viernes, octubre 02, 2015

896 - La mamacita.

Cuado se desató la tormenta, en vez de preocuparse porque sus hijos estaban solos en casa, o porque no había cerrado las ventanas, la mamacita se llevó las manos a la cabeza y gritó horrorizada: ¡Ay, mi pelo!

Fin.

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1 comentario:

  1. la mamacita... la que no te han hecho a ti

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