miércoles, marzo 23, 2011

082 - Ultraviolencia.

¡Oh si!, que bien se sentía golpear vagabundos, robar coches y violar mujeres indefensas; porque con cada uno de sus gritos pidiendo ayuda, me hacían sentir más fuerte y poderoso, qué sus vidas estaban en mis manos, era un Dios, hasta que me desperté, apagué el televisor y me dí cuenta que seguía siendo el mismo perdedor de siempre.

FIN.

Comparte este Post:

No hay comentarios:

Publicar un comentario