viernes, mayo 11, 2012

492 - El donante.

Cuando el efecto de la anestesia pasó y despertó de su operación de transplante de corazón, estaba loca por ver a su prometido:

- Lo siento, pero él no está aquí ni podrá venir a verte, él...

Y al escuchar esas palabras de la enfermera, ella rompió a llorar, creyendo que su prometido...

- ¡Cálmate! ¡Cálmate! No es lo que piensas, él esta vivo, el corazón que llevas no es el de él, es el de un hombre que él mató para que pudieras vivir; pero los policías lo descubrieron y ahora él está en la cárcel.

Y ella indignada por el mal comportamiento de su prometido, no lo fue a visitar ni una sola vez en la cárcel, y hasta se alegró cuando lo sentenciaron a la silla eléctrica por haber cometido el asesinato que le había salvado la vida.

Fin.

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