706 - "El que no sigue consejos, no llega a viejo" o "No bebas el Kool-Aid."

Sir Helder Amos | sábado, octubre 12, 2013 |
"No bebas" me susurró, al mismo tiempo que me besaba en la mejilla y me entregaba la copa dorada en mis manos. Yo, siguiendo su consejo, fingí beber y, susurrándole las mismas palabras mientras besaba su mejilla, le pasé la copa a la otra persona que tenía a mi lado.

Mínutos mas tarde, solo mi precedente y yo fuimos los únicos que quedamos de píe en el gran circulo de personas, porque todos los demás habían bebido de la copa dorada y habían caído muertos a nuestro lado.

Fin.

705 - La carga secreta.

Sir Helder Amos | domingo, octubre 06, 2013 |
Un día despertó con el poder de ver demonios, y cuando salió a la calle quedó sorprendido al ver   todos los demonios que la gente cargaba a sus espaldas.

Fin.

704 - El amor rompe fronteras.

Sir Helder Amos | domingo, septiembre 29, 2013 |
Su corazón se acelero, cuando vio su cara por primera vez en el aeropuerto.

Fin.

703 - Uno cruel.

Sir Helder Amos | jueves, septiembre 26, 2013 |
- Nunca te amé - le susurró al oído después de que ella finalmente le diera su virginidad.

Fin

702 - El secreto del alquimista.

Sir Helder Amos | miércoles, septiembre 18, 2013 |
Cuando el alquimista sirvió la cena en una vajilla de oro, todos sus invitados le preguntaron:

- ¿Cómo has obtenido tan majestuosa vajilla?

- ¿La vajilla? Bueno... Ehh... Está vajilla fue un presente que me hizo el Rey por hacerle un favor, sí, fue un regalo del Rey - respondió el alquimista nerviosamente al mismo tiempo de que se ponía la mano sobre su túnica para cerciorarse de que la piedrita color escarlata siguiera en su bolsillo.

Fin. 

701 - Ley de la gravitación universal.

Sir Helder Amos | jueves, septiembre 12, 2013 |
En un caluroso y soleado día de verano, Isaac se sentó bajo la sombra de un árbol de manzanas para refrescarse; y mientras se entretenía viendo como las hojas del árbol caían lentamente hacía el suelo cada vez que hacía una brisa ligera, una idea, como caída del árbol, le vino a la mente.

Fin.

700 - El brindis.

Sir Helder Amos | viernes, septiembre 06, 2013 |
Cuando todos se levantaron y alzaron sus copas para brindar por la salud del Rey, el Principe, quien había estado envenenado a su padre para obtener la corona, cruzó los brazos, mal humorado, y ni siquiera se dignó a sostener su copa entre sus manos.

Fin.

699 - Tips de actuación.

Sir Helder Amos | lunes, septiembre 02, 2013 |
- Y recuerden, chichos - dijo el artista hacía sus alumnos - en el teatro, es más fácil interpretar los roles de  personas félices, porque el ser humano, así esté triste, está acostumbrado a disimular su tristeza y a aparentar ser feliz  para guardar las apariencias, en cambio, interpretar los roles de personas tristes, es más díficil, porque cuando el ser humano se siente feliz, no está acostumbrado a disimularlo, si no que, al contrario,  se jacta del sentimiento y le hace saber a todo el mundo sobre ello.

Fin. 

698 - ¡Tienes que estar bromeando!

Sir Helder Amos | lunes, agosto 26, 2013 |
Cuando finalmente logró salir del foso en el que había vívido toda su vida, la luz del día lo cegó brevemente; y en ese breve momento su captor se dio cuenta de lo sucedido y corrió a empujarlo, haciendolo caer de vuelta en el oscuro y frio foso.

Fin.

697 - La curiosidad mató al gato.

Sir Helder Amos | sábado, agosto 17, 2013 |
"¡Vamos minino!" Dijo el niño curioso cargando a su mascota entre sus brazos y entrando al sótano de la casa abandonada, desde donde solo uno salió con vida.

Fin

696 - El hombre de las mil espadas.

Sir Helder Amos | lunes, agosto 12, 2013 |
Soltó, con asco, la espada  con la cual le había atravesado el pecho a su enemigo: y dejando al hombre, moribundo, tirado en el piso, se dio la vuelta para regresar a su carruaje.

- ¡Señor, su espada! - Le dijo su segundo.
- Esa espada ya no sirve - dijo con tono altivo - porque está llena de sangre de ese mongrel; mañana compraré una nueva.

Fin.

695 - Manten la calma y ahógate.

Sir Helder Amos | jueves, agosto 08, 2013 |
Cuando el joven, que no sabía nadar, cayó en la parte más profunda de la piscina, no se desesperó, si no que en cambio,  recordó que en esos momentos uno tiene que mantener la calma, y así poco, poco se fué hundiendo y hundiendo,  hasta llegar al fondo de la piscina, donde no pudo aguantar más la respiración y murió ahogado.

Nadie se dio cuenta de que se había ahogado hasta que su cuerpo, frio e inerte, salió flotando a la superficie de la piscina.

Fin.

694 - El Principe feo.

Sir Helder Amos | domingo, agosto 04, 2013 |
La Princesa iba bajando las escaleras del castillo corriendo, muy emocionada por la llegada del Principe que sería su prometido; pero cuando lo vio entrar por las grandes puertas del Hall, se detuvo en seco, dio la vuelta, subió las escaleras con la misma o mayor velocidad con las que las había bajado  y se encerró en su habitación en la torre más alta del castillo desde donde se le escuchaba decir entre gemidos:

- ¡Prefiero besar un sapo, prefiero besar un sapo!

Fin.