sábado, marzo 21, 2020

1369 - Entre Sapos Y Príncipes.

Cuando la Princesa regresó del estanque, llamó con urgencia a su criada para que la aseara, porque estaba despeinada y tenía el vestido y sus guantes llenos de barro.

- ¿Cómo le fue en su búsqueda? -le preguntó la criada mientras la desvestía.
- ¡Terrible! -se quejó la princesa-. Besé a todos los sapos del estanque y ninguno se convirtió en príncipe.
- Lo siento mucho -le dijo la criada-. Por cierto, su majestad, quizás hoy sea la última vez que la asista.
- ¡¿Qué?!
- Me voy del palacio.
- ¿Por qué? ¿No te sientes cómoda aquí? -le preguntó la princesa, tomándole la mano-. Pensé que éramos amigas.
- Sí, lo somos, su majestad, de hecho me duele mucho dejar el palacio, porque yo la quiero más que como una amiga, como una hermana. Pero... -empezó a balbucear la criada.
- ¿Qué pasa? -indagó la princesa, apretando más fuerte la mano de su criada.
- No sé si deba contarle esto, pero... me voy a casar.
- ¡Ay que maravilla! -se regocijo la princesa, agitando en sus manos la mano de la criada-. ¿Con quien? ¡Cuéntamelo todo!
- Con el príncipe del reino vecino -balbuceó la criada.
- ¿Qué...? Pero... ¿cómo?... -inquirió la princesa, soltando bruscamente la mano de su criada.
- Bueno, todo empezó cuando el príncipe vino a visitarla pero...
- Sin ofender, pero tú eres una plebeya, -la interrumpió la princesa, anonadada- ¿Por qué el príncipe te elegiría a ti y no a mi?
- Ay su majestad, discúlpeme, no pensé que la noticia le afectaría tanto.
- No entiendo, no entiendo -se repitió la princesa a sí misma.
- Sí me permite, su majestad, yo puedo explicarle.
- Por favor, ilumíname, -le suplicó la princesa-. Yo he pasado todos los días de mi vida visitando estanques y besando sapos para encontrar al príncipe de mi vida sin obtener resultados, mientras que tú, que te la pasas encerrada en el castillo limpiando y sirviendo, te has conseguido a un príncipe. ¡No lo entiendo!
Pero la criada guardó silencio.
- ¿No me ibas a explicar? -la apremió la princesa, con lágrimas los ojos,
- No es necesario, su majestad, usted acaba de hacerlo.

Fin.

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