jueves, febrero 14, 2019

1298 - El Rincón de los Desesperados.

Sir Helder Amos | jueves, febrero 14, 2019 |
En el fondo de aquel bar de mala muerte, había un rincón en el que siempre se podía encontrar a una parejita besándose y abrazándose apasionadamente. Ese rincón fue bautizado por la gente que concurría seguidamente el bar como: El Rincón de los Enamorados. Así que cada vez que iba a aquel bar, soñaba con encontrar a alguien con quien pasar un rato aquel rincón del amor.

Con su sueño en mente, buscó y buscó, hasta que finalmente encontró el amor. Y pensando en lo romántico que sería pasar una noche en el Rincón de los Enamorados, planeó su tercera cita en aquel lugar.

Esa noche fue larga, y pareja tras pareja pasaron por el Rincón de los Enamorados, así que no fue hasta bien tarde que pudo pasar un rato con su amor en aquel rincón tan especial.

Sin embargo, tan pronto se acercó al rincón descubrió que este tenia un peculiar hedor a cloro y que cuyas paredes estaban llenas de salpicones blancuzcos y manchas de pinta labios por todas partes. Así que al ver esto sintió náuseas y se alejó del rincón sin cumplir su sueño. Porque aquel rincón no era romántico ni mucho de los enamorados.

Fin.

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lunes, febrero 11, 2019

1297 - Temporada de Caza.

Sir Helder Amos | lunes, febrero 11, 2019 |
El 14 de Febrero se acercaba y ella no tenía ninguna presa que le dijera lo hermosa que era ni cuanto la amaba, así que desesperada tendió una trampa y preparó lo que parecía una suculenta galleta de chocolate que dejó sobre el alféizar de la ventana.

- ¡Puaj! -se quejó Cupido, quien no pudo resistirse al aroma de la galleta cuando pasó volando cerca- ¡Está galleta está salada!
- ¡Te tengo! -gritó la cazadora, lanzándose sobre el consternado ángel y, tras forcejear con él por un momento, logró arrancarle de la mano su arco y su flecha-. ¡Ya no dependeré de tí para encontrar al amor! -celebró, con una gran sonrisa, porque su plan había salido a la perfección.
- ¡No! ¡Espera!, ¡Espera! -trató de detenerla Cupido, mientras ella se alejaba corriendo, dando brincos de alegria-. ¡Ese no es!

La mujer, que había planeado ese día a la perfección, corrió al parque donde estaba el hombre que le gustaba y utilizando el arco y flecha de Cupido, apuntó y le disparó al corazón del hombre para enamorarlo. Pero si rostro palideció cuando, milisegundos después de haber disparado, sintió unas cálidas gotas chispear su rostro.

- ¡Noooo! -gritó la mujer, confundida y horrorizada, al ver como la flecha había atravesado el pecho del hombre y  se había clavado en un árbol cercano, con el corazón, que aún palpitaba lanzando chorros de sangre por todos lados, atascado en su punta.
- ¡¿Qué has hecho, mujer?! -la regañó Cupido, al llegar volando a donde ella estaba.
- ¿Por qué...? -balbuceó, dejándose caer de rodillas al piso-. ¿Por qué no funcionó?
- Porque yo solo estoy de caza -respondió Cupido, quitándole su arco y su flecha de un jalón a la devastada y desesperada dama.

Fin.

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miércoles, febrero 06, 2019

1296 - Violencia de Género.

Sir Helder Amos | miércoles, febrero 06, 2019 |
Cuando entró en la estación policial, todos se le quedaron viendo y varios oficiales empezaron a murmurar y señalarla. Ella sabía que hablaban de ella y, estaba convencida, de que todos se burlaban de su ojo morado, pero ella ni un segundo bajó la cabeza para tratar de esconderlo.

- Buenas, vengo a poner una denuncia de violencia de género -dijo al llegar a la recepción, manteniendo su tono y postura altiva-. Mi marido me agredió físicamente.
- Por favor llene esta forma -respondió el oficial tras el mostrador.

La mujer sacó su pluma rosada, llenó la forma y se la devolvió al oficial. Este, le echó un ojo para verificar que todo estuviera bien.

- ¿Es este su nombre?
- Sí -respondió, dignamente, la mujer.
- Espere un segundo.

El oficial desapareció por la puerta que estaba detrás de él y, un par de minutos más tarde, reapareció con dos oficiales más que se pararon junto a la mujer y la apresaron al instante.

- ¡Está, usted, detenida! -anunció uno de los oficiales que la apreasaban.
- ¿Por qué? -gritó la mujer- ¡Esto es una injusticia! ¿Qué pasa?
- ¡Usted se encuentra detenida por violencia de género! -sentenció el otro oficial.
- ¿A qué se refiere? ¡Yo soy la que fue violentada! -vociferó la mujer.

En eso, por la misma puerta que habían aparecido los oficiales, salió su esposo, con la cara ensangrentada y llena de rasguños.

- ¡Tú! -gritó la mujer, tratando del soltarse de los oficiales.

Pero el hombre no dijo nada y, sacando una pequeña tablet del bolsillo, le mostró el video de la cámara de seguridad de su casa, en el que se veía como ella revisaba el teléfono de su marido y, luego, llena de ira, iba a atacarlo y a golpearlo.

Ella no pudo decir nada más y dejó caer todo su peso en los oficiales que la apresaban. Mientras que su esposo, no pudo evitar sonreír, a pesar de que se le notaba en la mirada que le dedicaba a su esposa una profunda decepción.

Fin.

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viernes, febrero 01, 2019

1295 - El Demonio Interno.

Sir Helder Amos | viernes, febrero 01, 2019 |
Se paró frente al espejo del baño, se dio unas palmaditas en la cara y, luego, sacó las pastillas del gabinete, pero se sorprendió al ver que solo que quedaba una, lo que significaba que llevaba tres meses de tratamiento y aún así...

Sacudió la cabeza, se tomó la pastilla, se lavó la cara y salió del baño con los ojos cerrados, todavía tenía la esperanza de que el medicamento funcionara. Sin embargo, cuando abrió los ojos, allí estaba, ahí seguía aquel ser cuernudo de piel roja y patas de cabra flotando sobre el sofá.

- Sabes que ni aunque te tomes mil de esas vas a hacer que desaparezca, ¿no? -le dijo en un tono amigable, mostrándole todos los colmillos que tenía por dientes en una pícara sonrisa.

Fin.

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Microrrelato de ficción sobre psicología, ocultismo y esquizofrenia