesar de los cientos de regalos y riquezas que este le había dado.

Sin embargo, un día, el mago conoció a una malvada bruja, de la cual se enamoró perdidamente y terminó casándose con ella, pero la bruja en verdad no amaba al mago y solo le seguía la corriente por diversión. Pero el joven aprendiz, al ser tan apuesto y culto, llamó la atención de la bruja, quien trató de seducirlo, incluso bajo la nariz del mago. Pero el joven siempre se resistió a sus encantos. 

Hasta que la malvada bruja se cansó de los continuos rechazos del aprendiz, y sin más preámbulos lo amenazó diciéndole:

- Si no te entregas a mi, haré que el mago té eche y te quite todo lo que te ha dado. 
- Prefiero perderlo todo que irrespetar al maestro -sentenció el joven aprendiz. 
- Muy bien, prepárate, porque no descansaré hasta verte pagar por tu desprecio.

Al día siguiente la bruja cumplió su amenaza, y el mago echó a su aprendiz y le quitó todos los bienes materiales que le había regalado, sin embargo no pudo quitarle su gratitud ni su conocimiento. Así que el joven, en vez de entristecerse, solo se sintió decepcionado al ver que su maestro era dominado por la malvada bruja. 

Lamentablemente, la bruja no se detuvo allí e, incluso después de echarlo, siguió intentando seducir al joven, quien a pesar de perderlo todo siguió siendo leal a su maestro. Desafortunadamente, las tiernas y gratas palabras que el joven utilizaba para referirse al mago lo delataron, y al comprenderlo todo, la bruja lo amenazo una última vez:

- Si no te entregas a mi, destruiré todo lo que te queda. 
- Yo soy un huérfano, el mago me ha quitado todo lo que tenía, así que tus palabras no me asustan, porque no tengo nada que puedas destruir. 
- ¿Estás seguro?
- Sí, yo siempre voy a ser leal a mi gran Maestro. 
- Esta bien, cómo tú quieras, prepárate a perderlo todo. 

Esa misma noche, la bruja envenenó al mago y le cortó la cabeza, la cual hechizó y metió en una caja que envió al joven aprendiz. 

Al recibir el paquete, el joven pegó un grito de dolor al ver la cabeza de su maestro y comenzó a llorar desconsoladamente, abrazando y besando la cabeza de su antiguo maestro. De pronto, entre sus sollozos, la cabeza tomó vida y le preguntó:

- ¿Ahora si lo has perdido todo? 
- ¡Sí, maestro! -gritó, desconsolado el joven- ¡Todo!
- ¿Qué piensas hacer ahora? -le preguntó la cabeza.
- Llorarlo, maestro, llorarlo hasta que se me sequen los ojos -respondió honestamente.
- ¿Y después?
- Recordarlo, maestro, recordarlo todos los días de mi vida con gratitud por su bondad y grandeza. 
- ¿Y no piensas vengarte de quien me hizo esto? 
- ¡No! -sentenció el joven. 
- ¿Por qué? Yo te enseñé todo lo que sabía, así que tu tienes el conocimiento y poder para vengar mi muerte. 
- No, jamás lo vengaría, porque aunque el dolor sea inmenso, usted me enseñó que la venganza es solo una pérdida de tiempo que nunca trae nada bueno. 
- Pero...  -empezó a refutar la cabeza sin poder terminar, porque se quedó sin voz y un pequeño hilo de humo verde salió de su boca.

Sorprendido por lo que vio, el joven aprendiz descubrió el hechizo de la bruja y, a pesar de su dolor, se sintió orgulloso de no haber caído en su última tentación, y al parecer lo mismo sintió el mago, porque cuando el joven volvió a ver la cabeza de su maestro, esta reposaba con una gran sonrisa de satisfacción en su frío y pálido rostro.

Fin.

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1386 - La Broma Alienígena.

Sir Helder Amos | martes, agosto 04, 2020 |
En aquella noche de luna llena y cielo despejado, dos amigos se encontraron para ver las estrellas:

- ¿Entonces es tu primera vez viendo el espacio? -le preguntó, mientras terminada de armar el telescopio.
- Sí, mi primera vez, ¿tú lo has visto muchas veces?
- Cada vez que puedo, me encanta ver los planetas y las estrellas, ¿Qué te gustaría ver primero? 
- No lo sé... ¿Qué te parece si empezamos con la luna?
- Vale, esto ya está listo, solo déjame cuadrarlo y ajustarlo para que puedas verla claramente.
- Oye... ¿Y alguna vez has visto alguno?
- ¿Algún qué?
- Ehh... tú sabes... un alíen o un platillo volador.
- Ja, ja, ja, ¿en verdad me estás haciendo esa pregunta? 
- Pues...
- No, nunca he visto uno, no creo en los aliens ni en nada de eso, ¿tú si?
- Quizás... Aunque tampoco nunca he visto uno, pero...
- ¡Listo! Allí la tienes, la luna -anunció, interrumpiéndolo y cediéndole el telescopio-. Ven a ver, pero ten cuidado de no mover el telescopio. 
- A ver... ¡¿QUÉ DEMONIOS?! -gritó un segundo después de ver poner el ojo en el visor y dando un salto para atrás tumbó al telescopio y se cayó al suelo. 
- ¡Oye! ¿Qué te pasa? ¡Ten cuidado con el telescopio!
- ¿¿¿VI-VI-VISTE ESO???
- ¿Qué? ¿La luna?
- Sí-sí-sí, digo, no. Los horribles pulpos que estaban parados en ella. 
- ¿De que hablas? En la luna no hay animales, mucho menos pulpos, ¿estás loco?
- No, no, pero entonces ¿qué fue eso que vi?
- Arena y rocas, en la luna no hay nada más que arena y rocas, así que no pudiste ver nada más, quizás tus ojos o tu mente te jugaron una broma, ¿quieres volver a intentar?
- Sí, sí, quizás tiene razón, quizás como estábamos hablando de los aliens los imagine...
- Ven, ya está listo, vuelve a mirar para que compruebes que no hay nada. 
- ¡Vale!... ¡PERO MIRA, ALLÍ ESTÁN! ¡LOS ESTOY VIENDO! 
- ¿Qué cosa? 
- ¡MIRA! ¡LOS PULPOS! ¡ALLÍ ESTÁN! ¡SALUDÁNDONOS CON SUS TENTÁCULOS! ¡MIRA! ¡MIRA! -gritó, cediéndole el telescopio. 
- ¡Déjame ver! ... ¡Ay, ya! Deja de bromear, que ahí no hay nada. 
- ¡¿CÓMO QUE NO HAY NADA?! -preguntó, quitando a su amigo del telescopio para ver de nuevo-. ¡ALLÍ ESTÁN PARADOS!
- A ver... -dijo, algo obstinado, empujando a su amigo a un lado para poner su ojo en el telescopio-. No, nada, y ya para que no es gracioso.
- No, tú para, estoy seguro que puedes verlos y me estás tomando el pelo. 
- ¡Si ahí no hay nada! -gritó exasperado. 
- ¡¿Y los pulpos, que?! -replicó.
- ¡NO HAY PULPOS! -vociferó, empezando a discutir.
- ¡Sí hay...
...
...

Mientras tanto, en el lado oscuro de la luna, los alienígenas se destornillaban de la risa con la broma que le estaban gastando a los humanos.

Fin.

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1385 - La Pesadilla Húmeda.

Sir Helder Amos | miércoles, julio 15, 2020 |
Mientras trabajaba en su reporte, la puerta de la oficina se abrió de golpe y vio a su secretaria completamente desnuda recostada sobre el marco de la puerta. 

- ¡¿Qué te pasa?! -le gritó-. ¡¿Te has vuelto loca?!
- No, nada de eso, es solo que no puedo aguantarme más -contestó la secretaría acercándose lenta y sensualmente hasta su escritorio. 
- Pero, ¿qué estás haciendo? ¡Te voy a despedir! ¡Anda a vestirte!
- No, no, no, -negó la secretaria agitando su dedo índice con sus perfectas y largas uñas pintadas de rojo-. Yo sé que el verdadero motivo por el que me contrató fue por lo sensual y sexy que soy -dijo la mujer, llegando al escritorio-. Por mis larga y bella cabellera, por mis piernas perfectas, y mi figura 90-60-90.
- ¿Qué estás diciendo? ¡Yo no...!
- No te atrevas a negarlo -lo interrumpió la secretaria, silenciándolo al llevarle un dedo a sus labios-. Yo lo vi en tus ojos, lo sentí en tu mirada, tan pronto entré por esa puerta el día de la entrevista. 
- Eh... bueno... -balbuceó-. Sí, es cierto, tú belleza destacó sobre el resto de las desaliñadas candidatas, ¡Pero no es lo que parece! ¡ESTOY CASADO! -gritó el hombre, levantando su mano a la cara de la secretaria y mostrándole el brillante anillo que había en su dedo anular. 
- Eso no importa, a mi me gusta compartir -sentenció la secretaria y, agarrándole la mano a su jefe, se metió el dedo anular a la boca y le quitó el anillo con los dientes. 

Anonadado, el jefe empezó a sudar frío y un segundo más tarde la secretaria se lanzó sobre él... ... ...

- ¡¿Querido?! ¡Querido, despierta! ¡Amor! ¡¿Estás bien?! -se escuchó una voz por toda la oficina. 
- ¡Ahhhhh! -despertó súbitamente el hombre, con la frente empapada y una extraña expresión de horror y pena en su rostro.
- ¿Estás bien, querido? 
- Sí... sí... estoy bien -afirmó el hombre luego de un rato de silencio en el que recorrió toda su oscura habitación con la mirada. 
- ¿Pesadilla? -le preguntó, pero el hombre solo le limitó a asentir con la cabeza-. Lo siento mucho -le dijo, abrazándolo-. Pero solo fue un sueño, no te preocupes, yo estoy aquí, contigo. 
- Gracias -respondió el hombre con voz seca. 
- ¿Quieres hablar al respecto? ¿Que estabas soñando?
- No, no, no -negó rápidamente el hombre con la cabeza-. Esta ha sido la peor pesadilla que he tenido. Fue muy horrible, no quiero ni recordarla.
- Oh, lo siento mucho, ¿hay algo que pueda hacer para hacerte sentir mejor? 
- Sí... -respondió el hombre, tras sacudir su cabeza en un intento de sacudirse la pesadilla de su mente-. ¡Muchos! -añadió, señalando su mejilla con su dedo índice.
- ¿De verdad? ¡¿En serio?! -le preguntó, entusiasmado, y al ver a su esposo asentir, pegó un brinco de emoción-. Pero estoy barbudo, y pensé que no te gustaba porque la barba te hace cosquillas. 
- Sí, pero creo que me haría bien reír un po...

Y sin dejarlo terminar, se lanzó sobre él para inundarlo con tantos besitos en la mejilla que le produjeron una carcajada que le hizo olvidar su pesadilla. 

Fin.

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1384 - El Demonio Confundido.

Sir Helder Amos | sábado, julio 11, 2020 |
Mientras Satán hacía su inspección rutinaria por todas las celdas del infierno, se quedó plasmado al sorprender a uno de sus más leales demonios parado frente al espejo probándose unas alas blancas (un poco ensangrentadas) en su espalda.

- ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO? -bramó Satán, emitiendo fuego por todo su cuerpo.
- ¡Oh! ¡Mi señor! ¡Nada, nada! ¡Se lo prometo! -exclamó el demonio, pegando un brinco y tratando de esconder las alas de la vista de su amo. 
- ¡NO ME MIENTAS, QUÉ TE VI! 
- Eh.. está bien, mi-mi señor -balbuceo el demonio, mostrándole las alas-. Les arranqué estas alas a una paloma para ver cómo me quedaban -admitió, el demonio, muy apenado. 
- ¿POR... ? -empezó a rugir Satán, sin embargo, al ver lo aterrado que estaba el demonio, tomó un respiro, y se calmó un poco-. ¿Por qué? -le preguntó, más gentilmente. 
- No lo sé, mi señor, desde la última vez que regresé de la tierra no me siento seguro de mi mismo, -empezó a confesar el demonio-, porque todo salió mal, el alma del joven mago con el que había hecho un trato me la robo una chica que se enamoró de él, ella con su amor rompió nuestro pacto, y me dijo algo... me dijo algo, que me dejó muy confundido. 
- ¿Qué fue lo que te dijo? -inquirió Satán, completamente calmado e interesado en el relato del demonio. 
- Pues, me dio las gracias y me dijo que si no hubiera sido por mí, ella nunca hubiera conocido al joven mago y que a pesar de que yo era un demonio, era un demonio bueno... Eso me dijo... Pero todos los demonios somos malos o debemos ser malos, ¿no?... los demonios buenos no existen, bajo su premisa, entonces, yo sería un... ¿ángel? -concluyó el demonio, mostrándole las alas de paloma que sostenía en sus manos y alzando los hombros.
- ¡Vaya! -soltó Satán asombrado y, entrando a la celda del demonio, selló la puerta con fuego tras de él-. Creo que ha llegado el momento...
- ¡No! ¡Por favor, mi señor! ¡No me castigue! ¡Le prometo que no volverá a pasar! -lo interrumpió el demonio, suplicándole y arrodillándose ante él.
- ¡Cállate y párate, inútil! - bramó Satán- ¡No me interrumpas! Ha llegado el momento de que sepas la verdad...

Fin.

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