miércoles, septiembre 19, 2018

1255 - La Fábula del Lobo y el Niño.

Después de que la mamá loba le dio a sus lobitos sus lamidos de buenas noches, estos le pidieron un cuento para poder dormir mejor, así que la mamá lobo empezó a contar:

Había una vez un lobo muy astuto que le gustaba cazar las ovejas de los humanos porque estas siempre eran  más gordas que las salvajes, así que cada vez que los humanos llevaban sus ovejas a pastorear en la colina, el lobo aprovechaba cuando las dejaban solas para comérselas.

Sin embargo, para resguardar a sus ovejas, los humanos empezaron a enviar a un niño con ellas con el fin de que les avisara cada vez que viera un lobo para que ellos pudieran ir a la colina y proteger a las ovejas antes de que el lobo se las comiera.

De tal manera, cada vez que el niño veía al lobo merodeando las ovejas, este corría al pueblo gritando: "¡Lobo! ¡Lobo!" y todos los humanos subían a la colina donde estaban las ovejas para intentar matar al lobo.

Pero, tras muchos intentos, de los cuales varios llevaron al lobo al borde de la muerte al casi ser capturado por los humanos, este inventó un plan para poder seguir comiéndose las ovejas.

La próxima vez que el niño llevó a las ovejas a pastorear, el lobo se paseó frente al pequeño, el cual salió corriendo y gritando: "¡Lobo! ¡Lobo!" pero el lobo, tan astuto como era, también salió corriendo, pero en dirección contraria, y se escondió en una colina cercana donde pudo escuchar cuando los humanos llegaron a donde estaban las ovejas y, al no ver a ningún lobo, regañaron al niño por haberles mentido.

Al día siguiente, el astuto lobo hizo lo mismo y, de nuevo, cuando los humanos llegaron a donde estaban las ovejas y no encontraron a ningún lobo, regañaron al pequeño, lo golpearon y lo amedrentaron porque creyeron que les había mentido nuevo.

Finalmente al tercer día, cuando el astuto lobo hizo su jugarreta de nuevo y el niño corrió al pueblo gritando: "¡Lobo! ¡Lobo!" nadie le creyó y nadie subió a la colina a proteger a las ovejas. Así que lobo hizo de las suyas y ese día se comió todo el rebaño sin ninguna preocupación de ser capturado.

Fin.

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