domingo, julio 23, 2017

1127 - La pesca, la suerte y la vida.

Al ver que su hijo se había convertido en un joven pretencioso y fatuo, decidió llevarlo de pesca al lago desolado donde nunca había logrado atrapar ni un pez, para enseñarle una lección.

- Verás hijo, la vida es como la pesca -empezó el anciano con su sermón, mientras ambos lanzaban sus anzuelos al calmado lago-, uno no puede hacer que los peces muerdan el señuelo, si no hay que esperar pacientemente a que lleguen...

Pero antes de poder terminar su lección, el joven empezó a forcejear con su caña y, en cuestión de segundos, sacó un gigantesco pez que bailaba enérgicamente en el aire mientras guindaba de la tanza.

- ¡Mira, papá! ¡Lo tengo! -celebró el joven, pero al ver la mordaz mirada de su progenitor, recobró la compostura y le dijo:- Disculpa, ¿qué me decías?
- Suerte, hijo -respondió el anciano, amargado-. La vida se trata de suerte.

Fin.

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