744 - La predicción de las flores.

Sir Helder Amos | miércoles, mayo 14, 2014 |
Mientras esperaba a que llegara el abogado con los papeles para firmar el divorcio, recordó el día en que su marido le propuso matrimonio, y que aquella misma mañana, antes de que él llegara con el anillo, ella había estado muy triste, porque había pasado varias horas en el jardin, recogiendo flores y arracándoles sus pétalos preguntándose si él la amaba, o no la amaba; y en todas las ocasiones, las flores siempre terminaban diciéndole que él no la amaba.

Fin

743 - Un día de verano tormentoso.

Sir Helder Amos | domingo, mayo 11, 2014 |
Decidido a divertirse en todos y cada uno de sus días de verano, el pequeño Tommy se sentó junto a la ventana y se divirtió toda la tarde haciendo carreras imaginarias con las gotas de lluvia que se estrellaban contra el vidrio y que luego resbalan hacía la repisa; sin dejar que la tormenta, en lo que debería haber sido un día soleado, arruinara uno de sus días de verano.

Fin.

742 - Las habichuelas mágicas.

Sir Helder Amos | viernes, mayo 09, 2014 |
Y tal como lo habían predecido sus padres, lo habían estafado, las habichuelas nunca germinaron.

Fin.

741 - La resurrección.

Sir Helder Amos | domingo, abril 20, 2014 |
Después de tenerlo tres días en el infierno, el diablo, Lucifer, decidió mandar a Jesús de vuelta con su padre al reino de los cielos, porque era un aburrido y un aguafiestas.

Fin

740 - El oso perezoso.

Sir Helder Amos | jueves, abril 17, 2014 |
Mientras todos los osos se metían dentro del río a cazar los salmones más grandes y gordos, el oso perezoso se sentaba a la orilla a esperar que un salmón despistado saltara fuera del río y le cayera cerca de sus patas para poder comérselo.

Los demás osos, al ver lo que lo hacía el oso perezoso, lo criticaban y le rugían cosas que solo entre osos entendían; pero el oso perezoso los ignoraba y seguía esperando en la orilla por un golpe de suerte. 

Al anochecer, todos los osos se iban felices y orgullosos a sus cuevas por los grandes y gordos salmones que habían cazado durante el día con mucho trabajo; y el oso perezoso, al igual que el resto de los osos, también regresaba a su cueva feliz y orgulloso por el par de salmones, pequeños y flacos, que habían saltado fuera del río y que habían saciado su hambre de manera fácil y sin mucho trabajo.

Fin.

739 - Dieta filosófica.

Sir Helder Amos | lunes, abril 07, 2014 |
Todas las noches, antes de dormir, pasaba horas y horas dando vueltas en la cama, pensando sobre la vida, su significado y su sentido; pero estos pensamientos lo deprimían mucho, porque siempre llegaba a la conclusión de que la vida no valía para nada porque, al final, todos vamos a morir.

Cansado de todo eso, decidió empezar una estricta dieta en la cual la última comida la hacía a las seis de la tarde, de tal manera que, por las noches, mientras pasaba sus acostumbradas horas dando vueltas en la cama, en vez de pensar sobre el significado de la vida, pensaba en lo que iba a desayunar al día siguiente y, desde entonces, fue muy feliz en su ignorancia y hambruna.

Fin.

738 - Repartición de bienes.

Sir Helder Amos | jueves, abril 03, 2014 |
Y cuando nos divorciamos se llevó la mitad del carro, de la casa, de mis cuentas bancarias y también se llevó la mitad de mi corazón.

Fin.

737 - La espera.

Sir Helder Amos | martes, abril 01, 2014 |
"Estoy aburrido, odio vivir, todo es tan monótono y predecible, nunca pasa nada interesante" pensó mientras estaba acostado en su sofá viendo el ventilador de techo girar.

Su teléfono celular repicó, un mensaje de texto: "Ven a mi ksa, bro, aki tngo montada la  fiesta del a#o!"

"¡Qué fastidio!" pensó y ni siquiera respondió.

Su teléfono celular volvió a repicar, esta vez, una llamada.

- ¿Aló? ¿Qué estás haciendo? ¡Vamos al cine que están pasando una película buenísima!

"¡Qué estupidez!" pensó y cortó la llamada sin nisiquiera decir una palabra.

"Estoy aburrido, odio vivir, todo es tan monótono y predecible, nunca pasa nada interesante" pensó mientras estaba acostado en su sofá viendo el ventilador de techo girar.

Fin.

736 - Después de un largo día de trabajo.

Sir Helder Amos | martes, marzo 25, 2014 |
Estaba sentado en el mecedor leyendo el periodico cuando escuché a mi pequeño que me llamaba "¡Papá! ¡Papá! ¡Papá, ven ayudarme, estoy aquí abajo!..."

Cuando finalmente se calló, bajé el periodico, cerré los ojos por un momento, respiré profundo y subí a la habitación; pero cuando mi esposa me vió entrar todo pálido y sudoroso, me preguntó con un aire de desaprobación en su voz "¿Otra vez?" a lo que respondí con un movimiento afirmativo de mi cabeza mientras me sentaba en la cama y me quitaba los zapatos.

"Deberías ver a un médico, a un cura, o no sé, a un brujo a ver que te dice al respecto" sugirió mi esposa, pero yo sólo hice un ademán con mi mano insinuando que la había escuchado pero que ignoraría su sugerencia, y me acoste a dormir sin decir nada más.

Fin.

735 - Edith.

Sir Helder Amos | miércoles, marzo 19, 2014 |
Y cuando regresó con su ex, se convirtió en una estatua de sal.

Fin.

734 - Mundos paralelos: El pescador y la mina de oro.

Sir Helder Amos | domingo, marzo 16, 2014 |
Había una vez un pescador que dentro de su propiedad tenía un pequeño lago donde todos los días pescaba un par de peces, los cuales  vendía en el mercado del pueblo y con el dinero que hacía diariamente se podía mantener a él y a su pequeña familia sin dificultades.

Un día cuando el pescador regresó a su casa del lago luego de pescar, se encontró que allí lo esperaba un hombre misterioso vestido con un traje negro y un maletín del mismo color, que le ofreció comprarle el lago por una suma de dinero multimillonaria, ya que, según el hombre misterioso, debajo del lago se encontraba una mina de oro que los haría al él y al pescador los hombres más ricos del planeta.

El pesacador, luego de escuchar la propuesta, pidió un tiempo para pensarlo antes de dar su respuesta, y durante ese tiempo, pensó como ese lago había permanecido en la familia por generaciones, en lo cómodo que estaba con su vida diaria y lo felíz que era pescando y vendiendo su par de pescados todos los días en el mercado del pueblo; pero también considero que si vendía el lago, su vida cambiaría drásticamente, tendría dinero suficiente para irse a vivir en una gran ciudad, no tendría que trabajar más nunca y podría llevar una vida llena de lujos.

¿Qué debería hacer el pescador?

- No vender el lago y seguir con su vida como la conocía.

- Vender el lago y cambiar drásticamente su vida.

FIN.

733 - La corona del Rey León.

Sir Helder Amos | martes, marzo 11, 2014 |
Después de que el antiguo Rey perdiera la batalla y fuera derrocado, el nuevo Rey le cortó con sus garras, salvajemente,  la melena y se la colocó sobre su cabeza con orgullo, para que el resto de la manada súpiera que ahora tenían un nuevo líder.

Fin.

732 - La carta de libertad.

Sir Helder Amos | sábado, marzo 01, 2014 |
Cuando llegó el lunes a la oficina después de un agotador fin de semana, se percató que encima de su escritorio había un sobre blanco dirigido hacía él, y cuando lo abrió, encontro a dentro la carta de despido y una llavecita de bronce con la que pudo abrir los grilletes que lo aprisionaban.

Fin.