299 - Miercoles.

Sir Helder Amos | miércoles, octubre 26, 2011 |



Nunca conseguía estacionamiento y dejaba su carro atravesado en alguna esquina, interfería en conversaciones que no le competían y siempre le decían que se quitara del medio, a veces se preguntaba si tenía algo que ver con el día, sí eran meras casualidades o sí solo era alguna broma del destino.

FIN.

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298 - Martes

Sir Helder Amos | martes, octubre 25, 2011 |



Alegre por haber sobrevivido al primer día de la semana, pasaba su día mirando el reloj, esperando salir pronto de su trabajo, apenas dos días habían pasado y la semana se le había hecho eterna, pero ya faltaba menos para poder descansar un par de días.

FIN.

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297 - Lunes

Sir Helder Amos | lunes, octubre 24, 2011 |
 


El sonido de la alarma le taladraba los oidos, indicando que había llegado la hora de empezar la semana y con todo el cansancio que había dejado el domingo se levantó y volvió a su deprimente y aburrida rutina.

FIN.

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296 - Primer amor.

Sir Helder Amos | domingo, octubre 23, 2011 |



- Disculpa, ¿Helena?
- Si, ¿Nos conocemos?
- No creo que lo recuerdes, pero fuimos a la misma escuela juntos, yo soy Zacharías, Zack, el niño que siempre usaba la gorra roja hacía atrás.
- ¡Claro, Zacharias! ¿Cómo olvidarte? Sí tú eras el chico que me pegaba, me mordía, me acusaba con la maestra, me rompías los libros, me enviabas dibujos feos, me llamabas nerd, me insultabas y hasta recuerdo que una vez metiste una de mis trenzas en tempera e intentaste cortarla.
- Jeje - dijo Zacharias sonrojándose - sí, ese mismo soy yo.
- Bueno, en ese caso, no me alegra verte, adiós.
- ¡ESPERA! Todavía me gustas.

FIN.

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295 - Curado.

Sir Helder Amos | domingo, octubre 23, 2011 |



Ahí viene mi amigo George, que bueno verlo con una sonrisa en la cara, tenía mucho tiempo que no lo veía sonreír, desde que lo atacó la depre, creo,  lo saludaré.

- ¡Epale George!
- ¡Hola!
- ¿Cómo estás?
- Bien, bien, ¿tú?
- Excelente, veo que estas sonriendo, me gusta ver que estás un poco feliz, tu sabes por todo eso de tu enfermedad y la cosa, pensé que más nunca volvería a verte sonreír y a estar feliz de nuevo.
- Gracias, amigo, y ¿Sabes una cosa? Te prometo que más nunca me verás triste ni mucho menos deprimido.
- ¡Qué bueno! Me alegra mucho que estés tan positivo, más te vale que cumplas y que mantengas tu promesa ¿Eh?
- Claro, tu sabes que yo soy un hombre de palabra; ¡Pero mira la hora! Discúlpame, pero tengo que correr, tengo una cosa importantísima de hacer.
- Vale, George, no te quito más tiempo, en serio me gustó verte mejor.
- ¡Gracias! Chao.

Me alegra mucho que George esté mejorando, todavía no entiendo porque los hombres buenos e inteligentes como él tienen que sufrir tanto en esta vida.

***

No puedo creer que George esté muerto, ¡Si yo lo vi tan bien ayer! ¿Será que la cosa tan importante que tenía que hacer era eso? ¿Como no pude prever que era eso lo que iba a hacer? ¡Es que se veía tan bien, carajo!

FIN.

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294 - El cojo.

Sir Helder Amos | viernes, octubre 21, 2011 |



Después de un largo día de montarse y bajarse de cuán bus se cruzara en su camino, regresaba a casa contando las monedas con que los pasajeros le habían colaborado, con una botella de ron debajo del brazo y con un terrible dolor de piernas de tanto fingir su cojera.

FIN.

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293 - El Espantapájaros.

Sir Helder Amos | viernes, octubre 21, 2011 |



Pasaba todo el día clavado en el sembradío de maíz, temeroso de que algún día los cuervos descubrieran su secreto y decidieran dejar su lugar de vigilancia en las copas de los arboles  para atacar sus dominios, porque sabía que no dejarían nada y que él no podría hacer nada.

FIN.

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292 - Proyecto CO-9: Criminal Curado.

Sir Helder Amos | jueves, octubre 20, 2011 |




Informe Técnico.

Todo trazo de maldad y anti-sociabilidad han sidos eliminados y el paciente ha sido re-insertado en la sociedad; a pesar de que todavía presenta algunos estigmas de su pasado y del procedimiento.

- Justo antes de dormir se vienen estas imágenes borrosas a mi cabeza que me confunden, no se si son recuerdos o sueños, pero siempre son las mismas, mis manos bañadas de sangre, doctores atándome a una silla, un interruptor y una luz azul cegadora, pero cuando trato de aclarar estas imágenes en mi mente me siento enfermo y exhausto, así que he dejado de intentarlo y he aprendido a ignorarlas, sin embargo, me gustaría mucho poder recordar mi pasado.

FIN. 

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291 - Anticuado.

Sir Helder Amos | martes, octubre 18, 2011 |



En las últimas vacaciones fuimos a la anticuada casa de campo de mi abuelo, allí había un reloj anticuado, una televisión anticuada, un cuadro anticuado, un juego de comedor anticuado, una cocina anticuado, una recamara anticuada y mi abuelo, quien me vio jugando en mi Laptop y me regañó diciendo que en sus tiempos, los verdaderos juegos se jugaban al aire libre y con personas reales.

FIN.

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290 - El anillo maldito.

Sir Helder Amos | martes, octubre 18, 2011 |



Lo encontró en una cajita enterrada en el parque con una nota que le advertía de su maldición, pero sin prestarle mucha atención y  fascinado por la belleza del anillo, se lo colocó en su dedo indice, murmurando por lo bajo lo crédula y supersticiosa que podía ser la gente.

Desde entonces, una serie de catastróficas desdichas arruinaron su vida: el divorcio, la perdida de su empleo, la muerte de sus padres, le diagnosticaron enfermedades terminales, el incendio de su casa, la bancarrota...

El anillo ahora reposa en las profundidades del océano.

FIN.

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289 - Siguiendo consejos.

Sir Helder Amos | domingo, octubre 16, 2011 |



Cuando era niño, el creador de la primera maquina del tiempo recibió una visita de su versión adulta, quien le advirtió que en vez gastar su tiempo en crear una maquina del tiempo, debería inventar una forma de huir del planeta, porque el futuro era un desastre donde los humanos se cazaban y comían unos a los otros, donde el agua potable se había acabado, donde todos los bosques se habían deforestado y donde...

Pero no había terminado de dar su advertencia, cuando la versión adulta del creador de la maquina del tiempo cayó muerta en suelo, desvaneciéndose segundos después en un haz de luz cegadora.

FIN.

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288 - La bomba.

Sir Helder Amos | sábado, octubre 15, 2011 |



... 5 ... El sudor corría por mi frente.
... 4 ... El tiempo se acababa.
... 3 ... Espera un poco más.
... 2 ... Prepárate y...
... 1 ... ¡LISTO AHORA!
     1      .....................

Y salvé al mundo de la gran contaminación sónica que provocaría el microondas al anunciar que mi comida estaba lista.

FIN.

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287 - Emergencia Pasional.

Sir Helder Amos | sábado, octubre 15, 2011 |



Emocionada porque había salido del temprano del trabajo, Elise corrió a casa para prepararle una sorpresa a su querido esposo, a quien encontró en su cama, desnudo, navegando entre las piernas de su propia hermana, sin ser notada y llena de ira, Elise fue hasta el invernadero y rompió el vidrio que protegía aquella hacha roja que debía ser usada solo en casos de emergencias.

FIN.

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