244 - La historia del Gallo de Juancito.

Sir Helder Amos | jueves, septiembre 01, 2011 |


Cuando era pequeño, Juancito tenía una mascota muy peculiar, un gallo, razón por la cual Juancito siempre llegaba temprano al colegio y nunca se perdía ni un solo episodio de sus caricaturas favoritas los sábados en la mañana; pero ahora que Juancito creció y sus viernes los ahoga en alcohol, Juancito, del gallo se desasió.

FIN.

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243 - Oprima solo en casos de emergencia.

Sir Helder Amos | miércoles, agosto 31, 2011 |


Era lo que decía el cristal que protegía aquel majestuoso botón rojo que llamaba tanto la atención, nadie sabía lo que haría si era presionado, lo que hacía que toda la tripulación, deseara secretamente lo peor para tener la oportunidad de oprimirlo; y cuando el día llego y una terrible emergencia se desató, entre tanto pánico y el terror, nadie se acordó de oprimir el botón.

FIN.

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242 - El calor de ejercer la profesión.

Sir Helder Amos | martes, agosto 30, 2011 |


Tan pronto sonó la alarma y sus luces rojas se encendieron, corrimos hasta el camión y nos dirigimos hasta donde ocurría la emergencia, nos habían preparado física e intelectualmente para afrontar cualquier tipo de situación; pero a pesar de todo,  tenía un presentimiento muy raro sobre esta misión, nuestra primera misión.

Llegamos y encontramos la casa en llamas, donde los gritos provenientes de las personas que se encontraban atrapadas adentro nos hicieron dar cuenta de que la realidad es muy diferente a cualquier entrenamiento; pero sin dudar un momento tumbamos las puertas y entramos, hacía calor y el fuego trataba de abrazarnos con sus fuertes llamas; pero teníamos una misión que cumplir, así que lo ignoramos y empezamos la búsqueda.

Decidimos dividirnos para encontrar más rápidamente el origen de los gritos que pedían ayuda, así que decidí bajar solo al sótano, allí el calor era tan intenso que no me dejaba pensar claramente, sentía que había olvidado algo, pero seguí buscando, no habían transcurrido cinco minutos, cuando tuve que detenerme, el calor era tal que mi vista se había nublado, había olvidado algo, ¿Qué era lo que había olvidado?,.. ¡Claro, la mascara de oxigeno! intenté regresar para ir por ella, pero ya era demasiado tarde, el fuego danzaba a mi alrededor tratando de seducirme y abrazarme entre sus cálidos brazos y yo ya no tenía fuerzas suficientes para resistirme, así que cerré los ojos y me entregué a él.

FIN.

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241 - Poniendo la mesa.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 29, 2011 |


Con mucha calma y tarareando una de sus canciones preferidas, fue poniendo poco a poco todos los utensilios que necesitaría para poder cenar: un cuchillo, un cubierto, una sierra, un martillo, un mazo y unas tijeras.

Luego se sentó a la mesa, se ató una servilleta alrededor de su cuello, sonrió y le dijo a su víctima que yacía amordazada encima de la mesa.

- No me mires con esos ojos, que solo hacen que te veas más deliciosa.

FIN.

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240 - Elemental mi querido Watson.

Sir Helder Amos | domingo, agosto 28, 2011 |



- Yo nunca he probado ni una pizca de droga, ni nunca lo haría, yo no dañaría mi mente ni mi cuerpo con ese tipo de sustancias - Dijo Sherlock Holmes a la entrevistadora; pero todo era mentira, desde el título hasta la entrevista.

FIN.

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239 - Una cuestión de superación, poder y rangos.

Sir Helder Amos | sábado, agosto 27, 2011 |



- Sargento McClay que alegría verlo de nuevo, ¿Qué lo trae por acá?
- Lo siento Coronel - dijo con una temblorosa y nerviosa voz- Pero usted sabe que mi sueño desde que me uní al ejercito ha sido superarme e ir avanzando poco a poco en el escalafón de rangos.
- Claro que lo recuerdo Sargento, usted fue uno de los mejores Cabos a los que yo he entrenado y mira lo que con esfuerzo y dedicación has logrado, ¡Ya eres todo un Sargento!
- Si mi Coronel y me están dando una oportunidad que no puedo rechazar, ¡oh mi Coronel, cuanto lo siento! Ellos dicen que me nombrarán Coronel, así como usted, pero para eso, debo llevar a cabo una nefasta y horrenda tarea.
- No le entiendo nada de lo que está hablando Sargento, explíquese mejor, ¡es una orden!
- Lo siento mi Coronel, -dijo mientras sus ojos se llenaban de lagrimas - de verdad, no es mi intención y no sabe cuanto lo siento.
- Deje de llorar Sargento, ¡Esa no es cosa de Hombres!, ¡deje de llorar y explíquese!.
- Lo siento mi Coronel, lo siento mucho.
***BAM***

FIN.

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238 - Fiesta equina.

Sir Helder Amos | viernes, agosto 26, 2011 |



El explorador estaba preocupado, nunca antes se había adentrado tanto en la selva; pero siguió caminando hasta que llegó a un claro y lo que vio le hizo dudar de su cordura, eran unicornios, cientos de ellos, corriendo de aquí para allá relinchando y jugando.

El explorador sacó su cámara y tomó cientos de fotos, no podía creer lo que veía y emocionado volvió a casa para anunciarle al mundo su descubrimiento; pero tan pronto reveló las fotos, que servirían como prueba de su gran hallazgo, se dio cuenta de que su vista sí le había fallado y que su mente lo había engañado porque solo eran caballos, borrachos, usando gorros de fiesta y celebrando un cumpleaños.

FIN.

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237 - Círculo vicioso.

Sir Helder Amos | jueves, agosto 25, 2011 |



- Si quieres, nos podemos reunir más tarde para tomarnos un par de tragos - Le susurró al oído a la bella mujer que tenía sentada a su lado en la reunión de AA.

FIN.

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236 - Un par de copitas.

Sir Helder Amos | miércoles, agosto 24, 2011 |



-¡Vamos, esto hay que celebrarlo!

Y como el tonto que soy le hice caso y nos fuimos al bar mas sucio y barato que encontramos, yo fiel a mi palabra solo  me tomé dos cervezas, mi amigo, en cambio, ya he perdido la cuenta, quiero irme de aquí, pero este hombre no deja de hablar, tiene más problemas que un libro de matemática y yo que pensaba que habíamos venido para celebrar mi triunfo.

FIN.

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235 - Después del apocalipsis.

Sir Helder Amos | martes, agosto 23, 2011 |



La cucarachita iba y venía de aquí para allá, con sus patitas en el aire, bailando de felicidad, la guerra nuclear había terminado, así que ahora podía andar de aquí para allá sin miedo a que nadie la fuera a pisar.

FIN.

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234 - La mancha.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 22, 2011 |



Desde mi trono, observaba como mi querida sirvienta Anita limpiaba el piso de mi habitación,ya tenía más de veinte minutos enfocada en una sola loza de cerámica cuando le pregunte:

- Anita, querida,  ¿Por qué sigues enfrascada en una sola loza de cerámica cuando todavía te falta media habitación por limpiar?


- Es que esta loza, su majestad, tiene una mancha - respondió Anita con voz calmada pero con un leve tic en su ojo izquierdo y volviéndose para retomar su faena murmuró para sí misma - una mancha, una mancha...

Sin decir más, abandoné mis aposentos para ir a tomar el té y cuando regresé, ni la mancha ni Anita estaban en la habitación.

FIN.

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233 - MarieAnn.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 22, 2011 |



MarieAnn era una niña muy inteligente, ella fue la primera de la clase que aprendió a leer y a escribir y siempre se denotaba que poseía una inteligencia superior a la de los demás niños de su edad.

Pero pronto, la inteligencia de MarieAnn pasó de convertirse de un don a una maldición, porque al darse cuenta que estaba rodeada de seres inferiores a ella, MarieAnn empezó a odiar a la humanidad y al mundo en el que vivía.

Así que MarieAnn empezó a trabajar en una forma de aniquilar a todos los humanos estúpidos que la rodeaban y destruir el mundo, pero al ser tan inteligente, MarieAnn, se dio cuenta de que tal matanza y destrucción no eran necesarias, porque la solución a su odio era todo lo contrario.

Y con un último "Los odio a todos" MarieAnn se despidió de este mundo.

FIN.

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232 - Pena de muerte.

Sir Helder Amos | domingo, agosto 21, 2011 |



Pasaba todo el día haciendo sonar su jarrita de peltre contra los barrotes que lo aprisionaban, cantando canciones tristes  que narraban su historia, poniendo en orden sus pensamientos y disfrutando de la soledad  de los pocos días que le quedaban.

FIN.

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