miércoles, noviembre 01, 2017

1152 - El Sabbat Rosado.

Cuando Satanás se materializó sobre el pentagrama de sal que había en el piso, se sorprendió al ver que la habitación en la que había sido evocado estaba pintada de un rosa pálido muy cariñoso y que estaba amueblada con una cama cubierta con sábanas de color rosa brillante, que contrastaba con el tono de rosa más oscuro de las cortinas y un par de estantes de madera, también pintados de rosado, donde reposaban decenas de esponjosos ositos de peluche de todas las tonalidades de rosado que existen.

Soltando un bufido, Satanás se fijó que en las paredes había fotos de gatitos, chicos guapos y un grupo de amigas muy lindas, delicadas y de la alta sociedad; que eran las mismas que estaban formando un círculo tomadas de la mano alrededor de él.

- Muy bien… -gruñó el Diablo, mirando a sus sectarias-. ¡Pinky Promise que no lo dirán a nadie que aquí fue donde volví a la vida! –exclamó, con un tono de voz feminizado, mientras estiraba sus meñiques hacía las chicas para sellar el trato.

Fin.

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