sábado, abril 09, 2011

099 - La muerte.

- ¿Me tienes miedo? - Le susurró la muerte al oído, acariciándole sus rosadas mejillas con sus huesudos dedos y jugando con su guadaña sobre su delicado cabello.
- No, ¿Por qué habría de temerte? Si ya estoy muerta.

FIN.

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1 comentario:

  1. En este hubiese terminado con un:

    "-No, ¿por qué habría de temerte? Ni que estuviese viva"

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