1024 - Megabytes.

Sir Helder Amos | miércoles, septiembre 14, 2016 |
Cuando el virus se despertó y vio que su base de datos había sobrepasado los mil megabytes, se vio en el espejo y se dijo: "¡Wow! Ya soy todo un giga." Así que dejo a un lado sus pantalones cortos y sus ropas coloridas, y desde ese momento empezó a utilizar un traje y corbata para verse serio y maduro.

Sin embargo, al ver que todos sus amigos troyanos y gusanos, que también habían alcanzado los mil megas durante la noche, seguían actuando de forma jocosa e inmadura, el virus los regañó y les puntualizó que deberían aprender a comportarse como los gigas que eran.

Pero a lo que sus amigos lo escucharon y vieron su atuendo, se rieron a carcajadas y le dijeron que sin importar cuantos gigas o terabytes alcanzaran sus bases de datos, ellos seguirían midiéndose en megas.

Fin.

1023 - Juegos macabros: Memoria.

Sir Helder Amos | domingo, septiembre 11, 2016 |
- Señor, los 25 pares de cadáveres de gemelos idénticos que ordenó han arribado, ¿qué desea que hagamos con ellos?

- ¡Excelente! Colóquenlos en 50 ataúdes iguales y distribúyanlos aleatoriamente por toda la sala de juegos. Esta noche mis invitados disfrutarán del mejor juego de memoria de sus vidas.

Fin.

1022 - Juegos Macabros:El rompecabezas.

Sir Helder Amos | jueves, septiembre 08, 2016 |
- ¿Qué quieren jugar hoy niños?
- ¡¡¡Rompecabezas!!!
- ¿Otra vez? -preguntó el padre, preocupado.
- ¡¡¡Siiiiiii!!!
- Bueno... Creo que todavía queda uno que aún no han armado-dijo el padre, haciendo una breve suma mental con sus dedos-.  Ya regreso, voy por él.

Y mientras los niños esperaban impacientemente, sentados en la mesa del comedor, vieron a su padre desaparecer por la puerta del sótano. Luego escucharon los gritos desesperados de un hombre pidiendo ayuda y misericordia, antes de escuchar el pum de un disparo seguido por unos toc-tocs de unos martillazos. Después de un momento de silencio, el padre reapareció con una cajita marrón y tras vaciar su viscoso contenido sobre la mesa dijo;

- ¡Ahí tienen, diviértanse!
- ¡¡¡Siiiiiii!!! -gritaron los niños, emocionados, metiendo sus manos desnudas entre los sangrientos y aún calientes restos de sesos, lengua, ojos, dientes, huesos y cabellos para empezar a armar la cabeza.

Fin.

1021 - Juegos Macabros: ¡Tocado!

Sir Helder Amos | domingo, septiembre 04, 2016 |
A pesar de que corría a toda velocidad, pude ver su sombra acercarse más y más hasta que finalmente sentí su sarnosa mano llena de pústulas de pus tocar mi nuca y luego deslizarse por mi desnuda espalda hasta llegar a mi trasero.

- ¡Tocado! -me dijo sonriendo,  mientras me detenía, y al hacerlo me dio unas palmaditas en mi mejilla con su asquerosa mano, informándome: - ¡Ya estás contagiado! ¡Ahora te toca a tí!

Fin. 

1020: Juegos Macabros: La papa caliente.

Sir Helder Amos | jueves, septiembre 01, 2016 |
-¡Todos en círculo! ¡Así, así, uno al lado del otro! ¡En círculo! ¿Están listos? Bueno... ¡Aquí voy! -anunció, quitándole el anillo de seguridad a la granada con la boca y pasándosela rápidamente a la persona que tenía a su lado mientras decía: La papa caliente, la papa caliente...

Fin.

1019 - Juegos Macabros: El escondite.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 29, 2016 |
- Noventa y ocho... Noventa y nueve... Y... ¡Cien! -gritó, quitándose la banda de los ojos-. ¡Listos o no, allá voy! -anunció, mientras verificaba y cargaba la pistola-. Y recuerden, al que encuentre, PIERDE.

Fin.

1018 - El murciélago.

Sir Helder Amos | viernes, agosto 26, 2016 |
Cuando el padre escuchó el grito aterrado de su hijo, corrió a su habitación para ver lo que sucedía y, cuando entró en ella, preguntó exaltado:

- ¡¿Qué pasó, tesoro?! ¡¿Estás bien?!
- ¡Hay un murciélago en la habitación! -gritó el niño, quien estaba sentado en su cama, escondido debajo de las sábanas-. ¡Entró por la ventana y está volando por toda la habitación! -explicó el niño, asomando un poco la cabeza por entre la sábanas para ver a su padre.
- ¡Oye, qué susto nos has pegado! -empezó a reprimirlo el padre-. Pensamos que te había sucedido algo, No tienes que ponerte así por un murciélago, esos son animalitos indefensos que son atraídos por la luz de tu habita... ¡AAAAAAHHH!!

Pero mientras decía eso, el murciélago voló y aterrizó justamente en el cuello del padre, quien pegó un grito aterrado y, después de quitarse el animal con un manotazo, corrió a esconderse debajo de las sábanas junto a su pequeño.

Al día siguiente, al amanecer, cuando el murciélago se hubo marchado y la madre fue a la habitación de su hijo para despertarlo para ir a la escuela,  encontró  a sus dos pequeños dormir acurrucados debajo de las sábanas y sonrió cariñosamente.

Fin.

1017 - Sueño de opio.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 22, 2016 |
Al escuchar al gato rasguñar la puerta, la abrió para dejarlo pasar; pero cuando miró de nuevo, su gato se había convertido en un gran león dorado como el sol. Cegado por el gran brillo del animal, salió corriendo a la calle para que la oscura noche aliviara sus ojos pero, en cambio, vio aterrado cómo cientos de ojos lo observaban cómo estrellas desde el cielo, así que empezó a correr bajo la noche y a huir de aquellas atemorizantes miradas, siguiendo el misterioso camino amarillo que se formaba debajo de sus pies con cada paso que daba, esquivando y saltando los fetos, calaveras y animales muertos que aparecían súbitamente en su camino; hasta que, de pronto, el camino se desvaneció y, a pesar de haber pegado un gran salto, cayó.

Cayó y pegó un brinco en el sofá en el que se había quedado dormido; despertando sudoroso y ajetreado, tomó la pipa de la que había estado fumando y botó su contenido, prometiéndose no fumar opio más nunca en su vida.

Fin.

1016 - El mal capitán.

Sir Helder Amos | martes, agosto 16, 2016 |
Cuando los sobrevivientes del naufragio vieron al capitán del barco acercarse nadando a la isla donde se refugiaban, lo miraron con desprecio y pensaron: "Si hubiera sido un buen capitán se hubiera hundido con el barco."

Fin.

1015 - La pepita

Sir Helder Amos | domingo, agosto 14, 2016 |
Incapaz de creer lo que veían sus ojos, el hombre tomó la pepita entre sus manos y le gritó a su compañero que estaba a unos cuantos metros río arriba:

- ¡Hey Jim! ¡Encontré una!
- ¡Yo también! -gritó su amigo y los dos hombres compartieron una mirada de emoción y satisfacción, porque ambos habían dedicado toda su vida a buscar oro en aquel frío y sonoro río.

De regreso a casa, los dos hombres solo hablaron de lo suertudos que habían sido al encontrar esas pepitas de oro y que de ahora en adelante sus vidas cambiarían drásticamente. Sin embargo, cuando sus caminos se separaron, Jim guardó su pepita en el bolsillo de su camisa y al llegar a casa, antes de poder darle la gran noticia  su familia, sus dos hijos saltaron sobre él para que jugara con ellos y, cuando finalmente logró acostarlos a dormir, terminó de pasar la velada escuchando las anécdotas que le tenía esposa, quien lo esperaba con la cena calientita sobre la mesa.

Al día siguiente, Jim regresó al río y al escuchar a los demás compañeros hablar de que su amigo había vendido su pepita por una gran suma de dinero, que había abandonado el pueblo y que se había mudado a una gran ciudad, recordó la pepita que él también había encontrado y que tenía guardada en su bolsillo.

Saliéndose del río y sentándose a sus orillas, Jim tomó la pepita entre sus manos y, luego de quedarse con la vista fija en ella por unos segundos, la lanzó de regreso al agua.

Fin.

1014 - El gemelo.

Sir Helder Amos | jueves, agosto 11, 2016 |
Mientras la dama limpiaba sus joyas plácidamente, su amiga irrumpió en su habitación, agitada, y le dijo:

- Amiga, siento mucho ser la que te diga esto, pero tienes que saberlo, tu esposo te es infiel.
- ¿De qué hablas? -preguntó la dama, tomando de su cofre de joyas su más reciente collar de perlas y empezando a pulirlo concentrada y delicadamente.
- ¡Mira! -anunció la amiga, mostrándole una foto en su teléfono.
- Ese no es él -dijo la dama, echándole un vistazo rápido al teléfono-. Mi esposo es fiel.
- ¿Segura? ¡Míralo bien! ¿Ese no es tu esposo besando a esa otra mujer?
- No, ese es su hermano.
- ¡Pero son idénticos!
- Sí, son gemelos -respondió la dama con una gran sonrisa, porque sabía que era muy probable que esa noche su esposo regresaría a casa con un par de aretes que hicieran juegos con su collar de perlas-. Mi esposo sería incapaz de hacerme una cosa cómo esa.

Fin.

1013 - El ajuste de cuentas.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 08, 2016 |
- ¿Y si no paga, jefe?
- Hacemos que pague -respondió el prestamista fríamente, antes de aspirar de su tabaco.
- ¿Cómo? ¿Lo golpeamos? ¿Lo torturamos? ¿Lo matamos?
- No, a él no, ni con el pétalo de una rosa -respondió el prestamista, exhalando el humo de su tabaco-. Hay que hacerlo sufrir y arrepentirse por haberse metido conmigo, pero golpearlo y matarlo directamente sería muy compasivo. Así que, en cambio, lo tomaremos con su familia: sus padres, su esposa, sus hijos. Vamos a ir eliminándolos uno a uno, poco a poco, para que sufra con cada pérdida hasta que no pueda más y él mismo acabe con su vida.

Fin.

1012 - La solución.

Sir Helder Amos | jueves, agosto 04, 2016 |
Cuando Cindy recibió el mensaje de su amiga que decía: "Tráeme una botella, terminé con mi novio". Salió corriendo cómo alma que lleva el diablo a visitar a su amiga.

- ¡Amiga! ¡Llegué!
- ¡Cindy! -exclamó su amiga al abrir la puerta- ¡¿Y la botella?!  -le preguntó extrañada, al ver que había llegado con las manos vacías.
- No la compré, te traje esto, en cambio.
- ¿Un libro? -inquirió la chica, abriendo el paquete-. "Cómo superar a tu ex"... ¡Ay! Gracias amiga, pero sabes que no me gusta leer, además -añadió, lanzando el libro a un lado-, ahorita lo único que quiero es beber, emborracharme para ahogar mi dolor con alcohol.
- Por eso mismo te traje el libro en vez de una botella -explicó Cindy, recogiendo el libro-. Porque cuando acabes la botella seguirás sufriendo de tu mal de amores, en cambio, para cuando acabes de leer el libro, al menos conocerás algunas herramientas para poder superarlo.

Fin.