195 - Diarrea verbal.




- Blah, blah, blah, blah, blah, bla, blah, ¡Mierda!, blah, blah, blah, blah, blah, blah...

FIN.

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194 - Un cesto hecho de paja.



Subí las escaleras con las manos atadas a mi espalda, a pesar de que ya estaba resignado, tenía miedo, pero había llegado la hora, me arrodillé y me incliné poniendome en posición, sonó el disparo que daba la orden y escuché el sonido de la guadaña cortando el aire, sentía que volaba y al abrir lo ojos, lo único que vi fue un cesto hecho de paja.

FIN

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193 - Asallam el unicornio.



Estaba corriendo, Asallam, por los verdes campos de una meseta hasta que llegó al acantilado y saltó al vacio...

FIN.

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192 - Conversación entre hombres.



A: ¿Viste el juego de ayer?
B: Si, ¡mira al mujerón aquel!
A: ¡Está buenísima!
B: ¿Vamos a beber el sábado?
A: Por supuesto, ¡Mira! ¡Mira aquella que va por allá!...

FIN.

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191 - El carpintero.



Siempre había soñado con ser herrero y  por eso todos sus trabajos terminaban convertidos en carbón.

FIN.

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190 - Buen Apetito.



Siempre se comía las coma en todos sus escritos porque pensaba que era por eso que se llamaban coma para que él se las comiera.

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189 - Los venezolanos.



Se preocupan por el agua, por la luz, por la inflación, por la cerveza y por el presidente, y no les queda tiempo para preocuparse por vivir.

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188 - Bona Fide.



Un caballo estaba tranquilamente pastando en el mismo lugar de siempre, cuando una vaca vieja se le acerca y le dice:
- Los pastos de aquella colina son más frescos y verdes.
-¿Y entonces por qué estás aquí y no allá disfrutando de ellos?
- No lo sé, solo sentí que debía avisarte.
- Pero ese no es tu deber.
- Lo sé, pero tampoco lo es disfrutar y reservarme de algo tan bueno para mi sola.

FIN.

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187 - El cazador de vampiros.



Esperó que  cayera la noche y salió con todo lo que necesitaba para acabar con aquél que ser que se había llevado a su amada: una estaca de madera en una mano y un crucifijo de plata en la otra.

FIN.

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186 - El Gato en el Sombrero.



Para cambiar la rutina, en vez de un conejo, el mago, intentó sacar un gato de su sombrero, pero cuando metió la mano, lo único que encontró fueron arañazos y mordiscos de un gato que estaba enojado por estar encerrado.

FIN.

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185 - Cantos de Tritones.



Viajó por los siete mares y más de una vez las sirenas intentaron llevárselo al fondo del mar, pero ni sus cantos ni sus miradas le afectaban, eran los tritones lo que le preocupaban.

FIN.

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184 - Cangrejos y caracoles.



Entre dos palmeras guindó una hamaca, se acostó y se puso a mirar las formas de las nubes, vio unas en forma de conejos, otras en forma de caballos pero las que realmente llamaron su atención fueron esas dos que rompían los esquemas, caminado hacia adelante y arrastrándose rápidamente, haciéndole entender que para resaltar había que ser diferente, pero ¿Qué más diferente que un humano que se detiene a observar el cielo?.

FIN.

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183 - En la casa de Marinela.



Un Gansito, un Pingüino y un Dalmata se reunieron a merendar y mientras se contaban sus historias, un niño hambriento llegó de su práctica de fútbol y se los devoró a todos.

FIN.

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