565 - Cada centavo cuenta.

Cuando una señora adinerada terminó de pagar su compra en el supermercado y la cajera le dio un par de monedas de un centavo de cambio, la mujer adinerada miró con desprecio las pequeñas monedas y las tiró al suelo como si estas no valieran nada.

Yo que estaba observando todo esperando en la linea para pagar mis productos, corrí hasta donde estaba la mujer adinerada y dándole un pequeño empujóncito me agaché a recoger las monedas que ella había tirado, ese par de centavos eran justo lo que necesitaba para poder comprarme una leche achocolatada que había dejado en el carrito de compras porque antes no me alcanzaba.

Fin.

564 - Los robots.

- El robot se instalaría allí donde están tus trabajadores y produciría 5.000 unidades diarias, aproximadamente 4.500 unidades más de las que producen todos tus trabajadores juntos al día y no vas a tener que pagarle horas extras ni bono de eficiencia. Y... ¿Qué dices?

- Umnn... No lo sé... ¿Cinco mil dices?.. Umnn... Es que a mi no me gustan las nuevas tecnologías y no me agrada la idea de tener algo sin alma ni inteligencia haciendo todo el trabajo de mi empresa.

- ¿Y usted cree que sus trabajadores, después de trabajar años para usted repitiendo la misma acción ocho horas al día todos los días todavía tienen alma? Créame, amigo, que cuando le digo que si hay algo que tenga más alma que todos sus trabajadores juntos es mi robot, es porque así lo es.

Fin.

563 - La musa perdida.

El escritor se sentaba todos los días y a la misma hora en frente a la máquina de escribir, donde su musa lo esperaba para inspirarlo y brindarle la más brillantes ideas.

Un día, el escritor se sentó en su máquina de escribir y su musa no estaba a su lado, y sin ella no pudo escribir ni una sola palabra que valiera la pena leer.

Al siguiente día y al siguiente y al siguiente el escritor notó la ausencia de su musa al lado de su maquina de escribir y empacando todas sus cosas emprendió un gran viaje en busca de su musa perdida.

El escritor viajó por todo el mundo y probó comidas deliciosas, de las cuales no pudo escribir porque no tenía a su musa a su lado; vio paisajes hermosos, de los cuales no pudo escribir porque no tenía a su musa a su lado; y conoció gente asombrosa, pero como ya saben, tampoco pudo escribir sobre ellas porque no tenía a su musa a su lado.

Cuando el escritor regresó a casa después de haber viajado por todo el mundo buscando a su musa perdida sin haberla encontrado, se sorprendió mucho al verla parada justo al lado de su vieja máquina de escribir y sin perder ni un solo segundo, tiró todo su equipaje a un lado y se sentó a escribir con su musa a su lado.

Mientras escribía, el escritor le preguntó a su musa:
-¿Donde habías estado? He probado comidas deliciosas, visto paisajes hermosos y conocido gente asombrosa.
- Siempre he estado aquí, esperando tu regreso - respondió la musa.
- Pero si yo partí para ir a buscarte ...
- Lo sé.
- ¿Entonces?
- Tuve que esconderme un par de días porque te estabas quedando sin ideas y necesitaba que salieras y conocieras el mundo, probaras nuevas comidas, vieras cosas que nunca antes hubieras visto y conocieras gente diferente a ti... Ahora tienes muchas historias que contar, así que deja de hablar tanto y concéntrate en escribir.

Fin.

562 - El conejo con la pata de palo.

El conejo con la pata de palo  cojeaba de un lado a otro por todo el barco pirata, siempre con una copa de brandy en la mano y mirando al horizonte, recordando los viejos tiempos cuando vivía en el bosque y saltaba de un lado a otro sin nada de que preocuparse; y ahora... 

Ahora su único objetivo era vengarse... 

Vengarse de aquel pirata que le había arrancado una pata para tener buena suerte mientras cometía todas sus fechorias.

FIN.

561 - “Todo está bien"

“Todo está bien, todo está bien, todo está bien” seguían repitiéndome, cuando en realidad, para mí,  nada estaba bien, nada.

Fin.

560 - Suicidio prematuro.

Aterrado de vivir una vida sin sentido, se amarró el cordón umbilical alrededor de su cuello cuando tenía ocho meses y medio de gestación.

Fin.

559 - Reir para no llorar.

Todo el mundo  quedó horrorizado cuando él se acercó al ataud de su padre y empezó a reirse como un maníatico, lanzando ruidosas carcajadas que hacían ponerle la piel de gallina a todos los presentes en la capilla velatoria.

Fin.

558 - Sueño pesado.

- ¡Mira papá, ese perro  está durmiendo en el medio de la carretera! - le dijó el niño a su padre asomándose por la ventanilla del carro.
El papá al escuchar a su hijo miró por el retrovisor y vió que tenía razón y que había un perro tirado en medio de la carretera.
- ¿Cómo hace ese perro para dormir en medio de la carretera, papá, y no despertarse con los sonidos de los carros que pasan tan cerca de él? -preguntó el niño.
- No lo sé hijo... Debe de tener el sueño muy pesado... - respondió el padre dubitativo porque no tenía el corazón  para decirle a su hijo la verdad sobre el perrito.

Fin.

557 - El oso polar.

Cuando regresó de sus vacaciones por el caribe nadie lo reconoció porque se había bronceado tanto que ahora toda su piel no era blanca como la nieve si no marrón y oscura como la de cualquier otro oso.

Fin.

556 - El tesoro perdido: los mejores empleados.

Tras despedir a su casi nuevo empleado, sacó una caja llena de resúmenes curriculares para evaluarlos y contratar a uno nuevo, y mientras hojeaba un par de resúmenes que cumplían con todos los requisitos para llenar la vacante se le ocurrió una brillante idea...

Como ya estaba cansado de siempre contratar a una persona que se veía adecuada para el cargo y tener que despedirla un par de semanas después por ser todo lo contrarío a lo que decía su resumen y ser completamente ineficiente; decidió inventar un pequeño juego que le proporcionaría al empleado ideal, y así escondió cinco cofres del tesoro por toda la ciudad al mismo tiempo que le enviaba a todas las personas que se habían postulado para trabajar bajo su mando una hoja con instrucciones y pasos a seguir para encontrar los cofres del tesoro, indicando que las personas que encontraran los cofres se llevarían una grata sorpresa.

La mitad de las personas ni siquiera intentaron buscar los cofres y muchos de lo que intentaron buscarlos se rindieron a medio camino por todas las cosas que había que hacer para encontrarlos.

Solo tres personas interesadas y constantes encontraron los cofres del tesoro y para su sorpresa, adentro no tenían oro ni un premio sorpresa, si no un contrato para ocupar la vacante de la empresa.

Y así el empleador encontró a los mejores empleados que había tenido en años, y se quedó muy sorprendido al revisar sus resúmenes un año después para renovarles el contrato y darse cuenta de que esas personas no cumplían con los requisitos exigidos para el trabajo y que en situaciones normales, él ni loco los hubiera contratado.

Fin.

555 - El gallo despertador.

Después de haber roto cientos de relojes despertadores, se compró un gallo para que la despertara con sus cacaridos al salir el sol; y éste al tener vida y reflejos, podría esquivar los almohadasos, zapatazos y golpes que ella lanzaba normalmente para apagar las alarmas que la despertaban; y si alguna  vez una o todas de esas cosas lo alcanzaban, el gallo despertador no se callaría, como lo hacían los relojes despertadores, si no que cacarearía más fuerte debido al dolor, y eso, definitivamente la despertaría.

Fin.

554 - Mensaje del más allá.

“Trae ropa ligera, hace mucho calor aquí abajo"

Fin

553 - El escondite de la caja fuerte.

La caja fuerte siempre corría  apurada a esconderse detrás de una pintura en la sala cuando jugaba a las escondidas con su otras amigas cajas fuertes.

Y no es necesario decir que a ella siempre la encontraban de primero.

Fin.