555 - El gallo despertador.

Después de haber roto cientos de relojes despertadores, se compró un gallo para que la despertara con sus cacaridos al salir el sol; y éste al tener vida y reflejos, podría esquivar los almohadasos, zapatazos y golpes que ella lanzaba normalmente para apagar las alarmas que la despertaban; y si alguna  vez una o todas de esas cosas lo alcanzaban, el gallo despertador no se callaría, como lo hacían los relojes despertadores, si no que cacarearía más fuerte debido al dolor, y eso, definitivamente la despertaría.

Fin.

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