viernes, julio 15, 2011

196 - Aires de Grandeza.

Sentado con los píes sobre su escritorio y con la manija de llaves girando entre sus dedos, San Pedro, antes de abrir las puertas de los cielos,  jugaba con los recién llegados y hacía que lo alabaran como Dios y le confesarán todos sus pecados.

Fin.

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