lunes, julio 23, 2012

563 - La musa perdida.

El escritor se sentaba todos los días y a la misma hora en frente a la máquina de escribir, donde su musa lo esperaba para inspirarlo y brindarle la más brillantes ideas.

Un día, el escritor se sentó en su máquina de escribir y su musa no estaba a su lado, y sin ella no pudo escribir ni una sola palabra que valiera la pena leer.

Al siguiente día y al siguiente y al siguiente el escritor notó la ausencia de su musa al lado de su maquina de escribir y empacando todas sus cosas emprendió un gran viaje en busca de su musa perdida.

El escritor viajó por todo el mundo y probó comidas deliciosas, de las cuales no pudo escribir porque no tenía a su musa a su lado; vio paisajes hermosos, de los cuales no pudo escribir porque no tenía a su musa a su lado; y conoció gente asombrosa, pero como ya saben, tampoco pudo escribir sobre ellas porque no tenía a su musa a su lado.

Cuando el escritor regresó a casa después de haber viajado por todo el mundo buscando a su musa perdida sin haberla encontrado, se sorprendió mucho al verla parada justo al lado de su vieja máquina de escribir y sin perder ni un solo segundo, tiró todo su equipaje a un lado y se sentó a escribir con su musa a su lado.

Mientras escribía, el escritor le preguntó a su musa:
-¿Donde habías estado? He probado comidas deliciosas, visto paisajes hermosos y conocido gente asombrosa.
- Siempre he estado aquí, esperando tu regreso - respondió la musa.
- Pero si yo partí para ir a buscarte ...
- Lo sé.
- ¿Entonces?
- Tuve que esconderme un par de días porque te estabas quedando sin ideas y necesitaba que salieras y conocieras el mundo, probaras nuevas comidas, vieras cosas que nunca antes hubieras visto y conocieras gente diferente a ti... Ahora tienes muchas historias que contar, así que deja de hablar tanto y concéntrate en escribir.

Fin.

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