Esa noche, en su tercera cita, cuando el show de fuegos artificiales empezó e iluminó el cielo con sus bellos colores, él, finalmente, se armó de valor y le dio un gran beso.
Ella, habiendo esperado ese momento con ansias, abrió los ojos mientras él la besaba y se decepcionó al no sentir, en ese beso, nada parecido a lo que veía en el cielo, cada vez que un fuego artificial explotaba.